Por una movilización internacional de la clase obrera contra la guerra imperialista

La guerra de Trump y Netanyahu contra Irán (y el sur del Líbano) ya va a entrar en su tercer mes, con bombardeos criminales sobre la población civil, asesinando niños, destruyendo hospitales, escuelas, facultades, puentes y por supuesto la infraestructura petrolera y gasífera. El imperialismo ha utilizado los métodos del Estado sionismo de masacre generalizada y genocidio. Mientras continúan los crímenes de Israel en Gaza y Cisjordania, el área de expansión militar del sionismo va agregando nuevos territorios. Los falsos “ceses al fuego” son siempre violados por Trump y Netanyahu, y son la antesala de nuevos crímenes y masacres.

Estamos ante una guerra imperialista de alcance mundial. Mientras en Ucrania ya entró en su quinto año, Trump ha lanzado una ofensiva en América Latina. Busca establecer regímenes títeres y protectorados yanquis en la región, que le permitan controlar los recursos naturales e intentar desplazar a las potencias rivales del continente. Trump intervino descaradamente en las elecciones de Argentina y de Honduras, secuestró a Nicolás Maduro y a su esposa, estableció un bloqueo total que está llevando al pueblo cubano a la inanición, y prepara una invasión en dicho país. La constitución del llamado “Escudo de las Américas”, un acuerdo militar que permite el despliegue militar yanqui y la subordina completa de los ejércitos del continente al Pentágono, institucionaliza la intervención armada imperialista bajo el pretexto del combate al “narco-terrorismo”.

Los impactos en el costo de vida son evidentes en todo el mundo, recientemente provocando un salto en los precios de la energía (petróleo, gas) y los alimentos. En Uruguay, el gobierno de Orsi y Oddone ya ha subido un 7% el combustible, y en mayo viene un nuevo aumento, en una tendencia alcista que va a impactar en el resto de los precios.

Los salarios y jubilaciones, mientras tanto, permanecen postergados. Los convenios colectivos firmados en base a las pautas salariales de Oddone y Castillo mantienen la situación de miseria salarial por los próximos años.

El presupuesto votado por el parlamento hace cuatro meses ya ha quedado obsoleto. Partía de la hipótesis de un crecimiento del PBI que no se ha producido ni se va a producir. El gobierno ya ha anunciado que va a incumplir con los gastos votados, haciendo recortes en la ejecución presupuestal según lo que entienda más o menos prioritario. Lo que no cesa es el pago de la deuda externa, las exoneraciones de aportes patronales y de impuestos a los grandes capitales, las mega obras al servicio de las empresas constructoras. Una política que llevan adelante los sucesivos gobiernos sin que eso evite la caída del empleo industrial y la tendencia a la recesión económica.

El “diálogo social” sobre seguridad social es otro elemento de “continuismo” entre los partidos que se alternan en el gobierno. Las conclusiones de ese “diálogo” mantienen en lo esencial todas las reformas neoliberales y antiobreras realizadas hasta ahora en el régimen jubilatorio, incluyendo la continuidad de la estafa de las AFAP.

La guerra imperialista emerge como tendencia de la propia decadencia del capitalismo, colocando al imperialismo en declinación ante la necesidad de descargar su crisis sobre las potencias rivales y sobre la clase obrera mundial. No se va a detener el curso belicista con exhortaciones ni reuniones supuestamente “progresistas”. Sólo una acción internacional de la clase obrera puede abrir una salida.

¡Abajo la guerra imperialista! ¡Fuera yanquis de Cuba y toda América Latina! ¡Cese al genocidio y las masacres en Medio Oriente!

SOCIALISMO O BARBARIE

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