Combustible fósil, renovable o verde, todo les sirve
El pasado diciembre de 2025, el Ministerio de Ambiente otorgó la autorización para prospección sísmica en la Zona Económica Exclusiva de Uruguay con el objetivo de explorar la posibilidad de presencia de hidrocarburos y su remota explotación.
Desde que se conoció la existencia de estos proyectos, tanto organizaciones ambientalistas y protectoras de ecosistemas como diversos colectivos académicos de Udelar advierten y denuncian los daños a la biodiversidad y el ambiente de la prospección sísmica 3D. También se pronuncian contrarios a la explotación de hidrocarburos por las consecuencias sobre el cambio climático, en momentos en que se dice impulsar la producción de combustible ecológico con el hidrógeno verde como vedette.
¿Por qué hidrocarburos si hay que descarbonizar? La respuesta está en la publicación oficial (en inglés) en el sitio web de ANCAP: “Actualización sobre la exploración de hidrocarburos offshore en Uruguay” (https://exploracionyproduccion.ancap.com.uy/
“Nuestro país ha avanzado en la transición energética, generando su electricidad casi en su totalidad a partir de fuentes renovables, y ha identificado los biocombustibles, el hidrógeno verde y sus derivados como combustibles sostenibles clave para profundizar aún más la transición. El objetivo es descarbonizar otros sectores de la economía que son difíciles de electrificar, como el transporte pesado y la industria.
La inversión en la exploración de petróleo y gas natural sigue siendo una necesidad global, ya que los nuevos descubrimientos deben compensar la disminución natural de los yacimientos productores, incluso en los escenarios de transición más acelerada y de reducción del consumo de hidrocarburos.”
El informe plantea con claridad que la búsqueda de petróleo obedece a una “necesidad global” del capital internacional. Igual argumento justifica los actuales proyectos de HV: la exportación hacia las metrópolis de las grandes potencias que buscan satisfacer sus insaciables necesidades energéticas, sobre todo en el contexto de una escalada bélica sin precedentes, con el desarrollo de tecnologías como la IA, misiles a distancia, drones, geolocalizadores, escudos de seguridad, producción de armamento, traslados aéreos y fluviales de gran escala y toda la infraestructura para sostener una industria de destrucción masiva sin precedentes. A modo de ejemplo, el envío del portaaviones nuclear Gerald Ford al caribe significó el desplazamiento de más de 100.000 toneladas, una fuerza aérea de aproximadamente 75 aeronaves, dos reactores nucleares y una tripulación de hasta 4.500 militares. Si bien el buque funciona y se mueve con energía nuclear, requiere para la operativa básica de aviones, cazas, helicópteros y equipos auxiliares unos 20.000 galones diarios de combustible en tiempos de paz, según informe de la BBC.
El volumen de combustible usado para la destrucción que está en juego en medio de la guerra mundial en curso es escandaloso y un crimen contra la humanidad.
Antecedentes en Uruguay
Ancap, la empresa nacional de hidrocarburos, con el aval de todos los gobiernos de las últimas décadas, suscribió diversos contratos de exploración sobre la plataforma submarina que operaron entre 2022 y 2025, siete proyectos cada uno sobre una de las siete áreas off-shore de la ZEE uruguaya. Estos proyectos son el resultado de la promoción en tres instancias llamadas Ronda Uruguay Abierta en 2009, 2012 y 2018 respectivamente, para finalizar el proceso con el decreto 111/019 que le dió marco legal a estos contratos. Chevron, Shell, Ypf, CEG (Challenger Energy Group) y dos proyectos de APA Corporation (Apache Company, Texas) que es una de las cuatro empresas que recibieron la aprobación ambiental para la prospección sísmica 3D en diciembre de 2025.
Además de APA Exploration, fueron autorizadas la empresa Searcher Geodata UK ltd, la empresa francesa Viridien (ex CGG) y PGS Exploration UK ltd.
Las recientes resoluciones no son más que la continuación de una política de sometimiento a los intereses imperialistas, sostenida especialmente por los gobiernos del FA como los fueron -y son- los proyectos de las pasteras, de hidrógeno verde o exploración petrolera.
Si bien los contratos especifican que los costos económicos corren por cuenta de la empresas contratadas y que los datos obtenidos serán propiedad de la empresa estatal, quién puede creer que los monstruos petroleros embarcados en estos proyectos lo hacen sin fines de lucro propio?
Quién puede creer que Uruguay -o cualquier país fuera de las grandes potencias- tiene chance de un desarrollo o crecimiento económico en condiciones equitativas, no importa lo mucho que esté dispuesto a entregarse para ganarse los favores del imperio. Ya lo dijo Trump en Venezuela, el petróleo es mío, por las buenas o por las malas y ahí tenemos la nueva ley de hidrocarburos que Venezuela aprobó conforme a su demanda. Entonces, si hay alguna posibilidad de hallar hidrocarburos en territorio uruguayo, ¿quién será su dueño y beneficiario?
Asimismo, está claro el uso que tendrán esos recursos si tenemos en cuenta que es la industria de la guerra -y la destrucción- donde se concentra el crecimiento de la producción e inversión. El aumento constante del gasto de los Estados en lo que llaman “defensa” crece en relación inversa a los presupuestos vitales como salarios, seguridad social, educación o salud. La OTAN dispuso que sus estados miembros deben subir su presupuesto al menos al 5% del PIB y Trump anunció que EE.UU. aumentará en un 50% su gasto en defensa en 2026-2027, pasando de los más de 900 mil millones dólares de 2025 a cerca de 1.500,000 millones de dólares(!).
Mientras tanto, el daño ambiental, la afectación del ecosistema oceánico, la agresión a la fauna marina protegida y la destrucción de recursos naturales es el costo real que pagamos y pagarán las generaciones futuras para hacer posible el sueño colonialista de hacerse con todo.
https://www.ancap.com.uy/20779/2/actualizacion-de-la-exploracion-de-hidrocarburos-offshore-uruguay.html





