Homenaje a Pablo Rieznik

La mesas redondas fueron el escenario de una viva polémica acerca de la estrategia que debe asumir la izquierda en la actual etapa política dominada por la crisis capitalista mundial, cuyas consecuencias se están sintiendo con fuerza en América Latina. Asistimos en la izquierda a una divisoria de aguas entre quienes pretenden colocar a la clase obrera a remolque de la burguesía -cuyas consecuencias están a la vista en el derrumbe de las experiencias nacionalistas y de centroiquierda- y quienes defienden la independencia política de los trabajadores y pugnan por transformar a la clase obrera en alternativa de poder.

Este debate ya se manifestó en los ’90 en el Encuentro del Foro de San Pablo. En 1995-como lo destacó Rafael Santos al hacer uso de la palabra-, Pablo Rieznik (dirigente del PO fallecido el año pasado) fue en representación del PO al Encuentro que se realizó en Montevideo. Y allí mocionó la expulsión de una representación boliviana -que actuaba como partido de gobierno- por haber ejecutado una salvaje represión contra el movimiento obrero del altiplano. Esta moción fue apoyada por una docena de organizaciones, entre ellas el PC de Uruguay. Se trataba de un elemental problema de principios. Pero en el plenario final, la dirección del Foro de San Pablo diluyó la moción e impidió su voto.

Pablo Rieznik, en nombre del PO, denunció esta capitulación y anunció nuestro retiro de ese foro. El PO pronóstico que gran parte de los partidos allí presentes iban a llegar al poder, pero… para salvar al Estado burgués y preservar la explotación imperialista. Eso fue lo que sucedió en Nicaragua, Brasil, Salvador, Méjico, Perú, Paraguay y Uruguay.

La Conferencia Latinoamericana de la izquierda impulsa un reagrupamiento que permita impulsar alternativas obreras y socialistas en Latinoamérica.