Ni Una Menos

Organicémonos para terminar con los feminicidios y para enfrentar el ajuste.

Este 3 de junio nos encontramos nuevamente movilizadas en defensa de los derechos de las mujeres oprimidas de nuestro país. Saludamos a las compañeras que también hoy marchan en los departamentos de, Maldonado, Colonia y Soriano.
Las mujeres en Uruguay continuamos siendo violentadas y asesinadas impunemente.
Ya ascienden a 9 los feminicidios en lo que va del año, y el Estado no ha adoptado ninguna medida para terminar con estas atrocidades, por el contrario las demoras en las comisarias, la ausencia de hogares y subsidios para las mujeres que sufren violencia doméstica, las escasas tobilleras para los violentos y su aplicación solamente en algunos departamentos del país, muestra la enorme responsable del Estado en la actual situación que sufrimos las mujeres uruguayas que vivimos de nuestro trabajo. No es menor el hecho de que varios de los asesinos que mataron a sus parejas o ex parejas sean agentes de la policía, lo que revela el grado de descomposición y violencia que existe en el aparato represivo del Estado.
Sin embargo, no es sólo la violencia física la que sufrimos las mujeres oprimidas, el ajuste que el gobierno viene desatando sobre el conjunto del movimiento obrero uruguayo golpea fuertemente a las mujeres trabajadoras, principalmente a las jefas de hogar. El desempleo, el trabajo precario, y la pérdida salarial, minan las condiciones de vida de muchas trabajadoras. Tal es el caso de las compañeras de Fripur que fueron despedidas ante el cierre de la gran fábrica pesquera que el gobierno se negó a estatizar a pesar de que la misma tenía una deuda con el Estado que ascendía a 70 millones de dólares. La quiebra de Raincoop también ha dejado de manifiesto esta situación con un agravante, la discriminación hacía las trabajadoras, a partir de la negativa de otras empresas de transporte a absorber mujeres, dejándolas directamente sin empleo. El ajuste también implica perpetuar la pauperización y las precarias condiciones de trabajo en la salud y en la educación pública.
Por otra parte la violencia obstétrica que sufren las mujeres en muchos centros de salud, así como las enormes limitaciones de plazos y trámites burocráticos que en muchos casos obstaculizan la práctica del aborto en centros de salud, obligando a las mujeres más pobres a continuar practicándose abortos de forma insegura y clandestina, constituyen grandes problemas que debemos enfrentar.
Frente a esta situación, es preciso avanzar en la organización de las mujeres de forma independiente, tanto del gobierno nacional como de los partidos patronales.
Avancemos en la construcción de un gran plenario de trabajadoras para luchar frente a los despidos, en defensa del derecho al trabajo, para trabajar menos, pero todas sin que nos toquen el salario. En defensa de nuestro poder adquisitivo, contra las pautas salariales de miseria que plantea la pérdida de salario real, por un salario mínimo de 32 mil pesos, para que la crisis no la paguemos los explotados.
NI UNA MENOS, basta de feminicidios. El Estado es responsable.
Por aborto legal, seguro y gratuito, sin tribunales ni plazos arbitrarios. No a la objeción de conciencia.

Plenario de la mujer trabajadora

Partido de los Trabajadores