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Venezuela: para el FA, la UP y la burocracia sindical ¿por qué Maduro sí, y gobierno obrero no? 

La situación venezolana está sin dudas en el tapete de la discusión política de los últimos tiempos. Los enfrentamientos callejeros, los muertos, el accionar de la derecha y el imperialismo, la crisis política y económica, Maduro y la oposición: todo es tema de debate. ¿Todo es tema de debate?
En Uruguay -y posiblemente en gran parte del mundo- parece haber sólo dos actores en escena en Venezuela; para los ‘progresistas’, son la derecha golpista pro-imperialista y el gobierno de la ‘Revolución Bolivariana’ encabezado por Maduro. Para la derecha, son los demócratas de la oposición por un lado, y por otro, los totalitarios chavistas al mando del ‘impresentable’ de Maduro.
La simplificación de la situación es muy significativa, tiene mucho de maniqueísmo y poco -o nada- de marxismo. Esto último corre especialmente para aquellos sectores del espectro político y sindical uruguayo que se pretenden o reclaman ‘marxistas’ -o que dicen ‘abrevar’ en el marxismo-. Amplios sectores de la burocracia sindical han dado un apoyo ‘in totum’ e incondicional al gobierno ‘bolivariano’ de Maduro. En los últimos días, en ocasión de la Constituyente, algunos dirigentes sindicales viajaron a Venezuela a dar su apoyo al gobierno venezolano. Otro tanto, en cuanto al apoyo, rige para los sectores de la pretendida ‘ala izquierda’ del Frente Amplio -PCU, MPP, 711, PVP y demás-. La propia Unidad Popular (UP), que se reclama como ‘la verdadera izquierda’, expresa a través del diario de su principal fuerza política -‘La Juventud’, del 26 de Marzo- un apoyo al ‘madurismo’ que roza en la irracionalidad y el fanatismo más extremo.

Ahora bien, ¿todo estos posicionamientos son coyunturales, fruto de una necesidad concreta impuesta por la realidad inmediata? Este es el eje del problema. Tanto los dirigentes de la burocracia sindical, como los del ‘ala izquierda’ del FA y su desprendimiento más reciente en el tiempo -varios de los sectores que integran la UP-, han defendido históricamente los frentes policlasistas -para Uruguay y toda América Latina-: los ‘frentes populares’. La expresión más acabada de ellos es el propio Frente Amplio, que nuclea sectores de la burguesía rural y urbana ‘nacional’ -Nin Novoa, Salgado-, hasta sectores con tradición guerrillera -MLN, PVP- y quienes se reclaman herederos de la propia Revolución Rusa -PCU-.

El devaluado chavismo de Maduro es la expresión de la bancarrota de los frentes policlasistas, de sus límites insalvables. Expresa la alianza de los militares ‘nacionalistas’, la burguesía ‘nacional’ -boliburgueses- y, bien atrás, la clase obrera. Para este tipo de expresiones políticas nacionalistas, populistas o progresistas, la clase obrera es la columna vertebral, no la cabeza. La cabeza política se reserva a militares o intelectuales de la burguesía o pequeña burguesía -no necesariamente el ‘líder’ en sí, sino la dirección política-. La clase obrera, columna vertebral, es quien pone su fuerza, mediatizada por la burocracia sindical adscripta -ligada- al gobierno.

Los frentes populares son un freno histórico a la independencia política de la clase obrera y su constitución en Partido de vanguardia y combate por el socialismo -gobierno de los trabajadores-. No hay un solo ejemplo histórico de un gobierno de frente popular, populista o nacionalista (pequeño) burgués que ‘avance’ hacia el socialismo, por el contrario. Se han constituido -y constituyen- en un soporte del capital nacional y -sobretodo- transnacional. Los casos de corrupción manifiesta de varios políticos y gobernantes ‘progresistas’ no son fruto -sola ni principalmente- de ‘debilidades personales’. Son la expresión de la función concreta que cumplen, funcional al capital y -.por tanto- enemiga de la clase obrera.

Que la gran mayoría de la burocracia sindical del Pit-Cnt, los sectores del ‘ala izquierda’ del FA, y de la UP -provenientes del mismo FA-, sean ‘maduristas’ a muerte, no es accidental, es consecuencia -por consecuentes- política. Por eso no puede sorprender que nadie en ese terreno plantee para Venezuela la posibilidad de una acción independiente de la clase obrera y su constitución en Partido de combate por el gobierno de los trabajadores y el socialismo.

Demás está decir que nuestra corriente se expresa en contra de cualquier intento de Golpe de Estado de la derecha y el imperialismo. Pero a la pregunta ¿la derecha o Maduro?, respondemos ninguno de los dos. Estuvimos, estamos y estaremos, por un gobierno de los trabajadores y la unidad socialista de América Latina.

Andrés Mancioni

Docente de educación secundaria, militante de ADES Montevideo y del Partido de los Trabajadores.

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