Hidrógeno verde (HV), un negocio turbio y costoso for export

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Uso del agua subterranea, parques eólicos, granjas solares, plantas de energía, refinerías…

 

El pasado 22 de marzo en el marco del Día Mundial del Agua, un grupo de manifestantes cruzó desde Colón, Argentina hacia Paysandú  para reclamar en contra de la construcción de la megaplanta de hidrógeno en una zona del Río Uruguay, a tan solo tres kilómetros de Colón –justo frente a las playas de esa ciudad– y a nueve de la ciudad de Paysandú.

Se trata del proyecto HIF Global, a cargo de un consorcio formado por Andes Mining Energy, empresa chilena que asociada a la compañía eléctrica francesa gestiona centrales eléctricas y a gas, además de parques eólicos en Chile y Perú. Están vinculados a un proyecto de regasificadora y central eléctrica enfrentado a las organizaciones sociales, agricultores, pescadores y a las comunidades mapuches en las que pretende instalarse. También está asociada a la estadounidense Cheniere Energy que provee gas fósil mediante fracking. Finalmente, también participan del consorcio la Porsche, quien prueba el combustible producido, y administradoras de fondos de inversión. El 3 de abril de 2025 la empresa firmó un acuerdo preliminar con el lobby Mabanaft, de origen alemán para el suministro de e-metanol a la industria naviera y estudian la posibilidad de almacenamiento en el puerto Hamburgo.

HIF Global tiene todo un prontuario en materia de explotación, extranjerización del suelo y los recursos y daños al medioambiente, razones que justifican ampliamente la desconfianza de los manifestantes, no solo argentinos sino de las organizaciones locales y nacionales que denuncian sobre éste y otros muchos proyectos que se multiplican como células cancerígenas.

La hoja de ruta del HV del MIEM promete una inversión de U$S18.000 millones hasta 2040 en los cuatro proyectos detallados:

1. Kahiros, en Fray Bentos, Río Negro producirá combustible para abastecimiento de camiones de carga forestal. Participan Hyundai, UPM y Montes del Plata a través de FrayLog (transporte forestal).

2. H24U (financiado por el Fondo Sectorial de Hidrógeno de ANII) localizado en Pueblo Centenario, Durazno, que producirá combustible para camiones de carga forestal. Participan del proyecto la agencia Euroclima, la GIZ alemana, el Banco Mundial y la Cepal, que juntos formaron H2Lac (Hidrógeno Latino América y el Caribe).

3. Tambor,-Enertrag (Alemania) ubicado en Tambores, Tacuarembó que preve producir 70.000 ton/año de e-metanol para exportación. El proyecto constará de plantas eólicas y solares, así como de un electrolizador e instalaciones de conversión para la producción de hidrógeno verde y sus derivados. La empresa planea sumar la construcción de una represa que suministre el agua necesaria para su operativa. El agua la obtendrán del acuífero Guaraní sin costo o reembolso alguno, totalmente gratis.

4. HIF Global, ubicado en Paysandú que producirá 180.000 ton/año de e-gasolina para exportación, 700.000 ton/año de e-metanol, combustible que se obtiene combinando hidrógeno verde y dióxido de carbono (CO2). Los insumos provendrían de la planta de etanol que Alcoholes del Uruguay tiene en funcionamiento en Paysandú y se complementaría con CO2 proveniente de biomasa de origen agrícola y forestal (privados). El agua se obtendrá del Río Uruguay, pero su instalación requerirá la tala de unas 100 ha de monte nativo y orros daños.

HIF Global anuncia una inversión de U$S 6.000 millonesd y desde la páginas del MIEM, se presenta como la mayor y más ambiciosa inversión privada en el país (¡otra vez!).

Al proyecto de planta de combustible en Paysandú, HIF Global presentó en febrero de este año otro proyecto anexo para construir un parque solar fotovoltaico también en Paysandú, con más de 1.844.000 de paneles que abastecerá de energía a la planta de HV y combustibles sintéticos y abarca una superficie de 1500 ha. La empresa prevee que luego de la construcción, requerira de entre 8 y 12 trabajadores para funcionar (sic). Todo un plan de empleos para la población afectada.

Por su parte, la empresa Teyma presentó otro proyecto de parque solar de 459.563 paneles que se desarrollará a 3,5 km de distancia del centro poblado Constancia, Paysandú, en padrones rurales sobre ecosistemas vulnerables, con una inversión de más de U$S 2.000 millones. Esta planta proporcionará 15 puestos de trabajo una vez operativa (¡!), según consigna El observador (3/3/2025).

Al impacto que genera la instalación de plantas de energía debido a los materiales e insumos minerales y químicos que requieren, los recursos naturales de que se apropian -el agua especialmente-, y los efluentes y desechos que volcarán al ambiente, se le suma la extranjerización de las grandes extensiones de tierra para la instalación de parques eólicos y granjas solares que alteran la vida de poblaciones enteras, la producción agrícola, la vida de los animales y los ecosistemas nativos. Parques y granjas son los eufemismos con que los nombran… Y grandes refinerías para producir combustibles for export.

Finalmente, pero no menos importante, son las ventajas económicas que el estado uruguayo ofrece con exoneraciones e incentivos fiscales, zonas francas, mercado financiero libre, etc. Un negocio redondo para los inversores. En palabras del representante de AUH (Asociación Uruguaya de Hidrógeno) Ing. Ignacio Morga (Teyma): “no hay lugar como Uruguay donde se entiendan tan bien la necesidades privadas del lado público cualquiera sea el color del gobierno”. Esto significa, ni más ni menos que el Estado les garantiza abultadas ganancias como condición sine qua non, incluyendo hacerse cargo de las inversiones que ellos requieran para instalar sus negocios mediante mayior endeudamiento.

La continuidad de los acuerdos

Los proyectos de inversión multinacionales, los meganegocios, las iniciativas millonarias de producción de nuevas energías vienen creciendo desde hace algunos años y atraviesan varios gobiernos sin distinción. Desde Botnia en 2005 durante el pirmer gobierno del FA, las plantas de celulosa de UPM y Montes del Plata, la forestación, los parques eólicos y solares, el megaproyecto de centro de datos de Google en Canelones, los desarrollos sobre HV y combustibles no fósiles hasta la exploración sísmica en búsqueda de petroleo en el mar uruguayo. Todos y cada uno de estas iniciativas se presentan desde el discurso oficial, sea progresista o multicolor, como salidas mágicas que nos llenará de riquezas y colocarán al pequeño Uruguay en un lugar destacado de la economía mundial.

Lo cierto es que gracias a las leyes de promoción y protección de inversiones, la ley de PPP y la de zonas francas, Uruguay ofrece “garantías jurídicas” para la explotación del suelo, subsuelo y acuíferos hasta límites que amenazan con liquidar los recursos naturales y la vida que sostienen.

La hoja de ruta del HV fue elaborada a partir a un documento del BID para Uruguay, en base a informes de la consultora McKinsey&Co (EEUU) publicado en junio de 2021, donde se propone “fomentar la innovación empresarial y la promoción de sectores estratégicos con alto valor agregado con énfasis en el desarrollo y la adopción de tecnologías digitales y verdes”. En noviembre de ese mismo año, el MIEM publica su informe, elaborado junto al BID y al Puerto de Róterdam, que se propone como centro de importación de HV y energía a Europa. El memorando de entendimiento con Alemania y el reciente acuerdo entre Mercosur-UE van en ese sentido.

La producción de e-combustibles se presenta como un plan para salvar al planeta de la huella de carbono por el uso de combustibles fósiles, sin embargo, la producción a gran escala de HV, los recursos que requiere y la construcción de la infraestructura necesaria, los convierten en variantes de lo mismo. Basta con ver que detrás de estos proyectos se encuentran las empresas y lobbys petroleros más importantes como Shell, BP, TotalEnergies o Chevron.

No existen posibilidades reales de cambiar las técnicas de producir y el consumo de energía en un contexto de descomposición del régimen del capital y su tendencia a la caída de la tasa de ganancia. Prueba de esto es la desenfrenada carrera armamentística actual, denominada con el aforismo de “industria de defensa” que es definitiva quien mayor producción de carbono genera y que se beneficia con las nuevas energías para su desempeño.

No hay energía renovable viable en un sistema de producción basado en el lucro, que necesita incesantemente de la destrucción masiva de recursos, bienes y personas para seguir existiendo. El momento actual de guerra mundial, no solo comercial sino militar es la consecuencia más notoria y visible de esta condición. Control de los recursos y riquezas, control de los territorios y las personas, competencia económica, medias fiscales y arancelarias y una feroz lucha por la reconquista de mercados llevan al límites explosivos los enfrentamientos y las contradicciones.

Necesitamos agrupar y unificar las luchas en curso, fragmentadas y a veces locales contra la infinidad de proyectos promocionados, todas “la más grande inversión de la historia” siempre en beneficio de interes ajenos a los trabajadores, sus condiciones de vida y sus necesidades.

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Author: Andrea Revuelta

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