La agenda política de los trabajadores

Luego de haber recuperado el voto 50, en apenas una semana los parlamentarios oficialistas votaron la modificación del Código de la Niñez y la Adolescencia que incrementa las penas para los menores y la Ley de Riego, que impulsa la privatización del agua en manos del capital financiero.

Disciplina partidaria

El primero se opone por el vértice al plebiscito impulsado por el movimiento popular contra el “No a la baja” en 2009, pues extiende la privación de libertad para los menores a 150 días como medida cautelar-actualmente es de 90- siendo más dura incluso que en los adultos.

Como han señalado algunos observadores, en los 12 años de gobierno del FA se ha dibujado un camino de endurecimiento de las penas a los adolescentes -con cárceles (“hogares”) superpobladas- como parte de una política general de ataque a la juventud, duramente sacudida por la desocupación, la precarización laboral y expulsión de un sistema educativo en ruinas. Los diputados del PCU, PVP, IR o el PS que otrora se encontraban en el movimiento de “No a la baja” señalan que votaron por ‘disciplina partidaria’, al igual que lo hicieron con los sucesivos presupuestos de ajuste. Se trata de una farsa. Son la pata ‘izquierda’ de un régimen que profundiza la criminalización a la juventud. En oposición a esta política, es necesario desenvolver la pelea por resolver los problemas de fondo: terminar con los salarios de miseria, la precarización laboral y la desocupación; en definitiva con la superexplotación de la juventud.

Dos días después, el recurso de la ‘disciplina partidaria’ fue nuevamente utilizado para votar la ley de riego -junto con el Partido Nacional y Colorado-, contraria también al referéndum sobre la privatización del agua en 2004, y que lleva el sello de los fondos financieros y sojeros en busca de captar la renta del agua. La ley es denunciada por organizaciones populares y ambientales porque habilita que inversores privados “de otro giro” distinto al sector agrícola se incorporen a las sociedades agrarias de riego (SAR) y que estas empresas puedan acogerse a los beneficios fiscales establecidos en la Ley de Promoción de Inversiones (La Diaria, 16-10). La lucha contra la privatización del agua tiene un largo recorrido en América Latina, desde la guerra del agua en Bolivia en 2000 que culminó con la rebelión popular que tiró abajo al gobierno de Bazner; las batallas recientes en San Pablo, Rio de Jainero y Minas Gerais contra la entrega de la Compañía de Saneamiento Básico a fondos financieros; o las luchas en Colombia, México y Argentina que han puesto en evidencia la transformación del agua como área de lucro del capital en crisis, con efectos destructivos. El ‘negocio’ del agua dominado por las estadounidenses American Water Works, Danaher Corp o la francesa Suez opera como un commodity en las principales bolsas del mundo, con rendimientos crecientes (más de 80%) en los últimos años. La lucha contra la ley de riego y la privatización del agua, se enmarca en la batalla por la nacionalización de la tierra y los recursos naturales, a través de la expropiación de los latifundios en manos de los grandes monopolios.

Qué agenda

Al igual que sucede en otros planos, con la aprobación de estas dos leyes queda de manifiesto que el Frente Amplio desenvuelve la agenda política de la oposición, una suerte de usurpación de funciones, como lo intentó realizar Dilma Rousseff después de la reelección y antes de ser destituida. La acentuación del giro derechista del FA ocurre en momentos de una consolidación relativa de Macri y Temer, en Argentina y Brasil; es decir, se trata un intento de liderar el proceso de ajuste, privatización y represión. Tal como en el caso del BROU dónde el gobierno en conjunto con la oposición pretenden avanzar en la privatización y tercerización.

Mientras tanto la dirección del PITCNT se adapta a esta política derechista. La necesidad de que la central sindical rompa con el gobierno se vuelve urgente. Los trabajadores debemos colocar nuestra propia agenda, enfrentando este ataque de conjunto, tal como lo vienen haciendo los trabajadores del BROU, que con una nueva conducción clasista han establecido un plan de acción, con ocupaciones de lugares de trabajo y movilizaciones. ¡Ese es el camino!

Los trabajadores y la juventud debemos confiar en nuestras propias fuerzas, y poner en el escenario nacional una agenda propia de defensa de nuestros intereses que no sólo supone la defensa de los derechos conquistados frente al embate del gobierno, sino que implica además desarrollar un programa de conjunto para todos los explotados en las batallas que se avecinan, marcando la perspectiva de reorganización social y económica bajo la batuta de la clase obrera, preparándonos para ser alternativa política y de poder.

Pongamos en pie un gran partido de combate de la clase obrera que haga frente a la agenda común de los partidos del régimen. Éste será el objetivo central del próximo XVII Congreso del PT que se desarrollará del 15 a 17 de Diciembre.

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