La intendencia “comunista”, radiografía de una izquierda antiobrera

Alvaro Soto

Desde su asunción, la Intendente comunista Ana Olivera ha contado con una situación económica altamente favorable para su gestión, con índices históricos de recaudación.

Según denuncia la Agrupación 1980 de ADEOM: «La recaudación de la IM sigue en aumento, en el 2012: 55 millones de dólares más en relación al año anterior, 602 millones de dólares de ingresos totales, a pesar de ello el déficit acumulado subió de 92 a 134 millones de dólares. Las viejas excusas no corren, nada tiene que ver el déficit actual con el gasto en salario, como nunca lo tuvo, esto hace más notoria la mala gestión, ya que el gasto en salarios bajó del 53 al 48%».

Durante el 2014 han subido tanto la recaudación como el déficit, con el agravante de un intento fallido de aumentar el endeudamiento con los acreedores internacionales (BID) en 70 millones de dólares. Con este recurso se ha intentado tapar el agujero negro dejado por el “plan de movilidad” (corredor Garzón mediante) y seguir manteniendo los contratos millonarios con las grandes empresas capitalistas de la obra vial para otras “obras” -que más que por necesidades ciudadanas se producen por las necesidades de los capitalistas que operan en la ciudad.

Los montevideanos son rehenes del caos que produce el lucro empresarial. Lo ilustra el crecimiento sideral de la ventas de automóviles (creció tres veces el parque automotor en menos de 10 años).

Los zares del negocio inmobiliario, el supermercadismo y la producción contaminante, el direccionamiento de las obras y los subsidios en el transporte colectivo (fueloil, boletos), son los causantes del desastre de la organización de la vida ciudadana y un endeudamiento que pagan la clase media y los trabajadores con sus impuestos.

El gabinete municipal de la Intendenta Olivera que se inclina y se somete ante su lobby, y vergonzosamente no encuentra otra explicación para justificar su impostura que reprimir las medidas gremiales de los obreros municipales, desalojar a los clasificadores del centro de la ciudad donde se encuentra, como se dice en la jerga del clasificador, ‘la basura con más valor’ o acusar a los montevideanos de que no cuidan su ciudad.

 

Los Titanic de Ana Olivera

Más que buques insignias, la “armada” de Olivera compuesta por el plan de descentralización, el plan de movilidad y el plan rector de limpieza urbana, se han transformado en un dramático naufragio.

En la recta final de su gobierno y casi a tiempo de entonar la retirada dichos planes de gobierno no logran salir de su fracaso.

Las inversiones realizadas en los oferentes de maquinaria desde camiones, maquinas viales, planta asfáltica, los contratos con las privadas de la limpieza como Cap­Teyma, las privadas del saneamiento y de obras viales, las Ongs que pululan en los municipios ­en el caso de la limpieza de las bocas tormentas los Alcaldes se han auto prohibido contratar los servicios de la IM­ son el collar de perlas que estrangula el presupuesto municipal. Esta gestión a favor de la ‘patria contratista’, que parásita en los recursos cautivos del Estado, así como los subsidios a los zares del transporte como los Salgado o los Dourado, componen el verdadero agujero negro por donde se ha ido la recaudación, los ingresos favorables del presupuesto municipal.

 

ADEOM, UCRUS y los tercerizados

Obviamente no son los salarios los causantes del déficit. Como lo ha reconocido Olivera, su peso en el presupuesto bajo de 53% al 48%, lo mismo la proporción de obreros y trabajadores en general. La IM es la que tiene el promedio menor de trabajadores por habitante en todo el país. Y es obvio que hubo una caída de los trabajadores municipales en relación a la cantidad de toneladas de residuos que se generan en la ciudad, aumentando la precariedad laboral. De igual forma aumentan las intervenciones diarias que tienen que hacer los obreros de vialidad y de saneamiento, y de conjunto todos los servicios municipales.

La IM ha impulsado la precarización de la tarea municipal y afines. Existen cerca de 5000 trabajadores que a través de “cooperativas” truchas, Ongs o trabajadores en negro como son los propios clasificadores algunos organizados en UCRUS, realizan tareas municipales o afines, pero obviamente en condiciones muy por debajo de las condiciones laborales y salariales que poseen los obreros y empleados municipales.

De todas formas esto no quiere decir que los municipales tengan garantizadas condiciones salariales, de higiene y seguridad laboral que atiendan las necesidades vitales de los trabajadores y sus familias. Lo señalamos para demostrar la super explotación que se realiza contra los tercerizados, la cual garantiza ­con el engaño o la represión­ el gabinete Olivera.

El caso de los obreros municipales de limpieza urbana ha demostrado hasta qué punto la Intendenta ­que en 2010 lanzó un plan rompe huelga contra ADEOM con intervención de la policía, de militares y apeló a la excusa de emergencia sanitaria para sancionar a los trabajadores que cumplían con el paro gremial sigue en la misma línea.

Después de haber muerto un obrero por las condiciones de riesgo en el desarrollo de las tareas -denunciadas con anterioridad e inclusive reconocidas por el propio MTSS los obreros de limpieza al igual que otros sectores denuncian que las condiciones siguen siendo las mismas, y cansados de esperar paran sus actividades. Olivera apela a contratar empresas privadas para quebrar el paro y en presencia del PIT CNT y ADEOM ratifica su voluntad de seguir contratando rompe huelgas ante cualquier contingencia que detenga los servicios. Lo mismo hace con los clasificadores que los desplaza de la ciudad vieja y el centro de la ciudad, para despejar el área y dejar el negocio de la basura a empresas privadas. Para Olivera los métodos pasan por la represión o por la colaboración de la dirección sindical, alternativa e incluso simultáneamente. Defiende el negocio de las empresas privadas, contra los trabajadores municipales y tercerizados.