La juventud trabajadora: la crisis capitalista golpea al eslabón más débil

Los recientes números expuestos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre Actividad, Empleo y Desempleo confirman los diagnósticos realizados por el PT en cuanto a la realidad y perspectivas de la crisis capitalista en Uruguay en los últimos años. La pérdida de trabajo golpea fundamentalmente a las masas juveniles. El desempleo entre los menores de 25 años supera el 23%, alcanzando el 28% entre las mujeres de ese rango etáreo (INE, 02/2017).

Es nada más y nada menos que una condena al futuro por parte de un sistema que no puede garantizar ni siquiera la oportunidad de ser explotados.

No debemos dejar de remarcar que un inmenso porcentaje de los empleados juveniles lo hacen en malas condiciones. El trabajo precario acecha (al igual que el desempleo) principalmente a la juventud, mano de obra poco calificada y sin experiencia laboral. Hablamos de salarios miserables que no garantizan la independencia de ningún joven, de contratos a término y de trabajos zafrales que oscurecen el futuro laboral y que concluyen con el abandono en masa del mercado laboral, es decir, dejan de buscar empleo (aproximadamente 20.000 entre 2015 y 2016 según datos del INE).

La expulsión educativa y los “ni-ni”

El magro presupuesto educativo y la expulsión de estudiantes que eso genera, acompaña la situación generando un escenario catastrófico.

A los grandes niveles de deserción provocados por el nulo acercamiento entre el sistema educativo y los estudiantes en las clases superpobladas de los liceos y por la necesidad de integrarse al mercado laboral ya desde muy jóvenes para generar ingresos a la familia, le debemos sumar los cupos limitados tanto en UTU como en la Universidad.

En 2016 quedaron más de 7.000 estudiantes sin poder inscribirse en UTU, y las perspectivas para este año es que al menos será alcanzada esa cifra de estudiantes sin poder ingresar (El País, 12/2016). En la Universidad también encontramos falta de cupos en varias facultades, como es el caso de Tecnología Médica, la Escuela de Música e innumerables cursos que se ingresan por sorteo o por “orden de llegada”. Se debe directamente al bajo presupuesto que recibe nuestra educación (e incluso al recorte sufrido en la Rendición de Cuentas de agosto pasado). Tanto en la mejora de infraestructura como (y sobre todo) en la contratación docente para desarrollar los cursos es donde se encuentran las barreras al desarrollo y crecimiento educativo por falta de presupuesto que sí se destina al pago obediente de la deuda externa o a la policía para reprimir a estos mismos jóvenes en los barrios de Montevideo.

Tras esto, apareció el año pasado una propuesta del general del Ejército, Manini Ríos. El Ejército se ofrecía a “atender y ayudar” a los jóvenes que no estudian ni trabajan, y tuvo un enorme apoyo de los partidos tradicionales y del FA en diputados así como también del Poder Ejecutivo. La ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi (del Partido Comunista) vio la posibilidad con buenos ojos y se mostró pasible a estudiarla. Es peor el remedio que la enfermedad. El intento de capitalizar mediante las Fuerzas Armadas a los jóvenes sin oportunidades es una “solución” reaccionaria que apoyan los mismos que niegan presupuesto para la educación y trabajo, que han defendido la impunidad para los militares.

La organización revolucionaria de la juventud

A la vista están las perspectivas para la juventud bajo este sistema y con la dirección de este gobierno. El camino del desempleo y el derrumbe educativo seguirán presentes si los trabajadores y la juventud no nos organizamos contra los ataques del gobierno y el capital. Por eso la Juventud del PT puso en marcha una gran campaña hacia un campamento masivo el 10, 11 y 12 de marzo. Al igual que hace cien años en Rusia, la única salida progresiva a la miseria y la crisis que golpea contra los trabajadores es mediante un gobierno de trabajadores. Por eso los jóvenes nos organizamos, vamos al campamento y preparamos la gran lucha que desplegaremos este año para que la crisis la paguen los capitalistas.

¡Súmate a la campaña hacia el campamento en marzo!

¡Vení a luchar por la organización socialista de la juventud!