Partido de los Trabajadores

“PRIDE”

Matías Matonte 

gay

La película británica del pasado año, “Pride” (Orgullo), cuenta la verdadera y conmovedora historia de cómo una facción (la más radical y combativa) de la comunidad homosexual londinense decide solidarizarse con la histórica y heroica lucha de los mineros en huelga, enfrentados con el gobierno reaccionario de Margaret Thatcher; el film narra con ironía y humor, como a través del amor y la fraternidad son derribados los prejuicios homofóbicos de los trabajadores del carbón en el escenario de una encarnizada lucha de clases. También se nos muestra como la alianza entre “the fag and the miners” (los mineros y los maricas) es en todo caso saboteada desde arriba por la aristocracia sindical inglesa, que no duda ni un segundo en deslindarse de su hermano de lucha y principal cotizante en la huelga. Sin embargo, a pesar de todos los pesares, a pesar de la represión de la Scotland Yard, a pesar de la aristocracia obrera, a pesar de la Thatcher y a pesar de la derrota de la huelga minera, la película nos muestra como la acción conjunta de la comunidad LGBT y the union (el sindicato) no fue en vano, ni en vano fueron las luchas desarrolladas en común; en este sentido quizás la escena final sea la más emotiva, cuando miles de obreros se pliegan a la marcha más multitudinaria en la historia del movimiento de la diversidad en Inglaterra. La revolución bolchevique de Octubre fue la experiencia más avanzada en la historia de la humanidad, con respecto a la emancipación de la mujer y la liquidación del patriarcado en las relaciones sociales (aborto y divorcio por libre voluntad, guarderías gratuitas, participación política activa) y fue también, la primera vez en la historia en que los homosexuales y las minorías sexuales tuvieron derechos, y el Estado obrero a diferencia de los anteriores cesó en la persecución a dichas minorías. A pesar de tendencias retrógradas y conservadoras en el seno de la dirección del Partido y el Estado, Lenin y Trotsky apoyaron decisivamente las iniciativas y los proyectos de ley de la ministra Alexandra Kollontai que garantizaron estos derechos. Luego más tarde, con la muerte de Lenin y la usurpación de Stalin de la revolución, con el fundador del ejército rojo en el exilio, y con todos los revolucionarios de la primera hora purgados o en gulags, la burocracia asesinó estas conquistas en la oprobiosa constitución soviética de 1936, o sea se volvió a penalizar el aborto y la homosexualidad; desde entonces todas la revoluciones que siguieron la tendencia burocrática como etapa de transición histórica de los nuevos Estados obreros, consideraron a la homosexualidad una enfermedad y una desviación, por ejemplo en Cuba, los homosexuales eran “reeducados” en campos de trabajo como el de Pinar del río y en algunos Estados obreros burocratizados la represión a las minorías sexuales fue incluso peor que en los Estados burgueses. Este 28 de Junio, día internacional del orgullo LGBT, los que seguimos creyendo y teniendo confianza en el socialismo, en la reorganización de la sociedad sobre nuevas bases, y en el triunfo del proletariado internacional, también estaremos honrando la valiente lucha de nuestros mártires ( Marlowe, García Lorca, los cincuenta indígenas asesinados por Vasco Núñez de Balboa), porque además tenemos la íntima y diáfana confianza, que más temprano que tarde el mundo de los trabajadores, será también “the bread and roses world”(el mundo de la pan y de las rosas), en el que nadie, ni la Burguesía, ni el Estado, ni la Iglesia nos dirán a quién amar.

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