Trump despliega la flota y amenaza a Venezuela y a Colombia
Con el envío del portaaviones más grande y poderoso del mundo hacia la costa venezolana, el imperialismo está acumulando una enorme cantidad de tropas y armamento para una acción militar que sería inminente. Trump ha autorizado públicamente a la CIA a realizar operaciones dentro del territorio venezolano y ha anunciado que Maduro tiene “los días contados”. La ofensiva militar también busca aislar al gobierno de Petro en Colombia, al que Trump ha declarado como narcotraficante, al igual que al presidente de Venezuela.
La definición de los carteles que operan en EE.UU. y en América Latina como “narco-terroristas” y la declaración de guerra a los mismos, apunta a una intervención yanqui en su tradicional “patio trasero”, abiertamente a través de métodos de guerra.
El gobierno trumpista intervino públicamente en las elecciones argentinas, para evitar el derrumbe económico y financiero de Javier Milei previo a las mismas. De esta forma, logró salvar a su peón “liberticida”, que ahora se siente fortalecido como para ir a fondo en la liquidación del derecho laboral y social. Milei es un punto de apoyo para la intervención fascista del imperialismo en la región. El imperialismo busca un “cambio de régimen” en los principales países latinoamericanos, en el marco de una guerra internacional entre las potencias. La monopolización por parte de los EE.UU. de los recursos naturales de la región, minerales y energéticos en particular, son un paso fundamental en la colonización económica de América Latina y de la pugna entre las potencias por el control de los mismos.
La ofensiva trumpista se produce cuando los gobiernos nacionalistas han mostrado su completo fracaso y descomposición. Expresión de esta debacle son las recientes derrotas electorales del peronismo y los K, y del MAS de Evo Morales en Bolivia. Por su parte, Lula se mantiene en el poder aliado a la derecha burguesa, habiendo retrocedido el PT lulista en las principales ciudades y concentraciones obreras. En el caso de Maduro, expresión del agotamiento irreversible del proceso chavista, ha llevado a la miseria al pueblo venezolano, mientras una minoría corrompida se ha enriquecido. Maduro se ha mantenido en el poder mediante maniobras, represión e incluso fraudes, frente a una derecha dividida y abiertamente golpista -como es el caso de la “Premio Nobel de la Paz” María Corina Machado, que hace más de 20 años viene protagonizando intentonas golpistas.
La lucha contra la guerra imperialista y contra las amenazas y ataques contra los pueblos latinoamericanos sólo puede librarse con independencia del fracasado nacionalismo burgués y la centro-izquierda. El gobierno del Frente Amplio ha mostrado hasta el cansancio que es incapaz de enfrentar al imperialismo y al sionismo, ha sido abiertamente cómplice del genocidio en Gaza, y mantiene una política continuista de sometimiento al FMI. La clase obrera y los explotados del continente debemos tomar en nuestras manos la lucha contra el imperialismo, sus guerras y sus genocidios.
Convocamos a la más amplia movilización contra el imperialismo, en defensa de Venezuela y Colombia, y de toda América Latina.
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