Partido de los Trabajadores

Fidel, esbozo de crítica de un legado

Jorge Altamira
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Dirigente histórico del Partido Obrero (Argentina)
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Fidel Castro fallece cuando se cumplen exactamente sesenta años de la salida del Granma, desde México, de una fuerza revolucionaria que debía llegar a Cuba para derrocar al dictador Batista, en combinación con una huelga cívica prevista en el Oriente de la Isla. Sería el comienzo accidentado de la Revolución Cubana.
Fidel deja una herencia política contradictoria. De un lado, porque Cuba se encuentra empeñada en repetir la experiencia de restauración capitalista de China, en un lugar más inadecuado y en peores condiciones económicas internacionales. El ascenso de Trump prueba el carácter explosivo de esta tentativa, cuando no su completa inviabilidad. El bloqueo económico sigue en pie como un arma de presión para liquidar los obstáculos que aún existen en Cuba a la colonización del capital financiero. La limitada asociación del Estado con el capital extranjero ha llegado al tope de sus posibilidades. Irónicamente, es precisamente China, el espejo en el que se mira el gobierno de Cuba, el blanco preferido de la guerra económica que ha anunciado el magnate norteamericano.
En la conciencia popular, sin embargo, el legado que deja Fidel es una revolución social sin precedentes en América Latina, con la peculiaridad de que el papel dirigente de la clase obrera es sustituido por la clase media radicalizada. La Revolución Cubana no es el producto de una construcción histórica de la clase obrera internacional; incluso entra en colisión con todas las estructuras burocráticas esclerotizadas del movimiento obrero internacional, y en particular con los partidos estalinistas. Se desarrolla, en estas condiciones, un proceso histórico transicional peculiar: un régimen político que expropia a la burguesía, en un movimiento de independencia nacional, sin el horizonte histórico del gobierno de la clase obrera, ni de la revolución proletaria mundial. La historia del siglo XX ha sido muy fecunda en producir transiciones de características especiales. Esto no significa que, en ausencia de nuevos procesos revolucionarios, no queden condicionadas por la economía y la política mundiales.
El punto más elevado de la Revolución Cubana y del propio Fidel es la derrota que inflige, en abril de 1961, a la invasión mercenaria organizada por EEUU en Playa Girón – en la que fueron movilizados un millón de cubanos en armas. En octubre de 1962 comienza una curva descendente, luego del pacto Kennedy-Kruschev, que es denunciado vigorosamente por Fidel. Es a partir de este momento que el imperialismo decide combatir a la Revolución Cubana sembrando a América Latina de dictaduras semi-bonapartistas, primero, y directamente criminales, poco después. En Cuba, Fidel se sirve del manto revolucionario para establecer un régimen de arbitraje político personal. A diferencia de lo que ocurría con las revoluciones pasadas, cuando cada etapa política daba lugar a un liderazgo diferente, Fidel va a ser el protagonista irremplazable de las mutaciones de la Revolución Cubana.
El impacto mundial de la Revolución Cubana y el protagonismo internacional de Fidel no deben confundirse, como se ha hecho, con una orientación estratégica internacionalista. El apoyo a distintas formas de lucha armada (foquismo) constituyó una operación de aparato, que concluyó en derrotas crueles. Más adelante adoptará el camino contrario: una diplomacia de apoyo al entendimiento con la burguesía nacional. Es lo que ocurrirá con la UP en Chile y con la revolución sandinista en Nicaragua y los ‘procesos de paz’ en Centroamérica. El Foro de Sao Paulo servirá como marco para una negociación estratégica, a la que se integrará el Vaticano y Estados Unidos, y luego al apoyo de los gobiernos del “socialismo del siglo XXI”, que rechazan el radicalismo anticapitalista de la Revolución Cubana.
La muerte de Fidel no es la expresión ‘simbólica’ del final del ciclo revolucionario latinoamericano, como pontifican los enemigos de la Revolución Cubana. Las premisas que le dieron lugar, hace 60 años, están más presentes que nunca en todo el mundo.

3 comentarios

  • jesus

    Parece, que todos olvidan, lo que escribió Carlos Marx, sobre la experiencia de la Comuna de Paris., y la necesidad de la dictadura del proletariado, frene a la dictadura burguesa.

    Hay una izquierdita, endulzada de democracia burguesa, que cree, que la libertad es libre, que cree en los postulados que corporizo el eurocentrismo con la revolución Francesa, de liberta, fraternidad y solidaridad, solo para los blancos burgueses, porque acá en nuestra América, al pueblo de Haití, aun no le perdonan haber hecho una revolución y universalizado esos conceptos.

    El régimen burgués en una dictadura cultural, económica y social, la esclavitud ídem asalariados, la explotación del hombre por el hombre sostenida por la propiedad privada de los medios de producción, son la dictadura mas sangrienta y violenta, sobre la tierra.

    Estamos en una guerra de clases, el ejercito de desheredados, no puede marearse en un democratismo, paralizante, a pesar que tengamos que pagar el costo de muchos malos lideres, que se pierden en el laberinto y la seducción burguesa.

    Democracia en la discusión, pero a no confundir con la acción, esta tiene que tener una dirección central, y Cuba, desde que amaneció a la revolución, hasta nuestros días, fue agredida, nada menos que por el poder mas grande que ha conocido la historia.

    A pesar de la maquinaria de comunicación manipuladora y mentirosa, no han podido distoricionar ni mancillar, el ejemplo de dignidad de un hombre que encontró en la humanidad un lugar sin aspavientos ni auto glorificaciones, un verdadero ejemplo de entrega, que lo ha hecho entrar en lo mejor de la memoria histórica de construcción y maduración de los paradigmas continentales de nuestra emancipación definitiva, del colonialismo mental, que aun campea en muchas de nuestras cabezas.

    Es verdad hubo y habrá autoritarismo y dictadura, en la revolución cubana, se cometerán sin duda muchos errores y la mas de veces se ha de caer en la injusticia, nada puede ser justificado, pero el accionar revolucionario, no huele a rosas, huele a barro y estiércol, porque viene desde los confines de la historia en su lucha porque la humanidad deje de lado las creencias de los absolutos y enarbole la razón y esta descansa en la mente de los desheredados y desposeídos que habitan nuestra tierra en esa especie animal, llamada humana.

    ¿Pero es igual, la dictadura, del partido único en Cuba, que el concepto que manejamos los uruguayos o latinoamericanos sobre dictadura?

    ¿La libertad individual y el anarquismo capitalista, están por encima de los intereses colectivos?

    Y podría seguir, pero solo una ultima, los pequeños burgueses intelectualizados de panza llena, suelen hacer de la queja un merito.

    Por cierto Andrés, colgué en el Face book, lo que escribí sobre el articulo que precede esta nota.

  • jesus

    Las debilidades ideológicas, entre la razón y la lógica, que contiene, quien hace uso del poder, contra ideas que difieren, son sin duda una expresión, de la mediocridad que sustentan ciertas corrientes filosóficas, que utilizan la manipulación y la artimaña, para el control de aquellos, que llegan a simpatizar con sus objetivos.
    Fascismo, Falangismo, etc., expresiones todas de fanatismos que la historia fue disolviendo.
    Como no estoy dispuesto a que se condene la palabra, (por cierto, así fue en los años de plomo, en nuestro país), quédense tranquilos, que no volveré a utilizar vuestra tribuna, perdón por mi confuncion, creí, que había coherencia entre el lo que postulan y su acción, pero actúan igual que el Vaticano.

    • andrés

      Jesús: no abandones la crítica. Profundizá en tu parecer acerca de Cuba y Fidel. En mi criterio fue -y es- un régimen autoritario, sin democracia obrera, adscripto al estalinismo. No entendí por qué decidiste no intervenir más. Acá nadie te va a descalificar. Y si alguno lo hace es porque no está al tanto de la lucha de Trotsky. Si alguien ahoga la crítica es porque sus argumentos son débiles. Arriba!