El año pasado hubo una enorme presión sobre el carnaval uruguayo desde las instituciones del sionismo. Tanto el Comité Central Israelita como la B’nai B’rith sacaron varios comunicados atacando a la murga La Gran Muñeca y al conjunto de parodistas Caballeros, acusándolos de antisemitas. Los ignorantes censores consideraron antisemita una parodia sobre El Mercader de Venecia de William Shakespeare, en tanto se atacó a La Gran Muñeca por denunciar en su canto que Gaza es “una cárcel a cielo abierto” y “en Palestina sufre un pueblo acorralado: los quieren borrar del mapa pero la siguen peleando”.
El Frigorífico Centenario era auspiciante de La Gran Muñeca en el carnaval 2025. Como consecuencia de esa campaña calumniosa del sionismo, la empresa le anunció a la murga que no la seguiría patrocinando, e incluso le reclamó un resarcimiento económico por el auspicio del pasado carnaval. Alimentos Centenario decidió que sólo se auspiciará en adelante a “agrupaciones que no vayan a tocar el tema de la guerra en Gaza o temas similares que generen controversia vinculadas a expresiones de antisemitismo”, es decir, que “condicionará el auspicio a los conjuntos carnavaleros que se comprometan a no entrar en esos temas, incidiendo directamente en los contenidos de los libretos” (MVD Noticias, TV Ciudad, 18/11). Según el canal de la Intendencia montevideana, en la recién culminada “prueba de admisión” del Carnaval 2026 varios conjuntos aludieron a la cuestión, particularmente haciendo referencia a los titubeos de la “izquierda” gobernante respecto a designar claramente lo que sucede como “genocidio”.
La decisión de la empresa Centenario ha generado gran repudio y diversos pronunciamientos en las redes sociales para boicotear a los que pretenden silenciar la denuncia del genocidio.
El intento de acallar a los conjuntos del carnaval forma parte de una campaña sionista. Indica que claramente están perdiendo la batalla ante la opinión pública. Prueba de ello son las masivas manifestaciones en solidaridad con Palestina, mientras que los actos de los defensores del genocidio son minúsculos (aunque todos ellos suman a la plana mayor del sistema político, incluyendo al presidente Yamandú Orsi y la vicepresidenta Carolina Cosse). Nadie en el carnaval se atrevería a cantar -a lo Petinatti- que en Gaza nadie es inocente y que deben seguir bombardeando y exterminando al pueblo palestino, o incluso en forma más hipócrita ponerse en una supuesta “equidistancia” al estilo de los gobernantes supuestamente “progresistas”.
Mientras el genocidio y la limpieza étnica continúan, y el consejo de seguridad de la ONU acaba de avalar el “Plan” de Trump para convertir Gaza en un protectorado del imperialismo, es más necesario que nunca defender la libertad de expresión y continuar la campaña en solidaridad con el pueblo palestino, y por la ruptura de relaciones con Israel.





