Trump ha lanzado nuevos ataques contra Irán en medio de negociaciones. Los bombardeos fueron largamente coordinados con el régimen criminal de Netanyahu. El pretexto nuevamente son las “armas de destrucción masiva”, que hasta Trump reconoce que Irán no posee pero afirma algún día podría desarrollar. El objetivo es un cambio de régimen, de manera de fortalecer el dominio yanqui y sionista sobre el Medio Oriente.
La nueva guerra del presidente que reclama el Premio Nobel de la Paz, se suma a la agresión contra Venezuela y secuestro de su presidente, a la asfixia económica sobre el pueblo de Cuba, a la guerra de Ucrania que ya lleva cuatro años, a las amenazas de apropiarse de Groenlandia, la utilización de aranceles para “bombardear” económicamente a países competidores e incluso a supuestos “aliados”. No se trata de “conflictos locales” ni pueden comprenderse a partir de sus particularidades, forman parte de una guerra mundial en desarrollo.
Trump ha lanzado una ofensiva sobre América Latina para establecer gobiernos títeres que le aseguren el control de su “patio trasero” y de los recursos minerales y energéticos de la región. Ha intervenido en elecciones (Argentina, Honduras), ha chantajeado a Panamá para tomar control de su canal, ha establecido una fuerte presencia militar en el Caribe, ha agredido a Brasil con aranceles ante la decisión de la justicia de encarcelar al golpista Bolsonaro, amenaza con agresiones directas a México y Colombia si no se someten enteramente a su política, e intervino militarmente en Venezuela para establecer un protectorado y apropiarse de su petroleo. Ha reforzado el bloqueo criminal sobre Cuba, amenazando con sanciones a todo país que le venda petróleo, buscando también en la isla establecer un gobierno que le sea dócil.
El año pasado ya Netanyahu y Trump habían lanzado ataques coordinados contra Irán, los cuales afirmaron habían eliminado por completo el programa nuclear -que no tiene fines militares pero que EE.UU. e Israel insisten en utilizar como excusa para una guerra. Los agresores declararon que durante años el gobierno de Teherán no podría reconstruir su programa nuclear, para pasar ahora a afirmar que es una amenaza inminente.
Trump impulsa en los propios Estados Unidos un ataque sistemático a las libertades democráticas, con una guerra contra los inmigrantes y la militarización de las grandes ciudades para aplastar las protestas, lo que se ha traducido en el asesinato de ciudadanos que se movilizaban en solidaridad con los indocumentados. Esta política fascista busca un cambio de régimen en EE.UU., para viabilizar su política de guerra, inseparable de crecientes privaciones y padecimientos contra el propio pueblo norteamericano. Netanyahu por su parte está acusado de genocidio y crímenes de guerra por el propio tribunal de la ONU, ha asesinado a más de 100.000 gazatíes, ha declarado abiertamente el objetivo de expulsar a los palestinos de su tierra, y ha lanzado ataques contra otros países del Medio Oriente. Estos fascistas no tienen autoridad para hablar de democracia, es claro que pretenden el control geopolítico de la región y de su petróleo. Trump recibió en la Casa Blanca a la monarquía reaccionaria de Arabia Saudita, sin importarle la ausencia de democracia ni los crímenes de esa dictadura aliada a los yanquis. No bombardea Teherán por la represión de los manifestantes, sino para establecer un régimen títere que tendrá permiso para reprimir a su población si sigue los mandatos del imperialismo.
Los llamados gobiernos “progresistas” de América Latina se arrodillan ante las agresiones y las amenazas del imperialismo. Son incapaces de protagonizar ninguna lucha antiimperialista. El gobierno de Orsi es cómplice del genocidio israelí sobre Gaza, ha avalado el secuestro de Maduro “en tanto traiga democracia”, mira para otro lado ante la brutal agresión a Cuba.
Los trabajadores uruguayos debemos movilizarnos consecuentemente contra la guerra lanzada contra América Latina, con los métodos de los paros, las huelgas, las manifestaciones y la huelga general. El 8 de marzo se realizará una nueva marcha por el Día de la Mujer Trabajadora, que debe ser más masiva que nunca. La lucha por los derechos de la mujer es inseparable de la lucha contra la guerra y el imperialismo.
Fuera yanquis de América Latina y Medio Oriente! Abajo el bloque a Cuba! Abajo el genocidio en Palestina! Cese de los bombardeos en Irán! Por una movilización de masas internacional contra la guerra imperialista. Por la Unidad Socialista de América Latina.
Una enorme ampliación del espacio geográfico de la guerra imperialista mundial. Donald Trump ha desencadenado…
El buque BGP Prospector de la empresa CGG Services, ya arribó al puerto de Montevideo…
Combustible fósil, renovable o verde, todo les sirve El pasado diciembre de 2025, el Ministerio…
Durante cerca de dos horas, en el discurso del Estado de la Unión “más largo…
Cuatro años se cumplen de la mayor guerra en Europa desde 1945. El conflicto que…
Va por “el cambio de régimen’. El bandido Donald Trump ha reunido una fuerza…