Conflicto docente 2018: nuevo triunfo de la política de aislamiento

Los años de discusión presupuestal se han convertido en años de conflictos docentes, las carencias materiales de todo tipo (edilicias, recursos didácticos, insumos de laboratorios, etc), la sobrepoblación escolar y la lucha salarial están en el centro del debate presupuestal. En 2013 y 2015 el conflicto por presupuesto terminó en prolongadas huelgas por parte de los profesores, tanto de Montevideo (ADES Montevideo) como de filiales de otros departamentos, lo que consiguió arrastrar a esta misma medida a los docentes de UTU, a los funcionarios no docentes de Secundaria (ATES), a los trabajadores de la UDELAR y a los maestros de la capital (ADEMU). Pero en ambos casos la extensión del conflicto (única vía para triunfar) se truncó en dos sentidos: no logró poner en huelga a las organizaciones sindicales nacionales de los docentes (FENAPES, AFUTU y FUM) y no logró la adhesión de otros sindicatos fuera de los de la ANEP – UDELAR.

Esto hizo que las huelgas de 2013 y 2015 se desarrollarán en un relativo aislamiento, quedando concentradas en los sindicatos de la capital, lo que en sí mismo fue un gran avance, que – entre otras cosas- logró que el Gobierno tuviera que levantar de forma unilateral y sin condiciones el decreto de esencialidad con que intentó quebrar la huelga de los sindicatos docentes de Montevideo.

Sin embargo, este esfuerzo no fue suficiente para conquistar los objetivos presupuestales, tanto en 2013 como en 2015 el gobierno terminó imponiendo un presupuesto educativo miserable, incapaz de cumplir siquiera con la limitada promesa electoral del “6% del PIB para la Educación”. Las derrotas de estos años no hubieran sido posibles sin la colaboración del secretariado del PIT CNT, que primero se postuló como “mediador” ente los sindicatos y el gobierno, para luego atacar públicamente las medidas de los sindicatos de ANEP y finalmente aislar las huelgas docentes hasta su extinción.

En 2018 los trabajadores volvemos a enfrentar un conflicto presupuestal, la experiencia ha demostrado que ADES Montevideo es el motor que tracciona la lucha del conjunto de organizaciones de trabajadores y estudiantes que dependen del presupuesto educativo, las iniciativas de lucha y la profundidad de las medidas deben salir de la asamblea de ADES Montevideo, y si esto no ocurre es casi imposible desarrollar un conflicto educativo de envergadura. Otra lección es que el secretariado del PIT CNT hará lo imposible para aislar el conflicto y para presentar cualquier migaja que ceda el gobierno como un “avance” que desmovilice la lucha.

Previo al momento de mayor conflictividad en la lucha presupuestal, FENAPES concurrió al Congreso del PIT CNT para pedir que el pueblo trabajador asumiera la defensa activa de la educación de sus propios hijos y para advertir a cada familia obrera, que la derrota de los trabajadores de la enseñanza sería pagada por cada estudiante de este país, al momento de asistir a la escuela o liceo público que le toque en suerte.

Por desgracia este llamado no tuvo efecto, ni siquiera en los propios sindicatos de la CSEU, ni AFUTU (en plena demolición política), ni ADEMU Montevideo, ni ATES pidieron votar medidas que acompañaran los paros resueltos por el conjunto de la FENAPES, que solo en junio, votó 6 días de paro y ocupó decenas de liceos en todo el país.

La relativa pasividad de la “CSEU Montevideo” hizo imposible recrear las condiciones de 2013 y 2015, donde ADES Montevideo logró superar el cerco de su organización nacional (FENAPES) desarrollando el conflicto junto a los “aliados” de la capital. Es claro que este elemento ha condicionado la profundidad del conflicto, a esto se suma que en la asamblea más masiva en lo que va del año (5 de mayo) el centrismo impuso en ADES Montevideo una resolución que impedía al sindicato votar medidas de lucha para priorizar la participación en las instancias de negociación. En dicha asamblea las agrupaciones 1º de mayo y Comuna habían mocionado por ir a la huelga a mediados de junio, posición que fue derrotada por la antes mencionada.

El impulso a la huelga naufragó ante la parálisis de dicha resolución, posteriormente otras asambleas (minoritarias en asistencia) lograron votar medidas de lucha pero la perspectiva de ir a una huelga por fuera de la FENAPES ya no se pudo recuperar.
Con esta situación en ADES, el centro del conflicto pasó a los que pudiera hacer la FENAPES, los paros votados durante mayo y junio fueron resueltos por consenso de las corrientes que intervienen en el sindicato (incluso el oficialismo), en esto ayudó mucho la actitud del gobierno que presentó el presupuesto educativo más restrictivo de 2005 a esta parte, no hubo margen para que nadie dentro de FENAPES apoyara el proyecto de Rendición de Cuentas presentado por el Poder Ejecutivo, esto motorizó los acuerdos para poner al sindicato en pie de lucha. Sin embargo, al momento de pasar a al paro por tiempo indeterminado (única forma de revertir la pasividad de los demás sindicatos de la CSEU y de obligar al gobierno a negociar), el oficialismo cerró filas y sobre la base de no encontrar “condiciones” para ir a la huelga, resolvió votar en contra. Esto, sumado al ingreso del proyecto de Rendición de cuentas al Parlamento, ponen al conflicto en un punto casi terminal ya que el poder legislativo ya no puede incrementar el gasto.

Una vez más la educación pública estatal es víctima del ajuste, en algunos meses el recorte presupuestal previsto en esta Rendición de Cuentas impactará como misil sobre escuelas, liceos y escuelas técnicas , esto sólo se podría evitar con una huelga general de los sindicatos de la CSEU, pero esta perspectiva está hoy bastante lejana.

Pero tan cierto como lo anterior es que el recorte presupuestal producirá en el futuro cercano nuevos y más masivos conflictos, será necesario unir esos conflictos y transformar los reclamos aislados en un plan general que nos permita retomar la ofensiva y derrotar al presupuesto que el FMI y su gobierno imponen sobre la educación pública.

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Author: Javier Iglesias

1 thought on “Conflicto docente 2018: nuevo triunfo de la política de aislamiento

  1. Casi en todo de acuerdo con el artículo, excepto por el error (aunque debiera conocer muy bien el tema) de afirmar que la lucha contra el Decreto de Escencialidad fue de Montevideo. Pues no, fue nacional, con ocupaciones en la mayoría de los Departamentos (primeras ocupaciones de la historia de Rivera, de Centros del CES).
    Salvo ese punto no menor, lo demás comparto y -modestamente creo- presenta un apretado resumen que merece análisis, reflexión y replanteamiento del accionar.

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