IMPASSE POLÍTICO: La clase obrera debe plantear su propia salida

La ratificación del rumbo por parte de Tabaré Vázquez no refleja la confianza en un camino exitoso; está pautando cierto inmovilismo del gobierno, frente a condiciones económicas que se van deteriorando rápidamente. El propio presidente prendió la luz roja cuando se refirió a la posibilidad de perder la nota de ‘investment grade’ de parte de las calificadoras internacionales. Con un déficit fiscal del 3,8%, la inflación oficial superando el 10%, el dolar cada vez más difícil de contener (lo cual está reflejado por la caída de las reservas del BCU), la política gubernamental está decididamente agotada. Se impone un cambio, y eso es lo que motiva la apertura de una crisis política. Las polémicas en torno a las pérdidas patrimoniales de Ancap o el inexistente título de Sendic, son sólo episodios de esta crisis.

Inflación y pautas salariales

Las patronales aplaudieron el anuncio del presidente en cuanto a mantener las pautas oficiales de los convenios colectivos, pese al aumento notorio del costo de la vida. La superación del 10% anual colocaba la necesidad de rediscutir todos los convenios ya firmados, como mínimo en cuanto a establecer los ajustes semestrales. Vázquez anunció que para las negociaciones pendientes en 2016, se seguirán utilizando las pautas de ‘desindexación’. La dirección del PIT-CNT se mostró sorprendida por lo que consideró un “anuncio de conflicto” por cadena nacional… pero no convocó a ninguna movilización.

Los capitalistas aplauden la rebaja salarial, pero reclaman más: “el actual esquema de política económica está agotado”, dice Búsqueda (3/3), “Si el presidente Vázquez realmente está preocupado por la inflación y la posible pérdida del grado de inversión, debería olvidarse del actual Presupuesto, reducir el gasto público corriente e ir a una desindexación mucho mayor de la política salarial que acelere la necesaria caída de los salarios reales –sobre todo en dólares– para restaurar más rápidamente la competitividad perdida”. Lacalle Pou había propuesto dejar subir el dólar, dedicando las reservas a obras de infraestructura, es decir, apuntaba a un devaluazo.

La coalición y las coaliciones

Por ahora, Vázquez ha decidido estrechar lazos con Mujica. El propio Astori parece decidido a bajar la polarización con el MPP y Sendic, como lo revela su distanciamiento con Valenti. El Frente Amplio cerró filas. No los une el amor, sino el espanto.

Los intentos de ‘girar a la izquierda’ de Olesker y Civila están cada vez más en off-side. Los garganistas del PS ya quedaron fuera de juego cuando se debatió en el parlamento el presupuesto: los supuestos aliados del MPP acordaron con el astorismo, para aprobar la ley fundamental del gobierno. La expectativa de producir un giro en la política económica a partir de 2017 tiene aún menos viabilidad. Este sector del PS apuesta a una política que ya fracasó en Argentina y Venezuela, y que cada vez tiene menos adeptos en el FA.

Con Sendic en la lona, suben las acciones de Daniel Martínez pese al escándalo de Ancap. El intendente mostró otra posible salida a la crisis política, a través del acuerdo con Novick para aprobar el endeudamiento del (recortado) Fondo Capital. El ensayo podría ser tomado por Vázquez en caso de tener que aplicar un viraje ante la profundización de la crisis. Podría gobernar a través de una ‘coalición a la carta’, es decir, cambiando de protagonistas según la temática, y así no ser tan dependiente de la bancada frenteamplista dominada por el mujiquismo.

Burocracia sindical

La política de la dirección del PIT-CNT hace agua por todos lados. La “profundización de los cambios” no se ve por ningún lado, la inflación se ha disparado, cierran fábricas con los consiguientes despidos (Fripur!) luego de que vinieran los inversores que supuestamente traerían la salvación.

El año pasado, la lucha de los docentes le movió el piso a esta burocracia sindical –las masivas asambleas la desoyeron e incluso pidieron la renuncia de Abdala y Pereira. Fue un anticipo de lo que se viene.

A la crisis por arriba se corresponde un creciente malestar por abajo, que reclama un canal para expresarse.

La UP se subordina a la derecha

En las últimas elecciones el FA cayó, aunque mantuvo la mayoría parlamentaria porque cayó aún más la derecha. Se constató que ya en 2014 decenas de miles de electores de izquierda se negaron a apoyar a Tabaré Vázquez: algunos votaron a la UP, otros al PERI o al PT, y otros en blanco o anulado.

A un año de instalado el gobierno, esta tendencia se mantiene y profundiza.

En ese contexto, la UP se anula como posible canal para constituir una alternativa de izquierda. Luego de dar la espalda a las movilizaciones de masas del año pasado, para formar una “confederación” totalmente minoritaria, ahora los dirigentes del 26 de Marzo (y gran parte de la UP) avalan un acuerdo con blancos y colorados en las elecciones del BPS, y también se unen a la oposición derechista en la denuncia penal en torno a ANCAP. Queda claro que la UP ha roto con el FA, no con la política de alianza con la burguesía.

La creciente disconformidad con el gobierno del FA no puede llevar al reanimamiento de la derecha, hay que construir una alternativa, marcando en forma sistemática una oposicón de clase, obrera y socialista, frente al gobierno y la derecha ‘tradicional’.

Congreso del PT

Se han confirmado los principales pronósticos del Partido de los Trabajadores. Anunciamos que el gobierno enfrentaría la crisis capitalista con un ajustazo contra la clase obrera, y planteamos la necesidad de prepararnos para enfrentar esta política, bajo la consigna: “que la crisis la paguen los capitalistas”. Frente a los que hablaban de grandes éxitos y profundización de los cambios, sólo el PT colocó un planteamiento acorde con el cuadro de crisis de conjunto.

Mientras que por abajo el FA vive una sangría de militantes y adherentes, algunos de los cuales ya se acercan al Partido de los Trabajadores, la crisis política va a producir grandes virajes y sacudones que acelerarán ese proceso de ruptura. En este contexto se reunirá, el 15 de abril, el Congreso del PT.

La conclusión de la situación política es que se agota a pasos agigantados el gobierno del Frente Amplio, y es necesario poner en pie una alternativa obrera y socialista. Nuestro congreso se reunirá para convertir en una campaña esa conclusión política: “Los trabajadores deben construir su propio partido”.