La batalla por la independencia política

Durante las últimas semanas la clase obrera ha dado muestra de un extraordinario potencial de movilización para enfrentar el ajuste. Desde el paro de 24hs de Julio -calificado como de los más grandes en décadas-; las recientes asambleas en numerosos sindicatos, especialmente en el SUNCA que movilizó 10.000 obreros; y el paro y marcha del 15 de setiembre arrancado por una mayoría de sindicatos con la oposición de los Abdala y Pereira.

Desequilibrios y polarización

Ese potencial se despliega en momentos en que la economía ha entrado en una “estanflación”, es decir, un estancamiento o caída de la inversión, del empleo, del consumo y las exportaciones y el aumento de la deuda pública (y privada) y del déficit fiscal; que se combina con un aumento sostenido de los precios. El resultado es un agravamiento de las contradicciones y desequilibrios económicos en curso: un retroceso de las condiciones de vida de los trabajadores y una concentración de capital e ingresos de los grandes monopolios de la banca, el agro y la industria. En fin, la profundización de la polarización social entre capital y trabajo.

Las movilizaciones se han producido cuando el Frente Amplio -desde el Frente Líber Seregni al PCU, Casa Grande, PVP o el MPP- aprueba el primer recorte histórico en educación, salud y vivienda que establece una mediación política en el agravamiento de esos desequilibrios económicos, transfiriendo recursos estatales del gasto social que se destinan a las exoneraciones impositivas -como sucede con UPM-, el pago de la deuda externa y el creciente apoyo estatal a las obras público-privada, rubros que han profundizado el déficit fiscal en el último año y medio. De este modo, la intervención estatal bajo una orientación social capitalista, no hace más que agravar el estancamiento y la crisis, pues actúa en el marco de un derrumbe de las relaciones sociales capitalistas. Por otra parte, se ha establecido un frente único de las cámaras empresariales y el gobierno en los Consejos de Salarios detrás de las pautas de rebaja salarial -que obliga a muchos sindicatos a negociar de manera bipartita-, y que colocan la falsa disyuntiva de crecimiento salarial o aumento de empleo. La política de despidos es parte de una orientación que busca limitar y regimentar la acción del movimiento sindical que lucha por mitigar la polarización social.

Recalculando

El despliegue de la clase obrera uruguaya se confronta a una etapa, en plano latinoamericano, de derrumbe de los gobiernos nacionalistas y de centroizquierda, en torno al cual han emergido los precarios regímenes derechistas de Macri o Temer. En estas semanas, Vázquez ha dado un paso importante en el viraje hacia el tándem Temer-Macri en la habilitación de medidas contra Venezuela para su expulsión del Mercosur, cediendo ante el golpista Temer que amenazó con romper el bloque si no se adoptaba esta medida. El objetivo es forzar el recambio del régimen político en Venezuela y acelerar la convocatoria al referéndum revocatorio de Maduro, en un cuadro de agudización de la crisis económica y desintegración del chavismo, en donde una parte del mismo se ha pasado a las filas del revocatorio. En este cuadro, Vázquez se realinea con los gobiernos derechistas y ajustadores de Brasil-Argentina-Paraguay en una apuesta a la oposición venezolana. El realineamiento derechista de Vázquez se expresa en la búsqueda de acuerdos comerciales bajo tutela del imperialismo; se acaba de firmar un TLC con Chile (que habilita, por esa vía un acuerdo con EEUU), y esta curso la integración del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP). El viraje derechista del FA y el gobierno, y la desintegración del Mercosur son parte del mismo proceso.

Estrategia

La lucha de los trabajadores no sólo implica desenvolver un plan de acción de conjunto para quebrar el ajuste capitalista, es la lucha para que la clase obrera conquiste su independencia política con respecto al Estado, los gobiernos y partidos del capital. La reciente resolución del sindicato de Adeom que denuncia el viraje reaccionario en Brasil, sin apoyar políticamente a Dilma y al PT brasileño constituye un gran paso adelante en el terreno de la clarificación política con la cual el movimiento obrero y la izquierda debe actuar en esta etapa. En el cuadro nacional, esta delimitación se extiende con respecto al gobierno nacional y la oposición que marchan al compás de este viraje continental para que la crisis la paguen los trabajadores.

Se trata de impulsar esta lucha política en cada lugar de trabajo y estudio para señalar un camino de poder al conjunto del movimiento obrero y luchadores de izquierda que participan, en sus propios términos, en la lucha cotidiana de los trabajadores. Con la conciencia de este objetivo, el Partido de los Trabajadores impulsa un Congreso del Movimiento Obrero para dar un curso estratégico a las batallas en curso.