La clase obrera frente al ajuste y la represión

Las semanas previas al 1 de Mayo han sido una muestra de un salto en calidad de la integración completa de la mayoría de la dirección del PIT-CNT a la política del gobierno. Esta integración se produce en momentos de agudización de los despidos y envíos al seguro, como consecuencia de los cierres sistemáticos de fábricas e industrias. Con dos años consecutivos de caída de las exportaciones asistimos al cierre de una decena de industrias y a la pérdida de casi 3.000 puestos de trabajo, que se suman a las decenas de miles que se viene acumulando desde el 2012, tanto en la industria como en otras ramas.

La exhibición del incremento del PBI por parte de Astori y cía no es más que el resultado de la entrada de capitales especulativos que toman deuda de títulos públicos del gobierno. Es decir, se encuentra ausente la (re) inversión de capital –como lo demuestra, de momento, el fracaso de la gira de Vázquez en busca de inversión extranjera-, al tiempo que el endeudamiento estatal continúa en ascenso. El salto del déficit fiscal es una consecuencia de esta política insostenible en el tiempo, pues está determinada por el capital ‘golondrina’. De este modo, el eje de la política del gobierno es el ajuste, como lo demuestran los anuncios de nuevos recortes en la próxima rendición de cuentas. El centro de esta orientación es compartida por el ‘macrismo’ continental que se encuentra desarrollando sus propios planes de ajuste, por ello el gobierno se ha plegado al recambio derechista (golpista) en Venezuela.

Burocracia y clase obrera

El ajuste viene acompañado con el ‘garrote’, como quedó expuesto con el decreto antipiquetes de Vázquez que cuenta con la aprobación de la burocracia sindical y la oposición de numerosos sindicatos y centros de estudiantes, muchos de los cuales se movilizaron el último 6 de Abril en defensa de las libertades democráticas y el derecho a la huelga.

La dirección del PIT-CNT negocia también la entrega del derecho de huelga con las patronales y el gobierno, con la firma de un protocolo que prohíbe la realización de huelgas y ocupaciones, sin previa mediación del Estado en instancia tripartita. Las cámaras patronales rechazaron el acuerdo, pues quieren ir más fondo en el ataque a las conquistas sociales y sindicales de la clase obrera, eliminando toda instancia de negociación tripartita (La Diaria, 26/6). Ocurre que, en el marco de la crisis, la clase capitalista pretende avanzar en la reestructuración de la relaciones de explotación en defensa de la ganancia capitalista. A esto responde el ataque al salario, los cierres de fábrica y despidos, a través de los cuales procuran relanzar la producción a costa de la clase obrera. La prohibición de la huelga y movilización de la clase obrera –decreto antipiquetes- es el complemento necesario que impulsa el ‘bloque’ que incluye a las cámaras patronales y el gobierno, en complicidad con la burocracia sindical.

Estas direcciones convocaron a un acto del 1º de Mayo subordinado al gobierno, con la consigna “Ahora es tiempo, a concretar”, intentando canalizar las luchas obreras hacia la (falsa) esperanza de que el gobierno tome un rumbo de izquierda, cuando la derechización del gobierno frenteamplista es cada vez más evidente. La tesis de disputar el gobierno ha culminado con todos los sectores del FA subordinándose a la política de Vazquez y Astori, como quedó de manifiesto en la rendición de cuentas del año pasado, cuando todos votaron el ajuste contra la educación y la salud. El acto de este año se realizará en medio de la vergonzosa alineación de las direcciones oficialistas con el sionismo y los sindicatos integrados al Estado de Israel, que ya ha sido repudiado por decenas de sindicatos y el movimiento estudiantil.

De otro lado, frente a esta política de subordinación al gobierno las elecciones en sindicatos como Adeom, Aebu, Ades o Sintep muestran la vitalidad de corrientes antiburocráticas y clasistas que se encuentran disputando las direcciones sindicales librando una dura batalla por la independencia política del PIT-CNT para luchar contra el ajuste y la expulsión de la burocracia sindical. Se trata de una disputa estratégica que se desarrolla en un cuadro de incipiente movilización popular. En este terreno también se inscribe la lucha de los trabajadores de La Spezia, la imprenta Polo, UTAA o Coleme entre otros, que marcan un rumbo y deben ser rodeadas de solidaridad por todo el movimiento obrero.

Organización y programa

El Partido de los Trabajadores se encuentra movilizado en una campaña opositora de conjunto, oponiendo a las pretensiones de la burocracia sindical, el Estado y sus partidos un planteo obrero y socialista.

La marcha contra el decreto antipiquetes fue un prefacio de la lucha contra el ajuste en la próxima rendición de cuentas. La convocatoria fue el resultado de una rápida respuesta y un principio de frente único entre el activismo más combativo en los sindicatos y la FEUU. Debemos desenvolver a fondo esta tendencia, de forma consciente y organizada, para enfrentar y derrotar la represión, los despidos y el ajuste. Recogiendo y reivindicando la experiencia de años anteriores, realizamos un llamamiento a todos los sindicatos, gremios y agrupaciones combativas a concretar una coordinación para convocar y organizar un acto posterior al acto central del PIT-CNT, que permita la participación en esta instancia pero que, al mismo tiempo, abra una tribuna para que hablen los luchadores, con una perspectiva de independencia política.

Con esta estrategia reclamamos a los sindicatos romper con el gobierno y preparar un plan de lucha que imponga el salario mínimo igual a $35.000, la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo. Frente a la quiebra industrial: Apertura de los libros contables; ocupación de toda fábrica que cierre o despida. Nacionalización y expropiación de los grandes monopolios y la industria en quiebra, bajo dirección de los trabajadores para desenvolver una planificación del desarrollo nacional. Contra el ajuste fiscal y por aumento de presupuesto para la educación, salud y vivienda. No al pago de la deuda externa y los subsidios al gran capital. Abajo el decreto antipiquetes y la prohibición de las huelgas; Defendamos los métodos de lucha del pueblo trabajador.

Es en base a esta política de conjunto convocamos a la unidad de los luchadores y sus organizaciones a luchar por un gobierno de trabajadores.