Convoquemos un Encuentro de Trabajadores y de la Izquierda Clasista

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MANIFIESTO POLÍTICO

A los trabajadores, a los militantes de izquierda, a la juventud anti-capitalista

El genocidio que viene ejecutando el ejército israelí en Palestina está despertando la indignación de los explotados en todo el mundo. Este baño de sangre, orientado al exterminio de la población árabe originaria y la apropiación de su territorio, cuenta con el apoyo del imperialismo mundial. En todo el mundo crecen las manifestaciones en solidaridad con el pueblo palestino y reclamando que cese la masacre en Gaza. Convocamos a mantener y profundizar la movilización, sobre la base de reivindicar el derecho de los palestinos a la rebelión contra sus opresores.

EEUU y la OTAN están inmersos en guerras en casi todos los continentes, además del Medio Oriente: Ucrania, Níger, Haití, el Cáucaso (Nagorno-Karabaj). No son “conflictos locales” sino parte de un enfrentamiento en el que intervienen todas las potencias. El imperialismo yanqui intenta superar su declinación a través de una guerra no sólo comercial sino también militar contra sus competidores. La posibilidad de una hecatombe nuclear es cada tanto planteada por una u otra potencia.

En todo el mundo, el capital ataca a las conquistas obreras, lo que se expresa en rebaja del salario, precariedad laboral, reformas jubilatorias reaccionarias. Por esta vía, la burguesía mundial intenta aumentar sus ganancias a través de una mayor explotación de los trabajadores. La destrucción del ambiente, el recorte presupuestal y las políticas privatizadoras de la educación pública, los achiques de las empresas públicas y la entrega de sus negocios a manos privadas, la concentración de la industria en cada vez menos manos de capitales extranjeros donde los propios burgueses “nacionales” son apenas socios menores, la política represiva contra los sindicatos y el derecho de huelga, son otras tantas tendencias regresivas del capitalismo en descomposición.

La sobrevivencia del capital no puede traer más que penurias, miseria, barbarie… Los Estados vehiculizan esta orientación de la burguesía contra los trabajadores, sea a través de gobiernos derechistas o de centro-izquierda. La salida sólo puede surgir de la movilización internacional de la clase obrera; el agotamiento histórico del capitalismo plantea en todos los países la vigencia y la urgencia de luchar por gobiernos de trabajadores y por el socialismo mundial.

La reforma jubilatoria

La cuestión jubilatoria concentra en gran medida estos elementos mencionados más arriba, y muestra también la resistencia de los trabajadores a la quita de derechos, con grandes procesos huelguísticos, movilizaciones de masas, enfrentamientos con la represión policial, y choques con las direcciones sindicales burocratizadas que tienden a desmovilizar a la clase obrera y defender los pactos sociales con las patronales y el Estado.

A iniciativa del Fondo Monetario Internacional se desarrollan reformas laborales y previsionales en todo el mundo. Consisten en hacer trabajar más años a los trabajadores, y reducir el monto de las jubilaciones, así como en avanzar en la privatización del sistema previsional a través de administradoras privadas que pertenecen a los bancos. De esta forma, el capital intenta aumentar su tasa de ganancia a costa de las viejas conquistas obreras, produciendo una vuelta de tuerca en las condiciones de explotación de los trabajadores. El aumento de la edad de retiro va de la mano con la precarización del empleo, sobre todo juvenil. Los jóvenes se enfrentan a una perspectiva de mayor desempleo y peores salarios, ante la extensión de la edad jubilatoria.

Como sucede en otros países, tanto la derecha como la centro-izquierda impulsan distintas variantes de esta reforma inspirada por el FMI. No hay que olvidar que Danilo Astori y José Mujica fueron los primeros en plantear el aumento de la edad de retiro, que ahora logró concretar el gobierno reaccionario de Lacalle, Manini y Sanguinetti. Bajo el gobierno de Tabaré Vázquez se rebajaron los aportes patronales del 12% al 7,5% (también con votos blanqui-colorados) y aumentaron las exoneraciones de aportes y las zonas francas, generando la desfinanciación del Banco de Previsión Social que ahora se utiliza para justificar la estafa jubilatoria. También el mal llamado “progresismo” mantuvo las AFAP que lucran a expensas del ahorro obrero, pese a que el FA gobernó durante 15 años con mayorías parlamentarias.

El gobierno de Lacalle está hundido en un escándalo de corrupción, con caída de ministros y jerarcas, y tendencia a la fractura de la coalición derechista. El complot orquestado desde la Presidencia de la República para ocultar evidencias y mentir a todos los poderes del Estado y a la opinión pública, revela un régimen de conspiración contra el pueblo, que está podrido hasta sus cimientos. En este contexto, los capitalistas evalúan que el sistema político de conjunto defiende sus intereses; el pasaje a un gobierno de centro-izquierda no implica un cambio traumático. Por el contrario, los líderes del Frente Amplio se preparan para volver al gobierno dando garantías al FMI y las AFAP de que no tocarán sus intereses, y también anuncian que analizarán excepciones al aumento de la edad jubilatoria para algunos grupos de trabajadores (pero manteniendo el aumento general a 65 años). Esto explica por qué la llamada “oposición” no se opone realmente ni convoca a ninguna movilización, e incluso hoy le está dando la espalda al plebiscito lanzado por el PIT-CNT, FUCVAM, y los gremios estudiantiles, a impulsos de ATSS y el MONDESS.

La campaña por el plebiscito contra la reforma jubilatoria y contra las AFAP surgió gracias a la persistencia de los sectores más combativos del movimiento obrero y la izquierda, que no se doblegaron ante las presiones para enterrar esta campaña en nombre de favorecer un regreso del Frente Amplio al gobierno. Se trata de una campaña que demuestra una gran desconfianza de los trabajadores respecto a los dirigentes de esa fuerza de centro-izquierda, a la que han visto colaborar con la derecha -manteniendo la “paz social”- y prepararse a gobernar junto al FMI, los banqueros y las AFAP.

Unidad de los luchadores

Para desenvolver esta campaña es necesario un frente único de trabajadores, de oposición al gobierno derechista y el conjunto del régimen capitalista, es decir, también de independencia política respecto al Frente Amplio. Para ello convocamos a impulsar la organización de la militancia desde abajo, en los barrios y los lugares de trabajo y de estudio, y a través de la acción unitaria de la izquierda que se proclama anticapitalista.

Es claro para cualquier trabajador con conciencia de clase que la derecha representa a los grandes capitalistas, pero también es inevitable concluir que el Frente Amplio está dominado y dirigido por sectores burgueses sometidos al FMI. La clase obrera es subordinada a esa dirección burguesa a través de los partidos con base en el movimiento obrero que se proclaman socialistas o comunistas; estos partidos aceptaron incluso maniatar a los militantes de los comités de base, en una resolución que revela que para esta izquierda los derechos y reivindicaciones obreras son secundarios frente al mantenimiento de una alianza con fuerzas pequeñoburguesas e incluso burguesas. Para defender la persistencia de las AFAP y del aumento de la edad para jubilarse, los dirigentes del Frente Amplio debieron incluso abandonar toda demagogia respecto a la “democracia directa”. Ya no corre la vieja consigna: “Yo firmo para que el pueblo decida”. Ahora sabotean abiertamente la campaña por la consulta popular.

Abramos la discusión

Es necesario sacar todas las conclusiones de la actual situación, al tiempo que se actúa y se milita para lograr el triunfo del plebiscito contra la reforma jubilatoria del FMI. La crisis económica y la guerra imperialista plantean la necesidad de ligar las luchas inmediatas con la lucha por la superación del capitalismo, por el socialismo. No estamos en un período pacífico y estable, sino en una etapa convulsiva y que plantea la profundización de la lucha de clases.

El Partido de los Trabajadores convoca a abrir una discusión en el movimiento obrero y la izquierda, que conduzca poner en pie un Frente de Trabajadores que impulse la movilización independiente de la clase obrera, en la perspectiva de un gobierno de trabajadores. Llamamos al activismo sindical, a los militantes de izquierda, a la juventud anti-capitalista, a romper con los dirigentes y partidos sometidos al FMI y el gran capital, y a convocar un Encuentro de Trabajadores y de la Izquierda Clasista, para poner en pie un alternativa socialista frente al conjunto del régimen político capitalista. Los dirigentes de la izquierda frenteamplista dirán que este planteo divide, pero lo que divide a la clase obrera y la conduce a la desmoralización y la impotencia es que los dirigentes que se dicen socialistas y comunistas se niegan a romper su alianza con la burguesía, expresada políticamente en los Bergara, los Orsi, los Astori y los Mujica. Esa política de colaboración de clases no solamente conduce a abandonar la perspectiva del socialismo sino también a dar la espalda a la lucha por un programa ultra mínimo como es enfrentar la privatización de la seguridad social y la quita de derechos jubilatorios.

Las elecciones y una falsa polarización

Un Frente de Trabajadores debe plantear la lucha consecuente contra el gran capital y el imperialismo, impulsando la movilización independiente de la clase obrera y los explotados a través de las huelgas, las ocupaciones, la lucha en las calles y la huelga general. La intervención en las elecciones y eventualmente la utilización del parlamento deben estar al servicio de esa acción de masas, y de educar a los trabajadores en la necesidad de luchar por su propio poder y por el socialismo.

Actualmente está lanzada en forma indisimulada la campaña electoral por los distintos partidos parlamentarios. La polarización electoral entre la coalición derechista y el Frente Amplio es falsa, no representa la contradicción entre explotadores y explotados. La clase obrera necesita construir una representación política, que hoy no encarna ninguna de las grandes opciones electorales en disputa: todas ellas son alternativas burguesas y fondomonetaristas. Los politólogos fantasean con una nueva “ola progresista” tras el fracaso de los gobiernos derechistas (Temer, Macri, Bolsonaro, Piñera, Lacalle, golpe en Bolivia, etc.), que se expresaría en los gobiernos de Chile, Colombia, Bolivia, Brasil y tal vez próximamente Uruguay. Los explotados estarían condenados a oscilar como un péndulo desde un gobierno neoliberal a uno centro-izquierdista, para luego que fracase este volver a otro aún más neoliberal, y así hasta el fin de los tiempos. Se trata de un falso dilema que se basa en la pretensión de que el capitalismo es la estación terminal de la historia y apenas habría lugar para optar por una u otra variante burguesa.

Los militantes obreros y de izquierda no pueden ignorar este escenario electoral que ya está abierto y hacia el cual se pretende llevar a todos los trabajadores a una encerrona, bajo el chantaje de optar por una u otra variante del FMI. Es necesario luchar desde las organizaciones de masas y en las calles por las reivindicaciones obreras, pero también es necesario intervenir en el proceso electoral. Si el electoralismo y la ilusión en la posibilidad de un progreso paulatino a través del parlamentarismo es una ilusión inconducente, no es menos errada la negativa a intervenir en las elecciones, que le deja todo el campo libre al los líderes pequeñoburgueses de la centro-izquierda para arrastrar detrás de sí a los explotados. Es necesario librar una lucha política implacable contra los capitalistas y las falsas alternativas también en el terreno electoral. La conquista de una bancada obrera y socialista sería un punto de apoyo para la denuncia del régimen burgués y para el impulso a la lucha de masas.

Por un programa de lucha

Llamamos a unirnos en torno a un programa de la clase obrera y los sectores explotados, que de respuesta a la situación de crisis económica y social:

* Contra la reforma jubilatoria del FMI; restablecimiento de la edad de retiro en 60 años; eliminación de las AFAP; terminar con las jubilaciones de privilegio de los mandos militares y los políticos; aumento de las pasividades mínimas al nivel del salario mínimo nacional; aumento de los aportes patronales como mínimo al 15% eliminando las exoneraciones.

* Por salario mínimo que cubra el costo de la canasta familiar; ajuste automático de acuerdo a la inflación; defensa de los convenios colectivos, restableciendo la ultra actividad.

* Por un plan de obra pública y viviendas populares financiado con fuertes impuestos progresivos a las grandes fortunas, para generar empleo genuino; reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados, sin pérdida salarial (trabajemos menos para que trabajemos todos); subsidio al desempleado.

* Contra los recortes presupuestales en la educación: elevar en forma urgente el presupuesto de ANEP y UDELAR como mínimo al 6% + 1% del PBI; autonomía y cogobierno en todos los niveles de la enseñanza pública, abajo el CODICEN digitado por el gobierno de turno. Por un sistema público y estatal de salud, gratuito para los trabajadores, financiado por impuestos al gran capital.

* Contra las privatizaciones; defensa del agua, contra la ley de riego y el proyecto Neptuno. Contra la depredación ambiental; prohibición de los agrotóxicos cancerígenos; movilización unitaria de los trabajadores y luchadores ambientales contra la contaminación y en defensa de la naturaleza, en la perspectiva de la reorganización socialista de la economía y la subordinación de la producción a las necesidades humanas.

* Contra la criminalización de la protesta; desprocesamiento de Federico Kreimerman y de los compañeros procesados por la protesta en la SCJ; eliminación de toda la legislación anti-sindical y restrictiva del derecho de huelga.

* No pago de la deuda externa; ruptura con el Fondo Monetario Internacional; nacionalización sin pago de la banca bajo control de los trabajadores; nacionalización de la tierra expropiando al latifundio; nacionalización de la industria frigorífica bajo control obrero.

* Que la crisis la paguen los capitalistas. Por un gobierno de trabajadores. Por la unidad socialista de América Latina.

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Author: Partido de los Trabajadores