por Rafael Fernández
El ciclo de altos precios de las materias primas, basado en la especulación internacional, es cosa del pasado. La caída del hierro a menos de 70 dólares la tonelada hace inviable el proyecto de Aratirí. Pero Zamin Ferrous sigue buscando la manera de ganar dinero, a partir de la especulación con los permisos de explotación, para lo cual necesita ganar tiempo. Por eso la empresa hace ahora una propuesta surrealista –reducir la producción en un 90%, transportando el hierro en ferrocarril hasta el puerto de Montevideo, o sea, con un costo mayor para la empresa. Si el proyecto original era inviable, aún más lo es la versión liliputiense de Aratirí. Es un manotazo de ahogado.
El proyecto «Aratirito» no se regiría por la ley de mega-minería: no tendría los mismos plazos ni exigencias en cuanto a garantías o cumplimiento de determinada cuota de producción. Mujica parece decidido a comprar este buzón.
El argumento ‘jurídico’ de Mujica para extender el plazo para la firma del contrato es insostenible. La empresa no tiene ninguna base para demandar al Estado. ¿O acaso el gobierno firmó algún contrato secreto?
La inversión realizada –que no fue de 300 ni de 150 millones– no tiene utilidad al margen de un nuevo ciclo especulativo que eleve el precio de las materias primas, algo que nadie ve en un horizonte cercano. Zamin sufrirá una pérdida, que se suma al retroceso de sus negocios en Brasil. Lo que intenta la empresa es mantener en movimiento la bicicleta de la especulación. Admitir el fin de Aratirí provocaría una caída de sus acciones y le dificultaría el acceso al crédito. Deben aparentar que el negocio sigue adelante y jugar con la expectativa de un repunte del precio del hierro.
Hasta ahora la única inversión real es la que realizó el Estado con la regasificadora (que estaba destinada a vender energía barata a Zamin), cuya producción ahora es excesiva para la demanda local, al punto que el presidente de UTE ha salido a ofrecer gas en la región. Otro ejemplo más de imprevisión y sometimiento a los intereses de las multinacionales. ¿Ahora invertirán en el ferrocarril para hacerle los mandados a Zamin?
La pretensión de extender el plazo legal, y los nombramientos a nivel de Dinama y Dinamige, indican que el futuro gobierno va por el mismo camino (más allá que haya quedado en entredicho el nombramiento de Gerardo Veroslavsky). El próximo director de Medio Ambiente será el Ing. Alejandro Nario, director de Sigma Plus, empresa que intervino en el estudio de impacto ambiental para Aratirí y otras empresas. El geólogo Veroslavsky, a quien la futura ministra Cosse quería en la Dirección de Minería, también trabajó para Aratirí y para la Schuepbach –empresa petrolera contratada por Ancap, y dedicada al fracking a nivel internacional.
Convocamos a poner la firma al plebiscito para prohibir en todo el territorio nacional la minería metalífera a cielo abierto. Para clavarle definitivamente la estaca al proyecto vampiresco de Aratirí.
(Publicado en Semanario Voces del 12 de Febrero de 2014)
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