Una nueva movilización contra los feminicidios

El horrible asesinato de una joven de 16 años en Argentina (Mar del Plata), Lucía Pérez, a un día de la finalización del XXXI Encuentro de Mujeres en Rosario, provocó la indignación popular de las mujeres en Argentina y de los países de la región, e inclusive de distintos países de Europa. Se realizaron marchas y movilizaciones en varias ciudades el mismo miércoles, reclamando justicia contra los feminicidios y contra la violencia hacia las mujeres. En Argentina se convocó a un paro por parte de las mujeres, en un hecho sin precedentes; mientras la Comisión Organizadora del Encuentro de Rosario rechazaba una vez más llevar adelante un plan de lucha para conquistar las reivindicaciones que se planteaban en los talleres. En el acto final la mayoría se manifestó para que la próxima sede del Encuentro sea en Buenos Aires, en el centro del poder político, en tanto la comisión organizadora en acuerdo con la Iglesia Católica definió que sea en Chaco, lugar donde ni siquiera están las condiciones para recibir a mas de 70 mil mujeres.

Machismo, capitalismo y Estado

Del otro lado del charco, la Coordinadora de Feminismos del Uruguay organizó una marcha en Montevideo en contra de los femicidios y el brutal asesinato de Lucía Pérez. Uruguay cuenta con 19 femicidios en lo que va del año y es el país con la tasa más alta de feminicidios en todo el continente. La movilización puso el eje de su crítica a la sociedad, como si la cuestión social no estuviera directamente ligada al sistema económico actual y la problemática de la violencia contra las mujeres se pudiera resolver educando a la población para erradicar el machismo. El machismo no es más que la reproducción por parte de la clase obrera de la ideología que impone el sistema capitalista que históricamente se ha encargado de oprimir a las trabajadoras en tanto vende su fuerza de trabajo, como en el hogar, donde es también ama de casa. Es en este sentido, que desde el Plenario de Mujeres Trabajadoras nos encargamos de marcar al Estado como principal responsable de todo tipo de violencia hacia la mujer. El conjunto de las mujeres tenemos que debatir las experiencias políticas que nos deja la huelga general en Polonia por la legalidad del aborto, el Miércoles Negro en Argentina y el paro general de las trabajadoras de Islandia por la igualdad de salario con los hombres y la necesidad de organizarnos bajo un programa independiente del Estado y sus partidos, que luche contra la violencia hacia la mujer, en conjunto con la clase obrera para la real emancipación de las mujeres y para acabar con todo tipo de violencia.