Montevideo, Uruguay, 09.10.2025 Sociedad. Marcha por Palestina. Una nueva marcha en protesta por la guerra en Palestina, se dio lugar en Montevideo. Con el apoyo del Pit Cnt El Frene Amplio y varias fuerzas sociales. Foto: Dante Fernandez/ FocoUy
La política cómplice de Orsi-Cosse es de sometimiento a los planes de Trump y Tony Blair
El 9 de octubre, más de 25.000 personas marcharon en Montevideo contra el Genocidio en Gaza, mientras se desarrollaban otras marchas en los 18 departamentos restantes del país, incluyendo varias marchas y concentraciones. Se trató de la movilización más numerosa desde el inicio del genocidio, y la primera a la que adhirió (con reservas) el partido de gobierno de Uruguay, el Frente Amplio.
Junto a la Coordinación por Palestina -integrada por diversas organizaciones y activistas- fueron convocantes las principales organizaciones populares, incluyendo a la central sindical PIT-CNT y los gremios estudiantiles. La marcha mostró un importante número de columnas organizadas detrás de pancartas de sindicatos, gremios estudiantiles e incluso hinchadas de fútbol. Se destacó por ejemplo la columna de hinchas antifascistas de Peñarol, que animó con sus cantos la marcha.
Durante la marcha se escucharon consignas no solamente en solidaridad con Palestina y de repudio al genocidio que lleva adelante el Estado sionista, sino también de crítica al gobierno frenteamplista de Yamandú Orsi. Un grupo de personas cantaba, por ejemplo: “Orsi, tibio, decí que es genocidio”.
La “adhesión” del Frente Amplio tras dos años de bombardeos, asesinatos y limpieza étnica sistemática, fue completamente hipócrita. La declaración emitida por la coalición de gobierno dejó en claro que esta organización no adhería a los términos de la convocatoria, colocando una delimitación por derecha. La adhesión por un lado reconoce la existencia de un genocidio, y por otro coloca como un eje -además del cese el fuego- “la liberación de los rehenes por la organización terrorista Hamás”. La Mesa Política del FA, integrada por todos sus partidos (incluyendo al PCU, el PS, el PVP, es decir, la supuesta “ala izquierda”), coloca como un eje esta caracterización de Hamás como “terrorista” así como la reivindicación de la existencia de Israel (defiende la postura de “dos Estados basado en las fronteras acordadas en 1967”). En pocas palabras levanta un planteo sionista. Hay que decir que en 1967 no hubo ningún acuerdo sobre las fronteras ni aún sobre la existencia de dos Estados, por lo que la fuerza política de gobierno falsifica la historia. La firma del PCU y el PS a esta declaración pro-sionista es muy clarificadora, muestra su sometimiento a la política del imperialismo “democrático”, que reconoce de palabra un “Estado palestino” subordinado y sometido, mientras toma distancia de los “excesos” de un Netanyahu o la derecha extremista y fascista de Israel. La proclama del 9 de octubre, en cambio, reclamó la ruptura de relaciones con Israel y el juicio y castigo a Netanyahu y todos los genocidas.
La masividad de la marcha y la creciente indignación en el activismo de izquierda con la política de Orsi con el genocidio, obligó a participar a los Fernando Pereira (presidente del FA) y a Carolina Cosse, vicepresidenta de la República. Cosse fue consultada en la propia marcha y reconoció que “hay un genocidio”, para pocos días después concurrir a un acto organizado por la embajada de Israel y el Comité Central Israelita del Uruguay, es decir, con los representantes políticos y diplomáticos del genocidio.
La movilización fue casi simultánea con el alto el fuego establecido a partir de las gestiones de Trump y sus representantes, que abre paso a una supuesta negociación para una “solución”, cosa que ha quedado desmentida de inmediato con nuevos bombardeos y asesinatos por parte del ejército israelí. El “plan” de Trump es cualquier cosa menos un camino a la paz, y pretende establecer en Gaza un protectorado directamente gobernado por representantes del imperialismo y los Estados árabes e islámicos afines, con Tony Blair y Trump como supervisores de ese gobierno transitorio. El objetivo claramente es desarmar a las organizaciones palestinas (entre las cuales está Hamás pero no es la única) para establecer un régimen bajo el cual continúe el apartheid y el desplazamiento de la población árabe. El “casi Premio Nobel” Donald Trump es el mismo que postuló como objetivo construir un resort de lujo en Gaza, para millonarios, al estilo de Punta del Este. La calificación de Hamás como “terrorista” -ni la ONU ni el propio Estado uruguayo han declarado a Hamás como organización terrorista- sirve a este objetivo, por lo que no es de extrañar que Yamandú Orsi haya recibido poco después al propio Tony Blair en la misma Torre Ejecutiva frente a la cual se leyó la proclama del 9 de octubre, reclamando al gobierno enfrentar el genocidio y romper relaciones con Israel.
El genocidio no ha terminado, los gobernantes israelíes dejan claro un día sí y otro también que pretenden no solamente “derrotar a Hamás” sino además expulsar a los palestinos de su tierra (no solamente de Gaza, también de Cisjordania). Es necesario dar continuidad a la movilización. En todo el mundo ha crecido la oposición al genocidio, el repudio al Estado sionista y al imperialismo, y es claro que el gobierno uruguayo se ha colocado en el campo de Trump y Blair, no de la lucha internacional obrera y popular contra los genocidas y en defensa del pueblo palestino.
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