Llamamiento – Frente al agotamiento del ‘progresismo’, pongamos en pie un Frente de Izquierda y de Trabajadores

Tras más de 8 años de gobierno, el Frente Amplio ha defraudado las expectativas de cientos de miles de trabajadores.

     El pueblo votó en 2004 para expulsar del gobierno a los partidos burgueses ‘tradicionales’, pero el Frente Amplio se ha comprobado como otra variante de defensa de los capitalistas.

     Mientras los banqueros, los latifundistas y los grandes capitalistas obtienen ganancias fabulosas, la mitad de los asalariados ganan menos de 14.000 pesos, y medio millón de trabajadores no llega a 10.000. El gobierno defiende con uñas y dientes las reservas internacionales (15.000 millones de dólares) que operan como garantía del pago a los usureros de la banca, mientras niega un mísero aumento del presupuesto y los salarios de la Enseñanza y la Salud Públicas. El propio derecho de huelga es desconocido a través de los decretos de ‘servicios esenciales’ –hoy aplicado en los hospitales estatales, ayer a los municipales.

     La tesis de un ‘giro a la izquierda’ de la mano de Mujica, y de la alianza MPP-PCU, se ha demostrado como una fantasía. El gobierno de Mujica será la antesala de un nuevo giro a la derecha, sea bajo la forma de un gobierno blanqui-colorado o de un retorno del clerical Tabaré Vázquez –que promueve una “agenda común con Washington”.

     Asistimos a la etapa de agotamiento de los gobiernos ‘progresistas’ de América Latina, al calor de la crisis capitalista mundial. Un antecedente inmediato fue la impotencia de estos gobiernos para impedir o derrotar los golpes de derecha en Honduras y en Paraguay.

     Tanto el modelo ‘lulista’ –preferido de los Vázquez y Astori– como el ‘modelo kirchnerista’ –con el que simpatizan el MPP y el Partido Comunista– están agotados. Esto marca la perspectiva para el propio Frente Amplio.

     Ejemplo de ello son las manifestaciones masivas en Brasil contra los tarifazos del gobierno del PT. La multitudinaria protesta popular testimonió el fin del supuesto milagro brasileño y del control social impuesto por el gobierno de centroizquierda.

     Aún más claro es el proceso de agotamiento del kirchnerismo, que reprime brutalmente a los trabajadores que se movilizan en oposición al pacto YPF-Chevron, y que del 54% obtenido en las elecciones de 2011 ha caído a un 26% en las recientes elecciones ‘internas’ (PASO). El Partido Obrero y el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina obtuvieron en esa instancia un millón de votos, y se encamina a constituir una bancada obrera y socialista en el parlamento, lo cual muestra la posibilidad de desarrollar una alternativa de izquierda, clasista y revolucionaria. Precisamente, la única garantía contra un viraje hacia la derecha es la constitución de una alternativa política de los trabajadores, de una izquierda anti-capitalista.

     Las luchas y elecciones sindicales de la última etapa muestran una tendencia de los trabajadores a la movilización y a chocar políticamente con el gobierno. Importantes elecciones entre los municipales, en la Enseñanza pública, en el Casmu, en sectores fabriles (como Frigorífico Canelones), y sobre todo las huelgas de los profesores y maestros –incluyendo más de 170 centros de estudios ocupados en todo el país– forman parte también de este proceso de rupturas por izquierda por parte de las bases de izquierda y de los trabajadores.

     El Partido Comunista coloca como eje político “ganar un tercer gobierno nacional del Frente Amplio” precisamente cuando la instalación de la candidatura de Tabaré Vázquez es demostración de que se tratará de un giro a la derecha. La tesis de presionar a estos gobiernos a cumplir una agenda de izquierda ha sido desmentida por la vida. Por el contrario, la participación del PCU en estos gobiernos ha conducido a sus representantes (Ana Olivera en la IMM, Susana Muñiz en el MSP) a decretar los ‘servicios esenciales’ contra las huelgas de los trabajadores, en defensa de una política que favorece a los banqueros y grandes capitalistas. La permanencia en el gobierno y en el Frente Amplio condujo a un giro a la derecha de los mismos que reclamaban un ‘giro a la izquierda’.

     Es necesario construir un Frente de Izquierda, sobre otras bases programáticas, es decir, una izquierda de carácter anti-capitalista, que luche por un gobierno de trabajadores. La experiencia del FIT en Argentina muestra no sólo que esto es posible, sino que es la única vía realista para impedir que del agotamiento del ‘modelo K’ se beneficie la oposición –de derecha o de centroizquierda.

     El Partido de los Trabajadores impulsa la construcción de un Frente de Izquierda y de Trabajadores, y llama a impulsar un debate en todo el movimiento obrero y en la juventud, así como en las organizaciones de izquierda. La intervención en las elecciones de 2014, y la conquista de una bancada de trabajadores en el parlamento, constituyen un paso fundamental en la construcción de una alternativa de izquierda anti-capitalista.

     El Partido de los Trabajadores ha lanzado una campaña por su legalización ante la Corte Electoral, para lo cual debe recolectar adhesiones, en el marco de esta campaña por un Frente de Izquierda y de Trabajadores, ofreciendo el lema del PT al servicio de la presentación electoral de una alternativa de izquierda.

     Contra los gobiernos que hacen pagar la crisis a los trabajadores, debemos levantar nuestra propia salida: aumento general de sueldos y jubilaciones; salario mínimo que cubra el costo de la canasta familiar; eliminación de todos los impuestos a los sueldos y de los impuestos indirectos, sustituyéndolos por fuertes impuestos progresivos a los capitalistas y a las grandes fortunas; derogación de las AFAPs; anulación de todas las privatizaciones y de los subsidios de la Ley de Promoción de Inversiones; eliminación de las Zonas Francas; derogación del secreto bancario; nacionalización sin pago de la banca; no pago de la deuda externa.

     ¡Que la crisis la paguen los capitalistas! Por un gobierno de trabajadores y por la unidad socialista de América Latina.