Partido de los Trabajadores

Frente al ajuste del gobierno y la oposición construyamos una salida obrera y socialista

-El mensaje del capital financiero

El debate presupuestal y la rendición de cuentas, se han colocado en el centro de la agenda política, tanto del gobierno y los partidos del régimen como del movimiento popular.
Desde el P.E. anunciaron “prudencia” para esta rendición de cuentas, lo que se traduce en una profundización del ajuste fiscal. En el 2015, aprobaron un presupuesto bianual que no contempló ningún aumento real para los gastos sociales. El año pasado, el parlamento recortó el presupuesto para educación y salud, al mismo tiempo que aumentaba los impuestos al salario.
En las últimas semanas, dos calificadoras de riesgo (DBRS y S&P) se han pronunciado por el mantenimiento de la nota de deuda uruguaya. De esta forma, el capital financiero le da un voto de confianza al gobierno y a los partidos del régimen, destacando que “los pilares básicos de la política macroeconómica gozan del apoyo de todo el espectro político”. Es decir, la existencia de un frente único para el ajuste y el pago de la deuda.
Sin embargo, al mismo tiempo exigen una política para abatir el déficit fiscal, la calificadora Standard & Poor’s señaló la urgencia de que el gobierno implemente “políticas correctivas oportunas para mantenerse en el camino de la consolidación fiscal” (El País, 31/5). Con un presupuesto diseñado para satisfacer las necesidades del capital financiero, el gobierno vuelve sobre el ataque a los gastos sociales y el aumento de la carga impositiva a la clase obrera. Sin embargo, los principales responsables del déficit fiscal son, justamente, el pago serial de los intereses de deuda junto con los subsidios y exoneraciones al gran capital.

-El régimen político del ajuste

La línea del ajuste viene siendo ejecutada por todos los sectores que integran el Frente Amplio. El gobierno anunció que no habrá una modificación impositiva en el sentido de aumentar los impuestos al gran capital; mientras tanto, los sectores “críticos” del FA están tratando este tema en comisiones y elaborando “propuestas” para terminar, como todos los años, garantizando los votos para el ajuste contra los trabajadores.
La rendición de cuentas aparece como el reactivo de la tendencia a la crisis política del régimen. El cuadro político nacional ha sufrido importantes variaciones con respecto al 2015, en el marco de la explosiva situación regional. El gobierno ya no cuenta con las mayorías parlamentarias que le habían permitido dirigir desde la coalición la hoja de ruta del ajuste y prescindir de la bancada de la oposición.
Frente a esta situación, la oposición patronal ensaya un intento de coalición parlamentaria para imponer cambios sustanciales en la rendición de cuentas. El propio Gonzalo Mujica, que hasta hace meses era un “compañero” para el Frente Amplio, es quien está tomando la iniciativa de esta tentativa de reagrupamiento derechista.
En este cuadro de crisis, el régimen político del ajuste deberá enfrentarse a la movilización popular. Los gremios y sindicatos de la educación ya han comenzado a implementar su agenda de lucha, mientras la dirección del PIT-CNT discute la convocatoria a un paro parcial para el 21 de junio. ¡Los luchadores debemos transformar este paro en un gran pronunciamiento popular contra el ajuste y por la unificación de todas las luchas!

-La burguesía y el presupuesto

La rendición de cuentas aparece también como un campo de disputa para la clase capitalista, que puja por la menguada caja del Estado y por una reorganización de la política de subsidios y exoneraciones. El problema central es que la crisis impone la necesidad de proceder a una liquidación de capitales sobrantes (junto con una regresión histórica en las condiciones sociales y laborales de la clase obrera) Los capitalistas se juegan su supervivencia en este proceso.
El FA, lejos de vehiculizar un desarrollo industrial viable del país, conjugó la extranjerización y primarización de la economía con una política de subsidios y exoneraciones a un sector de la burguesía industrial, que se ha valido de esta transferencia operada por el Estado para desenvolver sus negocios. El agotamiento de esta política es la consecuencia de la bancarrota capitalista y sus efectos económicos, en primer lugar los que se expresan en la región.
Como resultado, asistimos a una profunda crisis industrial y a una epidemia de empresas quebradas. Mientras el gobierno habla de reactivación económica, entre enero y abril de este año se presentaron a concurso de acreedores (por quiebras) treinta y dos empresas, el doble que en el mismo período de 2016 y un promedio de dos por semana. A este saldo debemos sumar la quiebra de empresas encuadradas en el fracaso del FONDES. Este año asistimos a un aumento de la desocupación que alcanzó el 9%, siendo la cifra más alta en diez años.

-Una crisis de conjunto

La derecha no representa ninguna salida a la crisis. No asistimos a la crisis de un gobierno ni de un “modelo” sino del conjunto del régimen político nacional, en el marco de una histórica crisis de dominación a nivel continental: al derrumbe de los regímenes nacionalistas burgueses y centro izquierdistas le sucede un rápido agotamiento de los gobiernos de choque contra las masas, que han venido a reemplazarlos por distintos medios políticos. De este fenómeno da cuenta el rápido agotamiento del gobierno de Temer, el desgaste de Macri y la incapacidad de la oposición de derecha para proceder a una salida indolora al régimen de Maduro.
En nuestro país, el armado político de Novick ya enfrenta sus primeras denuncias jurídicas, mientras que el Partido Colorado se encuentra en profunda disgregación. El Partido Nacional, que en las últimas encuestas se ubica muy cerca del FA, aparece sin un programa y sin iniciativas que lo posicionen como alternativa al Frente Amplio, que está aplicando la agenda del gran capital por sus propios medios.
Por su parte, la mayoría de la izquierda busca salidas reformistas en el marco del régimen actual, pero estas recetas chocan contra las consecuencias de la bancarrota capitalista. El planteo distribucionista no tiene ningún fundamento sin atacar al capital responsable de la crisis. Estos sectores que van desde el Partido Comunista hasta parte de los “economistas de izquierda”, tienen en común la propuesta de medidas aisladas, centradas en la intervención del Estado, para paliar los efectos de la crisis.

-Por una salida de los trabajadores

Lo que necesitamos es un programa de conjunto que coloque la nacionalización de la banca y el comercio exterior, el control de cambios, la suspensión del pago de la deuda externa y una política de impuestos progresivos al gran capital, con el objetivo de concentrar el ahorro nacional en función de un plan económico al servicio del pueblo trabajador. El programa debe ser una guía transicional que prepare a la clase obrera para ser alternativa de poder contra todos los partidos del ajuste.
Con este objetivo, el Partido de los trabajadores convoca a un acto para el día 23 de junio, contra los cierres y despidos, contra el ajuste y los partidos que lo imponen, por la unificación de todas las luchas, para que la crisis la paguen los capitalistas. Los trabajadores necesitamos abrir una salida obrera y socialista.