Una vez más, los estudiantes ocupan centros de estudios en reclamo de presupuesto educativo. En los últimos días, se registran ocupaciones y huelgas en liceales, formación docente y universidades que ponen en evidencia la necesidad de enfrentar la política educacional del gobierno del FA, que no es más que la continuación de los nefastos lineamientos de los organismo de crédito internacional, tanto en el plano pedagógico como económico, porque forma parte del proceso de degradación de la educación pública bajo el capitalismo, en un contexto de crisis y guerra internacional.
El presupuesto previsto para la educación está muy lejos del reclamo del 6%+1 del PBI y de los compromisos de campaña electoral incluso se estima que en 2029 será de 4,34%, por debajo del 4.83 de 2024. No contempla recuperación salarial, ni construcción y mantenimiento de infraestructura, ni recursos materiales, ni acompañamiento pedagógico. El eje está puesto en aumentar las becas económicas y alimentarias en primaria y educación media, mediante la reasignación de recursos del Mec y del Mides, es decir, la misma miseria con cambio de etiqueta si tenemos en cuenta que de los 86 millones de dólares del PBI en 2024, más del 68% fue para pago de deuda externa y solo el 32% se destinó al llamado gasto público total, menos de la tercera parte de los ingresos. Si además sumamos las renuncias fiscales, los subsidios y las exoneraciones a las grandes patronales y los contratos de entrega de recursos naturales y territorio, el resultado es brutal y no admite otra respuesta que desplegar un plan de lucha en ascenso, masivo y mancomunado para poner freno a esta sangría.
Los estudiantes que participan de las movilizaciones y ocupaciones tienen bien claro que la única forma de revertir esta situación es por el camino de la lucha independiente del gobierno. Luego de ser recibidos por autoridades y parlamentarios, escuchados y comprendidos… ese mismo día, se aprobó en diputados el proyecto de presupuesto y sigue su camino en senadores. El gobierno es incapaz de resolver cualquier reclamo popular que exija enfrentar al gran capital.
Desde el movimiento sindical y en particular desde los sindicatos de la educación, se ve con simpatía y orgullo el accionar de los estudiantes organizados aunque esto no se traduce en la extensión y profundización de la lucha por reivindicaciones que son comunes.
Las cúpulas sindicales, atadas a los partidos que integran el gobierno, aunque manifiestan su descontento con el proyecto de presupuesto, están lejos de impulsar y organizar la profundización del conflicto. Entre dedicar sus esfuerzos a preparar la lucha por los reclamos largamente postergados o evitar el choque con el gobierno, eligen lo segundo. Urge entonces discutir en los gremios y sindicatos, cómo enfrentar esta política de ajuste, no cómo adaptarse a ella.
Saludamos a los estudiantes que se organizan y emprenden la lucha por presupuesto para la educación pública y llamamos a masificar las medidas, a extender la difusión hacia los sindicatos y la población trabajadora, a recuperar instancias de coordinación de un plan de lucha unificado que rompa las pautas del gobierno del capital.
La lucha por presupuesto para la educación es una urgencia que no se termina en los plazos de las etapas parlamentarias, esta planteada la necesidad de una huelga general de toda la educación que lo conquiste.
Contra el capital y sus gobiernos, viva la lucha estudiantil, a rodear y nutrir las ocupaciones. Todos al paro y movilización del 29/10/25.





