“Necesitamos salir de esa incertidumbre, seguridad para cobrar el salario”
Camilo Márquez entrevistó para Tribuna TV al compañero Diego Andrada, dirigente de SUTIGA, sindicato que organiza a diversos sectores. Diego es en particular parte de los trabajadores tercerizados del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) que están en lucha por el atraso en los pagos de sus salarios y también reclamando la presupuestación como funcionarios públicos ya que cumplen una tarea permanente. Le preguntamos al compañero cuál es la situación actual.
D.A.: Estamos en asamblea permanente. A partir de que arrancó esta administración, empezamos a negociar y a trasladar toda la problemática que ya venía de la gestión anterior. Es algo histórico desde que el MIDES terceriza sus servicios; no es solo que se atrasa el salario con la actual administración, sino que es un acumulado. Empezamos a negociar bipartitamente e incluso en la DINATRA. Estuvimos todo el año pasado negociando y no es el primer paro que hacemos. Como vemos que no hay una solución definitiva, decidimos actuar. Queremos que el trabajador no tenga que cobrar fuera de fecha todos los meses y que, tras cobrar, la ONG no le diga que el mes que viene quizás no haya fondos. Necesitamos salir de esa incertidumbre que no permite a un trabajador proyectar nada. Queremos que el Ministerio termine de laudar esto. Para nosotros el camino es la presupuestación; los dos ejes fundamentales son terminar con los atrasos de los pagos y lograr la presupuestación para quienes cumplen tareas permanentes.
C.A.: Tú eres educador y hace 13 años que trabajas en esto. Hay programas que no son pilotos, sino tareas permanentes.
D.A.: Exacto. Hay programas que se realizan hace muchísimos años; incluso cuando los compañeros van a juicio, los terminan ganando por ese motivo. Firmamos un contrato precario tras otro; son contratos anuales, pero terminas uno y ya entras en el siguiente. Por eso planteamos la presupuestación, igual que los compañeros nucleados en UTMIDES (sindicato de trabajadores del MIDES), que tienen otra problemática pero no sufren por el pago del salario.
C.A.: Diego, las autoridades del MIDES tienen una fuerte presencia del espectro político de izquierda, sin embargo, eso no se traduce en conquistas para los tercerizados. El MIDES se caracteriza por un nivel de precariedad alto a través de organizaciones civiles, ONGs o cooperativas. ¿Cómo es ese universo?
D.A.: Se compone de asociaciones civiles, fundaciones y cooperativas. Eso nuclea a una cantidad de trabajadores muy importante. Según un informe reciente de La Diaria, se manejan entre 2.500 y 3.000 tercerizados. Estamos empatando o superando la cantidad de funcionarios presupuestados del MIDES. Es difícil sacar el número exacto porque el sistema es anárquico: se va una ONG, entra otra, se renuevan contratos e incluso ha habido contratos de solo seis meses. Sobre la discusión de izquierda o derecha, nuestro sindicato tiene una posición profundamente clasista. Lo particular de SUTIGA es que nosotros no peleamos con otros sindicatos, sino que a veces confrontamos con facciones que se autoperciben de izquierda. Para nosotros, más allá de la ideología, donde haya un trabajador precarizado vamos a pelear, sin importar el logo que tenga el patrón.
C.A.: Mencionaba esto porque salió una nota en El Observador que coloca el conflicto como una disputa de facciones dentro del Frente Amplio, sugiriendo que es una operación política.
D.A.: Nos parece tristísimo que la prensa reduzca un conflicto donde peleamos por salario, condiciones y mejores políticas públicas a una pelea entre facciones de un partido. Nos corremos de eso. Justo el día que se decía que el sindicato no negociaba o era radical, teníamos una instancia en la DINATRA. No vamos a dejar que se instrumentalice al sindicato como un botín de guerra. Nuestra responsabilidad es con los compañeros que no tienen para comer y con la gente a la que atendemos. Queremos que el trabajador cobre y que la política pública sea de calidad.
C.A.: Sobre la estrategia nacional para personas en situación de calle, Gonzalo Civila mencionó que no tiene un espíritu refundacional, repitiendo lo que dijo Orsi al asumir. ¿Qué significa esto para ustedes?
D.A.: Para el sindicato debería ser al revés. Tendría que ser una política altamente refundacional porque la respuesta actual es parte del problema. La situación de calle viene creciendo y nunca ha bajado. La tercerización se ha repetido en todos los gobiernos de todos los colores. Nosotros planteamos que hay que destercerizar, o al menos empezar por los dispositivos más sensibles, como los de violencia de género; para el sindicato, tiene que haber cambios estructurales fuertes.
C.A.: Ustedes están en la primera línea. ¿Cómo perciben la situación social actual?
D.A.: Preocupa mucho. Nosotros vemos la cara del sistema, el deterioro de la vida y el abandono más terrible. Cada vez es más difícil intervenir porque se cruzan factores como el consumo, la salud mental y la salida de la cárcel. El MIDES está sobrecargado; se le pide respuesta para cosas que dependen de otros ministerios. Están fallando Vivienda, Trabajo y Salud. El MIDES termina siendo un “agujero negro” de una problemática que tiene que ver con el modelo económico del país. Además, para cobrar nuestro salario dependemos de un sistema burocrático de control de organizaciones que muchas veces son un desastre o han robado directamente. Es un círculo vicioso que recae sobre la espalda de los trabajadores y de la gente que necesita al Estado como paraguas.
C.A.: Respecto a la Ley de Faltas, ¿cómo ven su implementación?
D.A.: Yo fui educador en refugios nocturnos durante 10 años y ya se aplicaba. A veces el patrullero traía a la persona a la fuerza al refugio y nosotros no podíamos retenerla si no quería estar ahí. Creo que es un mecanismo que se usa según el ánimo de la prensa esa semana para criminalizar a cierta población. La descomposición social no puede recaer en el punitivismo o en soluciones de un día sí y otro no. No hay soluciones mágicas. El rol del Ministerio del Interior en algo que debería ser social es complejo. Si sacas a alguien de la calle pero no le das una vivienda o un centro específico, a los tres días la realidad es la misma.
C.A.: Se viene el primero de mayo y ustedes siguen en asamblea permanente. Las movilizaciones han sido muy concurridas.
D.A.: El sindicato está trabajando de forma muy combativa. Cuando no burocratizás, organizas y haces asambleas con participación real, la gente pelea. El crecimiento de SUTIGA se debe a que cada núcleo toma sus propias decisiones; no es el dirigente el que decide a puertas cerradas. Ese salto cualitativo nos da orgullo y la gente acompaña porque siente que el sindicato respalda. No vamos a dejar a ningún trabajador tirado.
C.A.: ¿Algún mensaje final?
D.A.: A los compañeros tercerizados que están sin cobrar o sufren presiones de las ONGs: que se afilien sin miedo, el sindicato los va a respaldar. Nuestra estrategia es reclamar fuertemente al MIDES porque, aunque se pasen la pelota con las organizaciones, ambos son responsables en esa relación simbiótica. Invitamos a los compañeros a que se arrimen al sindicato, que sepan que tienen un sindicato combativo que que da la pelea.




