Murgas 2017 y gobierno: camas separadas

La estrecha relación de varias décadas entre las murgas y el FA parece enfriarse cada vez más. Los textos murgueros, en general, evidencian un distanciamiento importante con el gobierno. La presencia de ministros o parlamentarios en el Teatro de Verano ha mermado enormemente con respecto a otros años.

En los ’80s y ’90s las llamadas ‘murgas de La Teja’ -y otras- se identificaban explícitamente con la fuerza política que hoy gobierna. Esto se traducía en los textos y en la presencia sistemática de las murgas en los comité de base y actos frenteamplistas. La crítica a los gobiernos blancos y colorados era implacable e ‘irrespetuosa’. Se abrigaba la esperanza del gobierno ‘popular’, del ‘cambio’ que transformaría la sociedad uruguaya.

Los carnavales en el período transcurrido entre la crisis de 2002 y el primer gobierno del FA -2005- fueron un punto muy alto del maridaje entre las murgas y el actual oficialismo. El ex-presidente Jorge Batlle fue literalmente ‘descuartizado’ en decenas de espectáculos. Su actuación durante la crisis y los dichos sobre los argentinos fueron la ‘comidilla’ de los letristas. Cuando el FA ganó en 2004 decía Contrafarsa -murga referente por entonces- en su salpicón de 2005: “Cambió la vida, cambió el carnaval. Ya no hay amargos para criticar ¿Y qué va a hacer si es tiempo de festejar?”. Toda una postal del momento.

Luego, el ‘viento de cola’ en la economía que sopló durante casi una década, acalló las críticas. Fue el ‘boom’ de la ‘murga joven’, con un humor basado en el absurdo y una crítica social y generacional, pero casi absolutamente despolitizada. Fueron los años de Agarrate Catalina, con espectáculos ‘universales’ que no anclaban en la actualidad política -”el mundo”, “dios”, “los viejos” y demás-. El matrimonio vivía su mejor momento, la ‘Catalina’ era la murga del ‘Pepe’ y embajadora de la cultura. Gozó del sponsoreo oficial y ensayó -gratuitamente- en una instalación estatal como la torre de Antel. Las ‘cantarolas’ en el ‘quincho de Varela’ eran moneda corriente. La murga con la Catalina, como género y expresión popular, pasó de ser la voz del pueblo a la voz del poder.

Pero ‘se acabó lo que se daba’. La crisis llegó al Uruguay y el FA -como gestor del capital- se despachó con un presupuesto de ajuste contra los trabajadores. Decenas de miles de nuevos desempleados dejaron el 2015 y 2016. Las murgas han tomado nota en el presente carnaval. El matrimonio empezó a mirarse de reojo y dormir en camas separadas.

Palabras ausentes por años han vuelto: ‘crisis’, ‘ajuste’, ‘recorte’, ‘revolución’. Murgas de todos los estilos dedican varios ‘palos’ al gobierno y a la ‘oposición’ de la derecha tradicional. Como ejemplo tomamos a “La Mojigata” -bastante ‘atrevidita’ por cierto- que se despachó con un texto de altísimo nivel y súper-crítico. El cuplé donde plantea la defensa de la educación pública y la crítica a la privada es una verdadera joya. También la mención en la despedida al verdadero carnaval, el de los trabajadores en los barrios populares. Dice la murga: “Vivan los que por lo bajo, le meten trabajo y hacen su lugar. Son mi respuesta a la pregunta, de si es posible otro carnaval”. Claro que sí. Y otro sistema que lo haga posible, también.

Andrés Mancioni

Andrés Mancioni

Docente de educación secundaria, militante de ADES Montevideo y del Partido de los Trabajadores.
Andrés Mancioni