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Gaza: el alto al fuego “zombi” de Trump

Los daños que el criminal ejercito sionista produjo en Gaza no tienen precedentes. El 60% de la población se encuentra sin hogar, esto son 1.2 millones de personas. La ONU estimó en agosto que más de 320.000 viviendas fueron destruidas. Hoy incluso las tiendas de campaña son difíciles de encontrar. Israel dividió la franja en dos partes a lo largo, manteniendo el control sobre más del 50%. Dos tercios de los territorios cultivables se encuentran del lado controlado por Israel, al oriente de la “linea amarilla”, una zona deshabitada por completo; los más de dos millones de gazatíes permanecen en la otra mitad, donde Hamas mantiene cierta presencia.

El plan Trump estipula convertir toda esa zona en un balneario previa expulsión de sus actuales habitantes. El plan apoyado por todas las potencias imperialistas se puso sobre la mesa cuando el ejercito sionista mostraba una notoria incapacidad de ocupar el total de la Franja, un objetivo declarado de Netanyahu y su gabinete de partidos ortodoxos y ultraderechistas.

Este diseño fue presentado en forma abiertamente extorsiva al movimiento de resistencia palestino, que de no aceptarlo sería exterminado por una ofensiva militar mayor, lo que Trump definió como “desatar el infierno” sobre sus cabezas, que no son otras que las de la población civil. Así lo atestiguan los mas de 70 mil los asesinados, la enorme mayoría mujeres y niños. Hamas ha entregado la totalidad de los rehenes, incluido los cuerpos de los fallecidos y en contrapartida Israel ha liberado unos dos mil rehenes palestinos que retenía en sus infames mazmorras. La condición de muchos de estos hacen palidecer la de cualquiera de los cautivos retenidos por la resistencia. Israel mantiene en sus cárceles desde hace décadas a innumerables palestinos, muchos apenas niños al momento de su detención. Los casos que se han empezado a ventilar revelan los abusos más variados, violaciones y torturas de todo tipo. Estos horrores lejos de ser ocultados son alentados desde lo más alto de la cúpula del gobierno. El ministro fascista de interior Ben Gvir despunta en su incitación al exterminio de los palestinos, quien se filma desde las mismas mazmorras arengando al maltrato y la destrucción física de los presos.

El plan mencionado estipula la entrega de las armas por parte de la resistencia y el establecimiento de una administración “interina internacional” a definir pero donde las corrientes políticas palestinas están excluidas completamente. No dice una palabra de las acusaciones por genocido que pesan sobre Netanyahu de parte de la Corte Penal Internacional ni de la violencia de los colonos en Cisjordania, es decir que apuntala los crímenes de guerra y la expulsión definitiva del pueblo palestino de su territorio histórico. Llegados a este punto hablar de “acuerdo de paz” es un despropósito, porque este tiene el propósito de reafirmar todos los atropellos contra la población civil durante más de dos años. Ninguna paz.

La injerencia directa de Trump pone en evidencia una cuestión cardinal: el ejercito sionista fue incapaz de infligir una derrota militar a un movimiento armado de unos cuantos miles de miembros confinados a un territorio restringido. El cuarto ejército más poderoso del planeta terminó empantanado y sin poder doblegar a un oponente inferior en todos los campos. Hamas esta presente sobre el terreno.

En nuestro país el gobierno de Orsi se ha mostrado total y absolutamente alineado con el sionismo. Tanto el presidente como Carolina Cosse participan en cada evento organizado por la embajada Israelí. El gobierno del Frente Amplio hasta la fecha se ha negado a catalogar la masacre perpetrada como un genocidio, lo cual ha generado una saludable indignación en su propia base, que participa crecientemente en las movilizaciones en solidaridad con Palestina. Estas marchas han sido importantes y la última masiva, reuniendo cerca de 30 mil personas, exigiendo entre otras cosas la ruptura de relaciones con Israel. Lejos de esto el gobierno ha incrementado el intercambio comercial, suministrando carne y ganado y adquiriendo nada menos que armamento y sistemas de vigilancia. El progresismo devaluado se encuentra absolutamente arrodillado ante el criminal Netanyahu.

Desde el 7 de octubre de 2023 se han establecido tres alto el fuego, todos rotos unilateralmente por Israel, incluido el actual que los medios establecen el 10 de octubre. Diariamente se reportan casos, incluyendo bombardeos aéreos, disparos directos a civiles, demolición de edificios, y bloqueos a la ayuda humanitaria. En total suman unas 300 las violaciones de la tregua. A poco más de un mes de la firma del plan, el empantanamiento es patente. Los gobiernos imperialistas así como los distintos regímenes de la región son incapaces de ninguna salida, mucho menos de una paz, son quienes propiciaron el genocidio con su acción u omisión. No pueden dar solución porque son el problema.

Es necesario potenciar y mantener la movilización internacional ante una situación insostenible y la amenaza de nuevas agresiones, empezando por casa.

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Camilo Márquez

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