Ni un solo despido

Reparto de las horas sin pérdida de salario

Un ataque contra los trabajadores

El año pasado se perdieron unos 27.600 puestos de trabajo en promedio frente a 2014 y el promedio anual de desempleo subió de 6,6% a 7,5%, el mayor desde 2008. Durante 2015 unas 134.500 personas buscaron trabajo sin éxito, aproximadamente 15.600 personas más que en 2014. Al mismo tiempo, en marzo de este año habían más de 40 mil trabajadores en el seguro de paro, luego de rozar la cifra de 45 mil a finales del año pasado.

Los sectores más golpeados por los despidos y las suspensiones son la industria y la construcción. Cabe señalar que se cuentan entre las actividades más subsidiadas por el gobierno. En poco más de tres años, la construcción perdió la tercera parte de la mano de obra que emplea, pasando de 73.800 puestos de trabajo directos a 49.700 a finales de 2015.

Paralelamente, asistimos a un acelerado deterioro y desmantelamiento de la industria.  Según datos de la Cámara de Industrias, durante el año pasado se perdieron más de 13.000 puestos de trabajo en el sector y en el análisis desde 2012 la cifra asciende a 32.000 empleos perdidos. Solamente en el último año y medio, decenas de empresas de varios rubros han cerrado o han reducido considerablemente su personal.

El caso de FRIPUR es ejemplar, porque desnuda toda una política que protege y premia a los vaciadores: 550 trabajadores se quedaron sin seguro de paro en abril y no serán tomados por la firma canadiense, que compró la empresa que los Fernández dejaron en quiebra y con una deuda millonaria con el Estado. La quiebra de Raincoop compromete a 570 trabajadores, de los cuales solo una parte serán absorbidos por la reestructura del transporte, dejando cientos de desocupados con el amparo de la IMM.

Flexibilización laboral y justificación de los despidos

Las Cámaras patronales han presentado al gobierno una propuesta de flexibilización laboral y pérdida salarial: las empresas (de común acuerdo con sus trabajadores), definirían un mecanismo rotativo para acortar la semana laboral y flexibilizar la cantidad de horas trabajadas, con el supuesto objetivo de evitar el envío al seguro de paro y el aumento de los despidos.

Este planteo flexibilizador y precarizador del trabajo cuenta con el visto bueno de la OPP, de Astori y… de la dirección oficialista del PIT-CNT. Se trata de un chantaje contra los trabajadores, que deberían aceptar una fuerte pérdida de salario en función de mantener su puesto de trabajo. Se ha conformado un frente en defensa de los despidos entre los patrones, el gobierno y la burocracia sindical.  

Los sindicatos, que deberían ser los encargados de frenar este ataque del capital contra la clase obrera a través de la lucha organizada de los trabajadores, no han realizado una sola movilización, ni un paro contra los despidos en lo que va del año. Por el contrario, las direcciones oficialistas de los sindicatos negocian los despidos con las patronales.

En los últimos meses se ha colocado otro planteo sobre la mesa. El Frente Amplio y la burocracia sindical impulsan una ley que obligue a justificar los despidos, de acuerdo con el convenio 158 de la OIT.  En la última década de gobiernos “progresistas” en el marco de la recuperación económica, solo Venezuela suscribió este convenio. 

Se trata de una medida cosmética: no se impiden los despidos, sino que se pide justificación, es decir, se los legitima. Por otro lado, la ley no ataca el secreto bancario ni comercial, con lo cual la contabilidad de las empresas sigue siendo un secreto para los trabajadores, en un período en el que estas aducen perdidas en las ganancias.

¿Quién paga la crisis?

Los despidos, junto a la inflación y los topes salariales, son los principales mecanismos de las patronales (con la complicidad del gobierno) para que los trabajadores paguen los costos de la crisis, sobre la base de una fuerte reestructura de las relaciones de explotación.

Al mismo tiempo, los despidos son un arma contra los consejos de salario de este año, que utilizan las patronales y la burocracia sindical para presionar a los trabajadores a aceptar pautas de pérdida salarial para el próximo período.

Durante la última década los capitalistas se han enriquecido de forma extraordinaria en base al boom de las exportaciones y la construcción, los subsidios estatales y los bajos salarios de los trabajadores. Los patrones tienen espalda suficiente para soportar la crisis sin que los trabajadores tengan que pagar sus costos. La variable de ajuste frente a la crisis no debe ser el salario de los trabajadores, sino la ganancia de los empresarios.

Programa

El movimiento obrero no puedo tomar como propio el programa de las cámaras patronales, como lo está haciendo la dirección oficialista del PIT-CNT. Los trabajadores debemos levantar nuestro propio programa frente a la acelerada pérdida de puestos de trabajo, que no puede ser otro que la lucha por la prohibición de los despidos y las suspensiones. 

Frente a las propuestas empresariales de flexibilizar la jornada laboral y reducir el salario, oponemos la reivindicación del reparto de horas entre los trabajadores sin pérdida de salario, estableciendo el salario mínimo nacional al menos de $32.000. Con esta medida se combate la desocupación y se evitan los envíos al seguro de paro.

Al mismo tiempo, frente a la declaración de crisis de las empresas, planteamos la apertura de los libros contables y el establecimiento de una Comisión de Control Obrero para auditar cuentas y antecedentes. Por último, toda empresa que cierre debe ser estatizadapara garantizar su continuidad bajo control y gestión de los trabajadores.

Hacemos un llamado a todas las agrupaciones y militantes sindicales combativas y clasistas a pronunciarse por este programa e impulsar una gran movilización del movimiento obrero contra los despidos y las suspensiones, para que la crisis la paguen los capitalistas y no los trabajadores. En primer lugar, debemos impulsar un gran paro nacional de 24 hrs contra los despidos y suspensiones.

Martín Girona