En todo el mundo, no cesan las voces y acciones que se levantan contra la masacre más vista y difundida en tiempo real de la historia de la humanidad. Tres años de movilizaciones masivas, huelgas para bloquear el comercio de armas con Israel, flotillas humanitarias internacionales y expresiones públicas de apoyo a la causa palestina de actores, músicos, escritores, artistas y académicos de renombre internacional que ponen el cuerpo a las tergiversaciones y ocultamientos han dado lugar al pedido de captura sobre Netanyahu y Galant de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra, denuncias internacionales a militares involucrados y el repudio generalizado.
La principal organización israelí de derechos humanos, B’Tselem, denuncia que Israel está ejecutando un “proyecto de eliminación de las condiciones de vida colectivas” no sólo en Gaza sino también en Cisjordania “de forma más abierta, directa y violenta” desde octubre de 2023, Además, concluye que las prácticas documentadas en el informe “no son aberraciones, sino parte integral del funcionamiento del régimen”.
El reciente ovacionado documental israelí NAZA (acrónimo de daños colaterales), donde se reúnen testimonios de soldados participantes de las matanzas pone en evidencia lo que sus directores concluyen: “Es una película sobre un sistema. Se centra en cuando se llevan a cabo órdenes, políticas y protocolos de operación, no en cuando se transgreden”, es decir, el asesinato en masa de civiles palestinos en Gaza no es una “trágica consecuencia” de la guerra contra Hamás, sino un acto premeditado, calculado y deliberado. Y por eso una comisión de Naciones Unidas, las principales organizaciones de derechos humanos del mundo y los académicos palestinos, israelíes e internacionales lo han calificado como genocidio»
Una nueva convocatoria internacional está prevista entre el 9 y el 11 de octubre de 2026 que en Uruguay será el jueves 8 y que cuenta con una muy amplia convocatoria de organizaciones sociales, sindicales, juveniles y políticas, entre ellas la del partido de gobierno. Sin embargo, el presidente Yamandú Orsi, en su intervención ante la Asamblea General de ONU reunida en Nueva York el pasado 24 de setiembre, no hizo mención a la limpieza étnica en Palestina, no condenó el genocidio, no integró las 77 organizaciones que se retiraron cuando el criminal de guerra Benjamín Netanyahu defendió su política de tierra arrasada sobre Gaza, Cisjordania, Líbano y Siria, y los ataques contra Irán perpetrados junto a su aliado Trump. Nuevamente Uruguay eligió tomar posición negando a las miles de víctimas una voz para existir.
En su viaje a Nueva York, el presidente participó de un encuentro sobre seguridad del Compromiso de Santiago, alianza impulsada por el mandatario de derecha chileno José Antonio Kast y atado al Escudo de las Américas de Trump, también se reunió con el CEO de Praxis, el libertario Driden Brown impulsor del proyecto +Colonia, con el director de asuntos gubernamentales y políticas públicas de Google y con el BID, pero declinó reunirse con el alcalde de la ciudad Zohran Mamdani argumentando problemas de agenda.
En su accionar el presidente no hace más que confirmar la política de alianza y colaboración que Uruguay mantiene con el Estado de Israel ininterrumpidamente. Basta buscar en las páginas de la Embajadas correspondientes para encontrarse con eventos y reuniones donde Israel nos “ayuda” con tecnología de vigilancia militar (Elbit), “colabora” con la formación (acuerdo Universidad de TelAviv-ANII), nos “asesora” (Mekerot-Ose), o nos compra carne para sus soldados. Pocos días antes del discurso de neutralidad y por la paz en la ONU, el embajador uruguayo en Israel, Manuel Etchebarren participó del Foro de Seguridad y Defensa de Israel en representación de nuestro país, continuando con la clara toma de posición activa del lado del imperialismo.
Tres años de muerte, destrucción, apartheid, aislamiento, privaciones, colonización y violencia brutal sobre una población que resiste y existe. Más de 75 mil asesinados, 21 mil niños, más de 10 mil desaparecidos bajo los escombros. 1.93 millón de desplazados en campamentos precarios, 70 mil niños con desnutrición, miles de trabajadores de salud, de trabajadores humanitarios y periodistas asesinados. Bombardeos, avanzada militar terrestre, avanzada de la política de colonización de asentamientos, privación de agua, alimentos y medicinas. ¿Hasta cuándo? ¿Cómo se puede detener esta barbarie?
La política de exterminio confesa y explícita del Estado de Israel se sostiene y continúa no solo por sus propias acciones, sino por el apoyo fundamental de EEUU y sus aliados en lo económico y bélico, pero también porque la colonización y sometimiento de pueblos y regiones enteras es parte constituyente del capitalismo y sus personeros. Un monstruo que es hijo legítimo de un régimen social en franca descomposición que solo puede ofrece aniquilación.
Un Estado que surgió bajo y amparo y la financiación de las grandes potencias hace más de un siglo, con el plan de sionismo de asentarse en la tierra Palestina desplazando a la población, sociedad y cultura existente de musulmanes, judíos y cristianos, es un ejemplo cabal de lo que significa la colonización imperialista en todo el mundo para apropiarse de la tierra, los recursos y la producción de riqueza, no como un proceso histórico del pasado, sino en perpetración real y continua en el presente.
Estamos ante una guerra imperialista de alcance mundial. El destino de Palestina está atado a la lucha global contra la amenaza para la humanidad que es el capitalismo en su etapa más senil y decadente. Es necesario profundizar y extender la lucha por la liberación de Palestina en cada ciudad del mundo, de la mano con la lucha por acabar con la explotación capitalista y la barbarie que nos propone.
No se va a detener el curso belicista con exhortaciones ni reuniones supuestamente “progresistas”. Sólo una acción internacional de la clase obrera puede abrir una salida.
¡Cese al genocidio y la limpieza étnica en Gaza y Cisjordania!
¡Basta de masacres en Medio Oriente!
¡Abajo la guerra imperialista!
SOCIALISMO O BARBARIE





