MANIFIESTO 1º DE MAYO

 

La clase obrera debe constituirse en oposición socialista a todos los ajustadores

Que la crisis la paguen los capitalistas

Este 1° de mayo se desarrolla en el marco de una bancarrota capitalista que se manifiesta en todo el mundo. Los gobiernos han rescatado a los banqueros y descargan la crisis sobre los trabajadores, lo que ha conducido a crisis políticas y grandes luchas populares en todo el mundo.

Ya nadie puede negar que América Latina entró de lleno en esta crisis. En Brasil, el golpe parlamentario que pretende destituir a Dilma Rouseff, apunta a llevar hasta el final el ajuste y el viraje al capital internacional. La burguesía industrial quitó su apoyo al gobierno y se pasó al campo de la oposición, de quien espera un salvataje de enormes dimensiones basado en el ajuste a fondo contra el pueblo trabajador.

El derrumbe del gobierno lulista, que albergó a esos golpistas hasta hace muy poco -y que quiso ser él mismo el ejecutor del ajuste- es el acta de defunción de una “izquierda” entrelazada política y financieramente al capital.

Mientras el Frente Amplio deshoja la margarita de si hay o no hay un golpe, desde el Partido de los Trabajadores llamamos a movilizarnos de forma independiente para enfrentar el impeachment y el ajuste, para que la crisis la paguen los capitalistas. La clase obrera latinoamericana debe luchar contra el golpe sin apoyar políticamente a Dilma Rousseff. Es necesario convocar un paro y movilización del PIT-CNT y la FEUU para marchar masivamente a la embajada de Brasil.

Los gobiernos “progresistas” han fracasado económica y políticamente. Las derrotas de los K en Argentina, de Maduro en Venezuela y de Evo en Bolivia reflejan este fracaso. La derecha es depositaria transitoria del desencanto popular. El gobierno de Macri es totalmente precario, y no podría gobernar sin la colaboración del kirchnerismo.

Desde el Frente Amplio pretenden chantajear a los trabajadores con el fantasma del retorno de la derecha. Pero esta derecha está en disgregación, como lo refleja la ruptura de Novick y el descenso en las encuestas -incapaz de capitalizar la brusca caída del Frente Amplio.

 

El ajuste del FA

El gobierno frenteamplista impulsa un ajuste contra los trabajadores: recortes en el presupuesto estatal, profundización de la política privatizadora, ataque al salario y las conquistas obreras.

El gobierno permite los cierres de fábricas, los despidos y los envíos al seguro de paro. En la industria y la construcción se acumulan decenas de miles de desocupados. La dirección oficialista del PIT-CNT es cómplice, ya que deja pasar el recorte de puestos de trabajo y en algunos casos los negocia con la patronal.

Ante el aumento de la desocupación, el gobierno y la burocracia sindical intentan chantajear a los trabajadores, poniéndolos frente a la falsa dicotomía de mantener el trabajo o aumentar el salario. Las patronales, por su parte, presionan para profundizar la guerra contra el salario y las conquistas obreras, impulsando una mayor devaluación y un aumento de la flexibilización y precarización del empleo.

En este sentido, las reivindicaciones inmediatas del movimiento obrero deben ser la prohibición de los despidos y envíos al seguro de paro, y el reparto de las horas sin disminución del salario, combinado con la estatización bajo control obrero de toda empresa que cierre.

La lucha por el salario

La política salarial del gobierno completa y profundiza el cuadro de ataque contra los trabajadores: mientras los precios de la canasta familiar, las tarifas y el boleto aumentan de forma constante, las pautas fijadas por el Poder Ejecutivo imponen una disminución del salario real.

El aumento acelerado de la inflación (que superó el 10% anual) desnuda el carácter confiscatorio de las pautas del FA. Frente a esta situación, la dirección del PIT CNT impulsa la convocatoria de actos en la puerta de los supermercados, haciendo eje en el remarcado de los precios. Con esta medida distraccionista esquivan el problema de los tarifazos, el aumento del boleto y la desindexación salarial.

En oposición a esta orientación, el movimiento obrero debe luchar por un aumento general de salarios: en primer instancia por un salario mínimo no menor a $ 32.000, con ajustes mensuales acompañando la inflación.

Por una alternativa obrera y socialista

 El objetivo de este “ajuste” es reducir de forma permanente el salario obrero y defender la ganancia capitalista. La clase obrera debe armarse con un programa y una organización para que la crisis la paguen los capitalistas, que se beneficiaron durante la última década de los subsidios estatales, los bajos salarios y los altos precios de exportación.

En primer lugar debemos luchar por direcciones clasistas para los sindicatos, basadas en las asambleas soberanas y que impulsen la movilización contra el ajuste. Se trata de recuperar la independencia política de la clase obrera frente al Estado y los partidos del ajuste.

La disputa entre el Frente Amplio y la falsa ‘oposición’ blanqui-colorada no puede esconder que representan, en lo fundamental, los mismos intereses: son todos expresión del ajuste capitalista contra los trabajadores.

Para darle a la crisis una salida en función de los intereses obreros y nacionales, es necesario colocar a la trabajadores como oposición política y alternativa de poder al régimen de los ajustadores y sus partidos, luchando por un gobierno de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina.

Para colocar esta perspectiva, el Partido de los Trabajadores convoca a un acto público el próximo viernes 6 de mayo. Al mismo tiempo, junto al Partido Obrero de Argentina y otras organizaciones revolucionarias del continente, estamos organizando una Conferencia Latinoamericana, que tendrá lugar durante el mes de julio en Montevideo y tendrá como objetivo dotarnos de un programa y una estrategia para enfrentar la crisis continental en curso.