Partido de los Trabajadores

Elecciones en SINTEP, por un sindicato clasista y democrático, que enfrente a la patronal

Fotografía por El muerto que habla.

El desguace al que ha venido siendo sometida la educación pública ha traído réditos sin precedentes a la educación privada.

Desde hace años se han venido rebajando los contenidos educativos. Ha colapsado la infraestructura por la total carencia o postergación de la obra pública para construir o reparar locales de estudio, tanto en primaria y secundaria como en la universidad. La educación inicial tiene particularidades que la hacen merecedora de un capítulo aparte, pero lo que está comprendido en la Anep (de 3 a 5 años) no escapa a las generalidades expuestas.

La desidia con la que se ha venido desarrollando este proceso devastador de la educación pública, sumado a la propaganda mediática (incluso sostenida desde el gobierno), han presentado a la educación privada como la gran solución’.

Como trabajadora de un centro que funciona bajo la órbita de la educación privada, e integrante del sindicato que nos nuclea –Sintep-, puedo decir que esto es una gran mentira. Se trata de una verdadera estafa a la población.

Han florecido ‘como hongos’ pequeños colegios, a los que mejor les quedaría el nombre de ‘unidad empresarial’. Cuentan con exoneraciones fiscales que ni la propia Anep tiene, con la consiguiente pérdida de recaudación por parte del Estado.

La precarización laboral es moneda corriente. La inestabilidad se expresa bajo la metodología de contratos a término, donde los trabajadores no saben si tendrán trabajo al año siguiente. Esto genera un importante ahorro para el dueño del establecimiento educativo, por el no pago de los salarios de enero y febrero, así como de los aportes al BPS y todo lo que afecta en licencias y otros rubros.

Es un negocio ‘redondo’, porque además las cuotas que cobran estos colegios son de montos muy elevados (en algunos casos con las de sólo un grupo podrían pagar el sueldo a los docentes de todo el colegio).

Por otra parte, como son consideradas por el Estado como organizaciones ‘sin fines de lucro’, pueden obtener también beneficios fiscales en bienes que estén a nombre de la institución. Esta es una realidad que ha venido siendo puesta a la luz por nuestro sindicato en los últimos tiempos en diferentes medios de prensa, a raíz de sucesivos conflictos por despidos antisindicales, por reestructuras empresariales, o directamente por cierres o amenazas de cierres de colegios -como el Nubarián y el Varela-.

Claramente estamos ante emprendimientos empresariales y no a establecimientos educativos, en donde los alumnos, familias y trabajadores, gocen de una continuidad y contención para desarrollar una tarea educativa de calidad.

El gran váucher de la educación inicial

Para los niños de 0 a 3 años, la educación es privada, salvo en algunos pocos centros del INAU. 

Todos los demás centros educativos se encuentran bajo el régimen de tercerización, donde el Estado hace convenios con ONG’s o asociaciones civiles, transfiriendo dineros públicos para que sean administrados por privados y ‘lleven adelante’ los diferentes centros. Ésta es la modalidad del tan propagandeado plan CAIF, donde el estado viola el decreto- ley que obliga a pagar la antigüedad a los trabajadores -que por otra parte perciben salarios súper sumergidos (estimados en menos de un cuarto de la canasta familiar). 

La pregunta se impone ¿por qué el Estado no se hace cargo directamente si es el que pone el dinero? La red de instituciones religiosas que componen las ONG’s, y un sinnúmero de ‘referentes sociales’, le hacen el ‘favor’ de hacerse cargo de la relación laboral con los trabajadores, manteniendo una enorme precarización laboral y sin respetar los más básicos derechos laborales. 

El desafío de Sintep

Podemos concluir que estamos ante un escenario muy complicado para los trabajadores, y que necesitamos construir y fortalecer la herramienta sindical, único camino para poder defender las conquistas obtenidas históricamente por los trabajadores, y luchar por nuevas.

Aunque trabajemos en la educación privada, somos defensores de la educación pública, universal y de calidad para todos – desde los niños pequeños hasta la universidad-.

Necesitamos un Sintep más fuerte, más democrático, participativo, y con independencia política del gobierno. Estos motivos nos han impulsado desde ya hace unos años a luchar para reconquistar el sindicato para los trabajadores.

En este mes de mayo son las elecciones para la nueva dirección. Nuestro llamado es a que los trabajadores organizados en Sintep votemos la lista 1886, para seguir construyendo en conjunto este sindicato, que tiene que defender la educación, y por lo tanto luchar por todas y cada una de las condiciones laborales de sus afiliados, organizado junto con todos los sindicatos de la enseñanza pública y del PIT-CNT.