Partido de los Trabajadores

“Para derrotar a Erdogan, debemos tener una posición de clase”

Armagan Tulunay, del DIP de Turquía, participó en una charla sobre “La guerra en Siria y el plebscito en Turquía” organizada por el Partido de los Trabajadores.

-¿Cuál es el análisis del DIP respecto al resultado del referéndum?

-(…) Nuestro partido siempre ha enfatizado que es un error pensar que Erdogan y el (partido oficialista) AKP son invencibles. Al contrario, los acontecimientos de los años recientes muestran que la agresividad de Erdogan y el AKP es precisamente el producto de su debilidad. La rebelión popular de Gezi Park del verano de 2013, la revuelta del pueblo kurdo en la zona kurda de Turquía en defensa del cantón de Kobane, en contra de Daesh (Estado Islámico), en octubre de 2014, la huelga salvaje de los trabajadores del metal en contra del sindicato propatronal en mayo de 2015 y el golpe de estado fallido del 15 de julio 2016, todo esto muestra que el oficialismo se ha encontrado en dificultades formidables una y otra vez. El resultado del referéndum ha significado una nueva derrota para Erdogan y el AKP. Pero para derrotar a Erdogan y al despotismo, debemos tener una posición de clase contra ellos, contra la explotación y contra el imperialismo.

Lo que diferencia la oposición del DIP a Erdogan y el AKP, respecto a otros partidos y grupos, es su posición de clase. Para derrotar al oficialismo es necesario ganarse a las grandes masas laboriosas para una oposición de clase. Una segunda prioridad en la política del DIP es su énfasis en la lucha contra el imperialismo. Después del golpe de Estado fallido del 15 de julio 2016, el DIP ha promovido su posición anti-imperialista y anti-sionista a un nivel prioritario porque es muy clara y evidente la complicidad de Estados Unidos y los países europeos en el golpe. Erdogan y el AKP se esfuerzan en posar como anti-imperialistas, mostrando a sus rivales como marionetas del imperialismo. El DIP es consciente de que la derecha turca siempre tuvo una actitud “pro-occidental”. En cambio, el DIP insiste con sus reclamos: “Fuera Turquía de la Otan”, “Cierre de la base militar de Incirlik!”, “fin de las negociaciones con la Unión Europea”, reclamos incompatibles también con el oficialismo.

-¿Cómo analizás la intervención de Erdogan en la guerra de Siria?

-Turquía se caracteriza por combinar las contradicciones de la región, del Medio Oriente, y las que se desarrollan en su propio seno. Con respeto a Siria, su vecino del sur, el DIP ha sido claro, en oposición a una multitud de corrientes trotskistas en escala mundial, que, a excepción de unos seis meses al comienzo, los acontecimientos sirios no tienen contenido revolucionario. Al contrario, es una guerra civil reaccionaria que ha creado una tragedia humana y cuyo resultado es la muerte de cientos de millares de personas y la emigración de cinco millones de sirios fuera de su país. El DIP considera reaccionaria la política de los corrientes trotskistas que aún caracterizan la situación siria (sin ninguna evidencia) como “revolución” y desvergonzadamente apoyan a la oposición siria, que son, en realidad, en general, marionetas del imperialismo y las fuerzas regionales reaccionarias como Arabia Saudita o la Turquía de Erdogan.

Es dentro de este contexto que se debe mencionar la posición del partido hacia el movimiento kurdo y los derechos del pueblo kurdo. Desde su origen, nuestro partido ha sido partidario de reconocer el derecho del pueblo kurdo a su auto-determinación. Nuestro partido también saludó la emergencia de Rojavá, en tanto entidad aparte en Siria. Sin embargo, la política actual del movimiento kurdo se mueve hacia una alianza estratégica con Estados Unidos, y es algo que hemos criticado con fuerza. Defendemos naturalmente todavía el derecho a la autodeterminación para el pueblo kurdo, pero declaramos abiertamente nuestras reservas con respecto a la línea actual, que es contraria a la fraternidad de los pueblos del Medio Oriente y también arriesga terminar como una derrota terrible para el mismo pueblo kurdo.