El cangrejo abajo de la piedra del referéndum parcial

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Los idas y vueltas en torno a si hay que impugnar toda la Ley de Urgente Consideración N° 19.889, en la “Intersocial” y en el PIT-CNT, ha terminado ocultando el núcleo que se discute para aparentar una discusión secundaria, instrumental e incluso caprichosa.

Hay que recordar que la posicion de impulsar un referéndum contra la totalidad de la LUC fue defendida no sólo por FUCVAM y la FEUU, sino por casi toda la Intersocial, con excepción del PIT-CNT. Pero incluso dentro del movimiento sindical la posición favorable al referéndum total recogió el apoyo de diversos sindicatos nacionales y plenarios del interior. En distintas Mesas Representativas este planteo fue defendido por ejemplo por AUTE, FANCAP, FFOSE, AFPU, AFFUR, ADEOM, FNM, UFC, FENAPES, AFUTU, AFCC, ATSS, COFE, SAG, SIMA, SINTEP, SUGHU, UF, así como Plenarios sindicales de por ejemplo Cerro Largo, Soriano y Rivera. Claro que varios dirigentes sindicales decidieron cambiar su voto desconociendo el mandato de su sindicato. El caso más destacado es el dirigente de AEBU Fernando Gambera, que no sólo votó la impugnación parcial sino que incluso amenazó con que si se iba por el referéndum total (o si se insistía en sumar otros artículos en un referéndum parcial) su sindicato no apoyaría la campaña. Lo cierto es que el Consejo Central de AEBU había votado ir contra toda la LUC. Como se ve el planteo de ir contra toda la ley reaccionaria estaba lejos de ser el planteo de un sector minoritario, abarcaba a casi todo el movimiento popular.
Detrás de una discusión enredada y confusa, aparece un elemento muy claro: la política de colaboración con el gobierno derechista por parte del Frente Amplio. Un documento de FUCVAM lo plantea con claridad:

“El FA –apenas asumido el nuevo Gobierno– llama a un acuerdo nacional, posición que no compartimos: Para nosotros no se puede hablar de diálogo con quien impulsa una ley represiva como la LUC.” “(…) la LUC fue aprobada, y no solamente por las mayorías que tiene este Gobierno, sino también por la votación de la oposición, que al decir de sus operadores ‘logró mejorar algo’ algunos artículos. La LUC es un todo. El haber votado algunos artículos, de alguna forma amerita legitimarla. Y la historia demuestra que hoy la Intersocial se encuentra en un cruce de caminos no deseables. Si no se hubiera votado, no nos cabe duda que hoy no estaríamos discutiendo si vamos por algunos artículos o por toda la LUC.”

El Frente Amplio ha aceptado finalmente impugnar dos artículos a los que prestó su voto. Sin embargo, se niega rabiosamente a incluir los artículos referidos a la Comisión de Expertos para la reforma de la seguridad social (Sección VII – Capítulo II – Artículos 393 al 398). Este articulado fue votado favorablemente por el Frente Amplio, es decir, dio su apoyo a una ofensiva contra los derechos jubilatorios de los trabajadores por parte del gobierno derechista, siguiendo el mandato del Fondo Monetario Internacional y los grandes capitalistas. Para nadie es un secreto que lo que viene detrás de esta “reforma” es el aumento de la edad de retiro y la rebaja del cálculo jubilatorio, es decir, un mazazo a la clase obrera. También viene un mayor impulso a las AFAPS –que el Frente Amplio se negó a eliminar en quince años de gobierno– es decir, a que la especulación privada se quede con el ahorro compulsivo de los asalariados.

El Frente Amplio, y también el PIT-CNT, ya están participando en esa “Comisión de Expertos”. Esto implica abrir paso a un pacto con el gobierno de carácter anti-obrero. También es un secreto a voces que un gran sector del FA y del PIT-CNT no querían ningún referéndum. Porque impulsar un pronunciamiento publicitario contra esta ley fundamental del gobierno coloca una polarización y dificulta los acuerdos “constructivos” con el gobierno. La propia aprobación de una ley jubilatoria el año entrante queda en entredicho si se obtienen las firmas para concretar el plebiscito, porque el repudio a esta ley se colaría en esa instancia electoral. A su vez, los dirigentes del PIT-CNT y del Frente Amplio tendrían un cuadro más complicado para “tender puentes” al decir de Orsi, hacia la Coalición reaccionaria que gobierna.

Se ha señalado que el Frente Amplio votó el 50% de la LUC, para denunciar que no realiza oposición al gobierno sino que impulsa el “Acuerdo Nacional” con el pretexto de la pandemia. Es cierto, pero hay que ser más precisos. El cangrejo abajo de la piedra es que el Frente Amplio impulsa la reforma fondomonetarista de la seguridad social. Le dio el voto a esta Comisión de Expertos para generar condiciones favorables a un pacto con el gobierno. Y la reforma de la seguridad social es la madre de todas las reformas para el gobierno reaccionario. En la Coalición Multicolor contra los derechos jubilatorios se inscriben también el rojo-azul-y-blanco del Frente Amplio. La cúpula del PIT-CNT y de ONAJPU venían pidiendo un diálogo social y político para reformar la seguridad social, en lugar de declarar que ante cualquier rebaja en los derechos jubilatorios van a impulsar un plan de lucha y la huelga general. (Digamos entre paréntesis que la organización de jubilados ONAJPU incluso se ha negado a apoyar un referéndum parcial, un nivel de colaboracionismo con el gobierno que rompe todos los récords).

Podríamos también recordar que el Frente Amplio tenía su propia “LUC”, porque Murro impulsó entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones un proyecto de reforma laboral de acuerdo a las presiones de la OIT y las Cámaras Patronales (contra las ocupaciones, limitando los derechos de los sindicatos sin personería), porque Leal había impulsado traspasar 2.000 soldados a la Guardia Republicana (un planteo muy parecido a la creación de la Guardia Nacional que proponía el plebiscito de Larrañaga), porque también habían planteado el aumento de la edad de retiro a los trabajadores.

Los militantes de izquierda, y sobre todo los sindicatos, los gremios estudiantiles, el movimiento cooperativo de vivienda, los jubilados clasistas, tenemos todos un desafío. El año que viene se plantea la gran lucha contra la reforma jubilatoria del FMI, las AFAPs y el gran capital. En todo el mundo, la mera propuesta de estas reformas laborales y previsionales han provocado levantamientos populares y grandes huelgas. El Frente Amplio y la burocracia del PIT-CNT se preparan para apagar ese incendio. Dijeron que iban a salir a la plaza para dar batalla, pero están sentados con Lacalle, Sanguinetti y Manini para pactar contra los trabajadores.

La Intersocial debe romper con el sometimiento al Frente Amplio y su política de “Acuerdo Nacional”. Si no hay acuerdo para ir contra toda la ley, que se vote expresamente la inclusión de los artículos referidos a la reforma de la seguridad social. FUCVAM, la FEUU, los sindicatos, las organizaciones de la Intersocial, tienen la palabra. Aceptar excluir la reforma previsional del referéndum, es sumarse al Acuerdo Nacional contra los trabajadores.

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Author: Rafael Fernández