PPP en el Clínicas: una expresión de la crisis que nos golpea

El intento privatizador de nuestro hospital universitario significa un ataque de conjunto hacia todo el pueblo trabajador, al interior y al exterior de la Universidad de la República. El Hospital de Clínicas (HC), al parecer, recorre el mismo camino que muchas otras instituciones públicas nacionales e internacionales: ahogo presupuestal, debilitamiento y privatización. Aunque tenemos la oportunidad aún de evitar ese desenlace. La Participación Público-Privada en el HC implicaría un contrato de más de 25 años con un privado,  al que la UdelaR deberá garantizarle el pago anual por las obras, que termina siendo superior al total verdaderamente necesario. Es decir, el presupuesto universitario no sólo garantizaría las obras, sino también las ganancias del capital inversor. 

Pero no sólo eso, también requiere adaptar el proyecto académico actual de la UdelaR, a los objetivos que pretenda el capital. Y para coronar la entrega, la gestión de los servicios, y/o el mantenimiento del HC sería responsabilidad del privado durante todos esos años, lo que constituye una violación de la autonomía universitaria.

Por otro lado, si analizamos las consecuencias que puede tener para el resto de la Universidad, aumenta la gravedad del asunto. Al ser la UdelaR quien contrata al privado, es ella quien paga año a año. Por lo tanto, es una hipoteca del resto de las funciones universitarias, que al no aumentársele presupuesto (nadie sabe cuánto recibirá durante los próximos 25 años) se verían perjudicadas.
Queda en evidencia el objetivo destructivo que tiene este proyecto, que se enmarca en una etapa en la que la crisis capitalista impacta sobre el conjunto de las necesidades populares y donde el gobierno y los capitalistas buscan sectores a explotar que puedan mantener su rentabilidad. Es el caso del HC y otros servicios públicos como las escuelas, liceos y cárceles que son entregados parcialmente de la órbita estatal hacia la privada para mantener la tasa de ganancia empresarial. 
Sin embargo el gobierno no está solo en esta tarea. Ha encontrado al interior de la universidad a quienes vehiculizaron su intención. Encabezado en el rector Markarián y apoyado por casi todos los consejeros del orden docente se ha aprobado el ingreso al estudio del proyecto PPP, que tenía 180 días (vencían en marzo) para presentar sus resultados. El estudio de viabilidad establece un período de 25 años y de 150 millones de dólares entre construcción y mantenimiento, con la privatización de este último. Se confirma la hipoteca y la privatización de áreas del Hospital.
Se vuelve tarea fundamental para los defensores del hospital del pueblo la lucha por lograr la incorporación de los fondos públicos para las obras en la próxima rendición de cuentas. El Ejecutivo ya ha manifestado su intención de “moderar el gasto social” para que no aumente el déficit fiscal. Pero esto no es otra cosa que un chantaje a los trabajadores. Son los beneficios a los grandes capitalistas y el pago de la deuda los que verdaderamente generan el vaciamiento de los fondos estatales. Los recursos de los trabajadores pretenden ser orientados para mantener las ganancias en detrimento de las necesidades básicas de los trabajadores. 
Por eso se vuelve imprescindible el desarrollo de la lucha con total independencia política del gobierno nacional y las autoridades universitarias. Para defender al Hospital de Clínicas autónomo y cogobernado y a una Universidad al servicio de todos los explotados.

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