GONZALO ABELLA Y LA U.P. NO FIRMAN EL PLEBISCITO

El candidato de la U.P. se abstuvo de apoyar el plebiscito contra la megaminería, con una argumentación muy confusa. Se excusó en nombre de la “autonomía de los movimientos sociales”. Se daría así el absurdo de que un partido político (o una coalición de partidos) no puede pronunciarse sobre un plebiscito, un hecho político por definición.

Dado que el candidato de la UP no firma la papeleta, en realidad no se abstiene, sino que se suma a la posición que –dentro de la Asamblea Nacional Permanente– critica el plebiscito.

Si en un “movimiento social” hay un debate es inevitable que un partido político que participa del mismo tome posición. La UP lo hace de hecho a favor del boicot al plebiscito. Es por ello que en la CX36 solamente se han expresado los que están en contra de la recolección de firmas.

“Como Unidad Popular tenemos que ser muy cuidadosos, incluso de nuestra propia diversidad, en relación a la juntada de firmas. Nosotros somos una fuerza política y no una fuerza gremial ni una fuerza social. Los temas del movimiento obrero los defiende el movimiento obrero. Los temas en los movimientos sociales se discuten entre los movimientos sociales”, argumentó Abella.

El discurso de Gonzalo Abella terminó convocando a colocar un diputado de la UP-AP, como supuesta salida para frenar los planes de los partidos capitalistas y proimperialistas. La pregunta que cabe es si colocar a la UP en el parlamento va a fortalecer la lucha popular, o al contrario va a desviarla hacia el camino del parlamentarismo. La UPAP rechaza intervenir en los sindicatos para reconquistarlos: una bancada de la UP no va a estar al servicio de luchar por la independencia política de la central obrera y los sindicatos, sino de la autoproclamación de “sindicatos” paralelos y minoritarios.

MACHETE