Tras cuatro meses de iniciadas, la rondas de negociación los consejos de salario experimentan un empantanamiento. Las patronales, tanto de la industria como del supermercadismo, se resisten a cualquier aumento salarial y se atienen a los lineamientos del Poder Ejecutivo, de estancamiento o rebaja. Los cierres de empresa y envíos al seguro han dejado un tendal de trabajadores en la calle. Otro importante número es afectado por diferentes derivados de reestructuras empresariales que los dejan en situaciones de precariedad o incertidumbre.
Con un salario mínimo actual de algo mas de $ 23 mil pesos, que engloba a mas de medio millón de asalariados, la burocracia sindical convoca un paro parcial en forma aislada y sin una indicación de lucha sobre este punto crucial. La clase obrera uruguaya, en forma general, vive con un salario depreciado o de miseria. Los compañeros del comercio, la limpieza, domesticas y de aplicaciones viven en el reino de la super explotación. La dirigencia de los sindicatos se lamenta repetidamente en los medios, pero rehuye cualquier reivindicación concreta, disimulando el inmovilismo que impone a la movilización con generalidades sin un destinatario claro. Las quejas de esta dirigencia contra las cámaras empresariales o la Asociacion Rural por no respetar las 8 horas del peón rural o por pretender extender la jornada laboral, busca disimular que el gobierno esta en manos del Frente Amplio, la fuerza que ellos mismos integran. Por eso no se establece ninguna reivindicación que fije el monto del salario mínimo, lo que daría un horizonte y un punto de apoyo al conjunto de esa masa de trabajadores con salarios sumergidos. Por el contrario levanta la necesidad de “defender la negociación colectiva”, que es precisamente el campo donde prosperan y se consagran los planes de las patronales y en ultima instancia del gobierno. La defensa irrestricta de los consejos de salarios son una coartada para evitar la lucha y dispersar las fuerzas en cientos de negociaciones atomizadas. En el último congreso sindical se aprobó una reivindicación totalmente insuficiente de un salario mínimo de 35.000 pesos (una pelea por el SMN debería arrancar reclamando como mínimo el doble), pero ni siquiera ese reclamo es levantado frente al gobierno, que continúa con el mismo salario mínimo del Lacallismo. En el caso de la pelea presupuestal la práctica es la misma: la burocracia exige un “presupuesto quinquenal digno”, lo cual le permite un amplio campo para la manipulación y los enjuagues. El presupuesto de Orsi-Cosse-Oddone es totalmente continuista, al servicio del pago de la deuda externa, mantiene los subsidios y exoneraciones a las patronales, las zonas francas, los impuestos a los sueldos, y la miseria presupuestal de la educación y la salud públicas. Basta de continuismo!
Ya todo el país conoce la cifra de trabajadores precarios y con sueldos de hambre, el trabajador no es ingenuo, lo vive en carne propia. El asunto es como salimos del pozo. Las direcciones que pactan con el gobierno, que a su vez pacta con las patronales son corresponsables de esta situación, por que están al servicio del estado y los capitalistas.
Necesitamos asambleas de base y luchar por la independencia política del movimiento obrero, y por una dirección clasista y combativa que unifique las luchas. Es necesario pelear por la democracia sindical y por una nueva dirección clasista, frente a los aparatos y dirigentes burocratizados. La asamblea de la FUS (salud privada) marcó el camino al expulsar a un dirigente despótico y cuestionado hasta por el manejo de los fondos sindicales.
En Europa las centrales sindicales apoyan el rearme de sus países. Las guerras han sido siempre el desafío máximo de lucha para la clase obrera mundial, porque las guerras imperialistas son una convocatoria a los trabajadores de cada país a matarnos entres nosotros en beneficio del capital. Es detrás de una lucha de poderes enfrentados, de naciones imperialistas pugnando por un nuevo reparto del mundo; detrás de esto, acecha la destrucción de la clase obrera. El estado actual no tiene futuro. Existe una amplia conciencia de que la guerra es un fenómeno criminal, lo atestigua la ultima movilización en solidaridad con Palestina. El fervor de la lucha antibélica esta presente en nuestro país. La presencia de la cuarta flota norteamericana en América del sur, y la concentración creciente de naves y tropas yanquis en aguas del caribe deben ser rechazadas por medio de una gigantesca movilización de respuesta.
Desde el Partido de los Trabajadores levantamos las siguiente plataforma:
No pago de la deuda externa / Eliminación de toda exoneración impositiva a las multinacionales y grandes empresarios. / Aumento inmediato del aporte patronal al 15% y del IRAE al 30%, estableciendo fuertes impuestos progresivos sobre las grandes fortunas. / Por un salario mínimo de 70.000 pesos.
Que la crisis la paguen los capitalistas!
Fuera yanquis de América Latina.
Basta de genocidio en Palestina! Romper relaciones con Israel!
Abajo la guerra imperialista!
28 de octubre, 2025
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