Partido de los Trabajadores

La UP… y la unidad con la derecha

En las elecciones para el BPS, los militantes de la Unidad Popular conformaron dos listas presentando candidatos para los órdenes de los trabajadores y los pasivos. Estas listas, que se presentan como la oposición a la burocracia oficialista que dirige el PIT-CNT y ONAJPU, son una alianza entre sectores de la UP y representantes de los partidos tradicionales.

La lista para los trabajadores es encabezaba por Luis Lisboa, estrechamente vinculado a las filas del Partido Nacional.  A esto se le suma el apoyo público de Lacalle Pou a las listas encabezabas por Lisboa y Sarthou. En las elecciones del BPS, Enrique Rubio, Gonzalo Abella y Lacalle Pou votan por la misma lista.

Esta es la culminación de la táctica rupturista de sectores de la UP (en particular del 26 de marzo) para los sindicatos, que confunde al conjunto del PIT-CNT con su dirección oficialista y abandona los sindicatos de masas y la lucha política, para formar sus propias estructuras con un puñado de afiliados. Con esta orientación, la Unidad Popular como tal se mantuvo al margen de las luchas obreras del año pasado.

Esta política en las elecciones del BPS no es un hecho aislado. Los principales dirigentes de la Unidad Popular participan en la coordinación por ANCAP, convocada por Jorge Larrañaga, junto a blancos, colorados y el Partido Independiente. De esta manera, la Unidad Popular utiliza la bancada conquistada en el parlamento en las últimas elecciones, para convertirse en furgón de cola de la política de los partidos tradicionales de la burguesía.

Desde el Partido de los Trabajadores entendemos que una bancada parlamentaria debe ser utilizada, por la izquierda revolucionaria, como puntal de la propaganda y la agitación socialista y como punto de apoyo para la organización independiente de los trabajadores. Los cargos en el parlamento deben ser una tribuna política para denunciar a los capitalistas, su régimen y sus partidos, para presentar proyectos de ley a favor de los explotados y para desarrollar las luchas y la movilización extra parlamentaria de los trabajadores y el pueblo.

Independencia política

Los trabajadores no podrán enfrentar el ajuste y las privatizaciones de la mano de los ajustadores y privatizadores que gestionaron el Estado capitalista durante los 90 y que en la actualidad, defienden programas profundamente anti populares, en defensa del gran capital.

Estamos frente a un debate fundamental. Se trata de la estrategia y la táctica que debe desarrollar la izquierda obrera y socialista en la etapa actual, caracterizada por el agotamiento del Frente Amplio como instrumento político de regimentación de los trabajadores.

El seguidismo a los partidos burgueses solo aporta confusionismo y desorientación a los trabajadores, que manifiestan un creciente descontento con el FA y buscan una salida por izquierda. Ni la oposición sindical a las direcciones oficialistas, ni la oposición política de izquierda al FA, se pueden construir de la mano de los partidos de la derecha blanqui colorada.

La tarea de la izquierda revolucionaria debe ser la lucha por la organización política independiente de los trabajadores y el desarrollo de su conciencia de clase. Esto solo es posible a través de la construcción de un partido obrero, sobre la base de un programa revolucionario y la delimitación tajante de los partidos burgueses y su política.