Venezuela: Crisis terminal del “Socialismo del siglo XXI”

La crisis en Venezuela es absolutamente descomunal. La hiperinflación se calcula en el entorno del ¡500%! La deuda de la petrolera estatal PDVSA ronda los 50 mil millones de dólares, a la que se suman otros 30 mil millones del Estado dirigido por Maduro. El “defól” es inminente. El gobierno ha pagado puntualmente la deuda a costa del empobrecimiento de la población trabajadora. El desabastecimiento de productos básicos pone a las mayorías populares al límite de la subsistencia. Se acabó la renta del petróleo y con ella el propagandeado “Socialismo del siglo XXI”.

El régimen consideraba que el alto precio del crudo sería eterno dada la escasez de reservas a nivel mundial. Varias veces se escuchó a Chávez decir que cuando no hubiera una gota de petróleo en el mundo, Venezuela sí tendría. Pero la crisis mundial impactó implacablemente. El precio del petróleo se desmoronó y con él la renta petrolera. Los planes en salud, vivienda y educación se sostenían con el ingreso de los “petrodólares”. La no industrialización hizo que las importaciones -aún de productos básicos- dependieran del ingreso de divisas por la exportación del crudo.

Las reformas económicas y sociales se hicieron utilizando una mano de obra abundante, pero precarizada y barata. El control de la producción no estuvo en manos de las masas trabajadoras sino en las de la camarilla chavista estatal -ejército incluido- y los “boliburgueses” contratistas del Estado. La estatización de empresas en quiebra fue masiva -indemnizando a los propietarios-. La enorme mayoría no pudieron funcionar adecuadamente producto de la falta de inversión estatal y el parasitismo y corrupción de los funcionarios del régimen. El dirigente José Capitán de Opción Obrera de Venezuela -organización hermana del PT- puso como ejemplo el azúcar: “el 70 % de la producción está en manos del Estado, pero falta azúcar”.

En lo político el chavismo fue un régimen plebiscitario. Puso a consideración del pueblo muchas de sus iniciativas, como en su momento la reelección perpetua de Chávez. Contó durante más de una década con un apoyo masivo de más del 60% de la ciudadanía. Las masas populares y el ejército fueron sus principales puntos de apoyo. La oposición era denominada como “los escuálidos”. Hoy el régimen -crisis mediante- cuenta con una desaprobación de más del 70% de la población.

La oposición derechista que es amplia mayoría en el parlamento impulsa un referéndum revocatorio del mandato de Maduro. El “Poder Electoral” -controlado por el gobierno- suspendió la iniciativa agudizando la crisis política. La oposición acusa a Maduro de “golpista” y viceversa. El chavismo mutó de plebiscitario a anti-plebiscitario. Paga el precio al sostenimiento de la democracia burguesa mientras posó de “socialista” e “internacionalista” – ¡llegó a promover la V Internacional!-.

El “socialismo del siglo XXI” -referente de los “nacionalismos populares” y “progresistas” de los Kirchner, Lula, Evo, Correa, Vázquez- Mujica y demás- se ha revelado en todas sus contradicciones y limitaciones, abriéndole la cancha a la oposición reaccionaria. Los gobiernos de Temer y Macri tienen una génesis similar. La prueba empírica de quiénes son los que “le hacen el juego a la derecha” salta a la vista.

La crisis económica en Venezuela, devenida en una profunda crisis política, abre una transición en donde los trabajadores y la izquierda revolucionaria tienen la posibilidad de constituirse en alternativa. La convocatoria a una Asamblea Constituyente libre y soberana puede consolidar una candidatura autónoma de la izquierda en la perspectiva de un gobierno de trabajadores.