Partido de los Trabajadores

Por el piso y con Sendic

Rafael Fernández
Seguir en:

Rafael Fernández

Militante sindical bancario (AEBU) y dirigente del Partido de los Trabajadores.
Rafael Fernández
Seguir en:

Latest posts by Rafael Fernández (see all)

La crisis política instalada en el país puede aparecer como sorprendente si no se va más allá de la superficie de los hechos. La caída en picada del vicepresidente Raúl Sendic se produce por motivos aparentemente secundarios o incluso menores. Arrogarse un título profesional del cual carece lo emparenta con otros políticos (e incluso con otro vicepresidente del pasado relativamente reciente). Las pérdidas fabulosas de Ancap lo tuvieron como actor estelar, pero el responsable fue el FA de conjunto (y en especial el ex presidente Mujica). Los gastos excesivos o indebidos con las “tarjetas corporativas” son patrimonio de todos los Directores de la petrolera estatal, tanto frenteamplistas como blancos y colorados. Que por todo esto sea responsabilizada una sola persona, sobre todo si fue reiteradamente respaldada por el gobierno y el Frente Amplio todo, hasta puede parecer injusto. Para explicar este fenómeno político hay que ir más allá de la superficie.

-Petrobras a la uruguaya-

La bancarrota de Ancap tiene similitudes -en la escala del ‘paisito’- con la debacle de Petrobras. Al igual que en Brasil, en torno a Ancap se generó un esquema de empresas que actuan bajo el derecho privado, las que según se afirmaba permitirían generar un desarrollo “nacional”. Distintos grupos capitalistas se beneficiaron de este esquema, y los dirigentes del Frente Amplio (y en particular el grupo de Sendic) se entrelazaron con estos empresarios, que eran proveedores de este consorcio semi-estatal muchas veces con sobrecostos escandalosos. Al decir de Esteban Valenti, bajo el gobierno de Mujica hubo “dos cajas” paralelas. Una era la del gobierno central y otra la de las empresas públicas. Una la manejaba el astorismo -colocado como garante frente al FMI y los acreedores internacionales- y la otra estaba en manos del mujiquismo y sus aliados. La responsabilidad del despilfarro cabe por supuesto a ambas partes, no olvidemos que Astori negó el elevado déficit fiscal y la crisis económica en plena campaña de 2014.

Con el inmenso agujero que dejaron en Ancap (y grandes gastos en muchas otras empresas estatales como la telefónica Antel), se vino abajo la fantasía de un desarrollo “productivo” -asociado al eje “bolivariano”- al mismo tiempo que se pagaban cifras cada vez más elevadas por deuda externa, se concentraba la tierra cada vez en menos manos, y se abrían las puertas a las multinacionales instaladas en zonas francas. Las empresas colaterales de la petrolera estatal daban pérdidas cuantiosas, lo que llevó a casi hacer desaparecer el patrimonio de Ancap (se salvó porque el gobierno mantuvo un abusivo precio de los combustibles).

El financiamiento a la lista 711 por grandes capitales sólo se puede explicar por el lugar que ocupaba su líder en la principal empresa del país. Hace cuatro años, ya estaba claro que la pelea radicaba precisamente en torno a esta importante “caja paralela”: “En el FLS advierten que Sendic, durante su gestión en ANCAP, estrechó el vínculo con empresarios que en otras oportunidades financiaron la campaña de Astori. En ese sentido, temen que la acción del jerarca en el ente arrime dinero a su campaña para invertirlo en propaganda.” (El Observador, 17/10/13).

Otro elemento fundamental era la relación con el eje “bolivariano”, que financiaba con petróleo (vendido a crédito) la fiesta de Mujica y Sendic. Tanto en Brasil como en Venezuela, las gigantescas deudas de Petrobras y de Pdvsa, y la corrupción campeante en torno a ellas, financiaron no pocos negocios en los que si algo falta es “Aire Fresco”…

-Zancadillas-

Sendic parecía una estrella en ascenso. En 2014 fue el gran ganador en las internas del FA, y así llegó a ser candidato a la vicepresidencia. Tanto Mujica como el propio Tabaré Vázquez lo apoyaban como figura “renovadora” para las elecciones de 2019.

No cabe duda alguna que las denuncias contra Sendic nacieron desde la interna frenteamplista. El vicepresidente es una baja en una guerra entre Astori y Mujica, que a fines de 2015 cruzaron fuertes críticas públicas a propósito del déficit de Ancap. Durante todo el año habían batallado en torno a otros aspectos (intento de detener el gasto en Antel Arena y la fibra óptica, impulso al TISA y la Alianza para el Pacífico, servicios esenciales en la enseñanza, reforma educativa de Mir y Filgueiras, pautas salariales, etc.). En diciembre de aquel año, Vázquez se reunió finalmente con Mujica -con el que estaba distanciado-, y Astori aceptó este pacto para evitar una crisis mayor. Un resultado de este acuerdo fue el Plenario del Frente Amplio que votaba unánimemente el respaldo a Sendic y su título ‘trucho’. Esteban Valenti, que deseaba una ruptura con el mujiquismo, se apartó de Astori.

La disputa en el seno del Frente Amplio es entre los partidarios de un giro pronunciado a la derecha y al ajuste económico que reclama el capital financiero (astorismo) y los que intentan mantener una política que ha llevado a un callejón sin salida (mujiquismo). Dilma Rousseff y el PT de Lula fracasaron en llevar adelante el ajuste que reclamaba el gran capital, y fueron brutalmente reemplazados por Temer y la cueva de ladrones que integran el gobierno y el Congreso de Brasil. Todo esto en nombre de la “transparencia” y la “honestidad”. El Frente Amplio está enfrentando el mismo dilema. Si bien nadie plantea hoy remover al gobierno, una agudización de la crisis puede cambiar el panorama. La ‘reforma trabalhista’ que logró imponer Temer (haciendo retrotraer los derechos laborales más de cien años) intentará ser imitada por las burguesías latinoamericanas, que aspiran a un giro en las condiciones de explotación de la clase obrera.

La principal diferencia con Brasil es que la derecha uruguaya está mucho más desorientada, quedando muchas veces opacada por la lucha de fracciones en el seno del Frente Amplio.

-Crisis política-

Como en toda buena crisis, la situación se salió de control. Lo que empezó con pequeñas zancadillas para hundir la figura de Sendic terminó golpeando a todo el gobierno y al Frente Amplio.

La mayoría de las encuestas son consistentes en marcar una fuerte caída del FA, que no logran capitalizar los partidos de la oposición patronal. Los blancos apenas suben algún punto, Novick no remonta, y los colorados están en franco retroceso. Entre indecisos, votos en blanco y anulados, suman un 40% del electorado.

La renuncia (inminente) de Sendic será un golpe muy grande al gobierno. El vicepresidente se resiste a dar el paso, lo que provocará una evolución más dolorosa de la crisis. Ya aparecen los reclamos públicos de que de un paso al costado. Por otra parte, el oficialismo no tiene resuelta la sucesión de Vázquez, por más que el intendente Martínez aparezca como una posible candidatura. No está descartado que Astori y Mujica vuelvan al ruedo. El adelantamiento de los tiempos electorales es una fuerte indicación del impasse del gobierno. Cuando faltan dos años enteros para las elecciones, el gobierno entró en un virtual estancamiento (que reflejó, bajo la forma de una queja ¿o un augurio?, la consigna del paro general: lo que se estanca, retrocede).

El trasfondo es la crisis capitalista de alcance mundial, que pone en cuestión a gobiernos y regímenes políticos en todo el mundo. La experiencia de los de Macri y Temer en los países vecinos, viene a golpear a la derecha uruguaya que se referencia en ellos. Mientras la caída del lulismo y el kirchnerismo, así como la crisis venezolana, jaquean al Frente Amplio, la “oposición” patronal ve cuestionadas las salidas derechistas, como consecuencia de la tendencia a un agravamiento de las guerras comerciales, la fuga de capitales y la caída industrial.

Ante el fracaso de los gobiernos de “unidad popular” y los “frentes policlasistas”, se impone sacar todas las conclusiones, y levantar un programa y una estrategia independientes del movimiento obrero frente a todas las variantes burguesas en disputa. Preparemos la lucha por un gobierno de trabajadores.

Un comentario

  • Que parte del discurso en este artículo esté basado en comentarios de Esteban Valenti confirma que no hay nada como ponerse bien a la izquierda para terminar a la derecha. Ustedes, los del partido de los trabajadores son un un fiasco!

    Responder

Deja un comentario