El 11 de octubre pasado se realizó en la ciudad de Florida una importante marcha en solidaridad con Palestina portando una pancarta que indicaba: No es guerra es Genocidio. Más de 70 personas se movilizaron reclamando al gobierno la ruptura de relaciones con Israel, lo cual es reflejo del malestar de una parte de la militancia frenteamplista que ha hecho suya la causa palestina con un gobierno que ha demostrado hasta el hartazgo su complicidad con el Estado sionista de Israel. El día anterior se realizó una marcha de la comunidad LGTB donde se realizó una performance por Palestina donde fuimos invitados a participar y lo hicimos en medio de un acto multitudinario. Las movilizaciones fueron precedidas por una intensa actividad en la prensa de la ciudad.
La marcha transitó por el centro de la ciudad despertando la modorra de una mañana de sábado dedicada al comercio. No hubo grandes aplausos a su paso, pero tampoco podemos decir que los floridenses fueron indiferentes. Muchos se paraban a observar con atención, otros aplaudían y varios se fueron sumando a la movilización.
La jornada culminó en la plaza principal donde se leyeron dos proclamas. Una, dicha por la encargada de Negocios de la embajada de Palestina, sembrando ilusiones en un futuro de paz y en la perspectiva de un Estado Palestino compartido con Israel; la otra, denunciando el “acuerdo de paz”, convocando a redoblar las movilizaciones.
Proclama leída el 11/10/25 en la plaza Asamblea de Florida,
al finalizar la marcha contra el Genocidio en Gaza
Hace unos pocos días, Hadeel, una madre gazatí de tres hijos, recogía sus cosas para irse con sus niños y su hermano hacia algún lugar del sur.
“Nos quedaremos en la calle y viviremos en una tienda de campaña, dijo. Hagamos lo que hagamos, nada reconstruirá lo que llevamos dentro. Mis hijos ya no son mis hijos. Ahora hay más sufrimiento que inocencia en sus ojos.”
Estas palabras reflejan el sentir del pueblo de Gaza. No habrá paz que recupere lo perdido. Sus antiguas vidas han quedado atrás. El genocidio ha borrado el camino al pasado.
No hay que hacerse ilusiones con el “plan de paz de Trump-Netanyahu. Israel ha comenzado este plan violando el alto el fuego, dejando muertos y heridos en las calles de Gaza. Hasta ayer a la mañana, los tanques y drones israelíes bombardearon y ametrallaron a los palestinos que esperaban el cese del fuego para volver a sus hogares. Cisjordania está azotada por el terror. Colonos custodiados por el ejército ocuparon cinco aldeas y quemaron sus olivares. Hebrón directamente fue cercada por el ejército. No hay que olvidar que, en el anterior cese del fuego, Israel se retiró cuando comenzaba la segunda fase y debía retirar sus tropas. Trump, el supuesto garante, lo celebró. Y en el Líbano ya lleva casi mil incidentes de violación del alto el fuego.
El alto el fuego liberará rehenes, sí pero no habrá ninguna garantía para el futuro de Gaza y sus habitantes. Israel no renunciará en su arremetida bestial porque tiene por objetivo borrar del mapa a un pueblo entero, eliminar su identidad y su memoria.
El proceso de limpieza étnica iniciado en el siglo pasado no sólo que no ha cesado, sino que se profundizado. Por lo tanto, hay que redoblar las movilizaciones. La lucha continúa.
Por la ruptura de relaciones con Israel
Basta de genocidio
Alto el fuego ya
Entrada urgente de ayuda humanitaria.





