Los desafíos para la nueva dirección del SOOFRICA

El pasado 13 de julio, el grupo JBS, comprometido en denuncias de corrupción del régimen brasilero, fue habilitado a vender el Frigorifico Canelones, adquirido por la empresa Minerva. La venta tuvo lugar luego de un período de incertidumbre para los más de 600 trabajadores, que vieron su fuente de trabajo en cuestión.
El Sindicato de Obreros y Obreras del Frigorífico Canelones (SOOFRICA) ha sido protagonista de importantes luchas en los últimos años, entra las que destaca la huelga del 2008, que se extendió durante cuarenta y un días. En el marco de estas luchas se formó una generación de trabajadores y gracias a ellas obtuvieron una serie de conquistas y derechos, avanzando en la mejora salarial y de condiciones de trabajo, por encima de los trabajadores de otras empresas, como por ejemplo: los trabajadores de los otros dos frigoríficos propiedad de Minerva.
El caso de Tienda Inglesa, donde la patronal que compró la empresa arremetió contra las conquistas de los trabajadores, debe ser asimilado por los obreros del Frigorífico Canelones, que también deberán enfrentar los intentos de la empresa de bajar sus costos para aumentar las ganancias, utilizando a los trabajadores, su salario y su salud, como variable de ajuste.
La nueva directiva del SOOFRICA surge de un acuerdo entre los militantes de la lista 41, protagonistas activos de la última huelga y militantes combativos que transitaron por otras directivas, presentando una lista unitaria. La tarea más urgente que tiene por delante la nueva dirección del SOOFRICA es la defensa del convenio firmado en el 2014, con la garantía del pago de un asegurado o complemento, frente a los planes de reestructura de la empresa. Al mismo tiempo, se proponen fortalecer la coordinación con los sindicatos del Frigorífico Pul y el Carrasco, que enfrentan a la misma patronal que acaba de adquirir el Frigorífico Canelones.