Entrevista a Rafael Fernández, publicada en La República, 21/5

“El PT propone expropiar latifundios, el no

pago de la deuda y nacionalizar la banca”

-¿Por qué es importante que el próximo 1ºde junio, los uruguayos voten por el Partido de los Trabajadores?

Entre otras razones, porque en las llamadas “internas” (obligatorias para los partidos políticos) se juega incluso la posibilidad de que el PT esté presente en las elecciones nacionales de octubre. Le pedimos el voto a los trabajadores y a la juventud, para que el PT pueda difundir una agenda de reivindicaciones obreras y populares que los restantes partidos no levantan ni pueden defender, porque están entregados al capital financiero internacional.

Nuestro programa incluye la fijación de un salario mínimo vital y móvil que cubra el costo de la canasta familiar, la eliminación de todos los impuestos a los sueldos, la eliminación de las exoneraciones fiscales que favorecen a las grandes patronales (incluidas multinacionales instaladas en zonas francas), la prohibición de la megaminería metalífera a cielo abierto, el aumento del presupuesto de la enseñanza (como mínimo un 6% del PBI), la expropiación de los latifundios, terminar con la estafa de las AFAPs, decretar el no pago de la deuda externa y la nacionalización de la banca y el comercio exterior bajo control de los trabajadores.

Es necesario conquistar una bancada de trabajadores en el Parlamento y las juntas departamentales, para apoyar todas las luchas de la clase obrera y poner arriba de la mesa una agenda de carácter anticapitalista, como preparación para alcanzar un gobierno de trabajadores y la unidad socialista de América Latina.

¿Qué ofrece el PT a los uruguayos de izquierda?

El PT plantea la necesidad de poner en pie un Frente de Izquierda y de Trabajadores. Proponemos a los militantes de izquierda ir a un reagrupamiento político sobre nuevas bases, con un programa anticapitalista. Es hora de dar vuelta la página de una estrategia que en nombre de hacer alianzas con sectores de la llamada burguesía “progresista” culminó, inevitablemente, en el abandono de la independencia de clase y en la liquidación de las mejores tradiciones de la izquierda uruguaya.

La experiencia del F.I.T. en la Argentina, en el cual tiene una presencia fundamental el Partido Obrero con el cual estamos emparentados, muestra que en el marco de la crisis del capitalismo es posible e incluso inevitable que se produzca un crecimiento de la izquierda anticapitalista, especialmente frente a la experiencia de los gobiernos mal llamados “progresistas”, que están políticamente agotados.

¿Por qué se le planteó a la Asamblea Popular efectuar una alianza electoral para las próximas votaciones?

Porque somos contrarios a la dispersión del voto que rompe por izquierda con el Frente Amplio. Miles de compañeros que están hastiados de estos gobiernos de centro-izquierda y buscan una salida por izquierda, nos pedían que buscáramos crear una alternativa, y en ese sentido ese acuerdo electoral hubiera facilitado convocar a más sectores de la izquierda y del movimiento obrero.

Nuestro planteo obviamente iba más allá de las elecciones: necesitamos construir una oposición obrera y socialista al Frente Amplio y a los partidos de la derecha que comparten en lo esencial todos ellos un programa abiertamente capitalista y de sometimiento nacional. Lamentablemente, los dirigentes de la UP se negaron al acuerdo que propusimos, en el cual incluso bajábamos nuestra candidatura y utilizábamos el lema de ellos. Muchos compañeros de base de la UP saludaron con alegría nuestro planteo, pero se vieron frustrados.

¿Cuál es el rumbo económico que debe tomarse en nuestro país?

El mundo está sacudido por una crisis que va a tender a profundizarse, y ya se siente su impacto en América Latina y en nuestro país. El gobierno ha postergado un ajuste fiscal y contra el salario porque es un año electoral, pero el aumento del déficit fiscal, las pérdidas de Ancap, el agujero que generaron con Pluna, son todos elementos que van a querer descargar sobre los asalariados a partir del año próximo, sea cual sea el que gane la presidencia. La carestía de la vida, en particular de la vivienda y los alimentos, es cada vez mayor y los salarios permanecen en niveles miserables para la inmensa mayoría de la clase obrera.

Los llamados ‘megaemprendimientos’ como Aratirí ahora o antes Botnia, no son ninguna salida: profundizan la dependencia de las materias primas en un contexto mundial donde el precio y al demanda de las mismas va a caer en picada, y no conduce a una industrialización sino a colonizar el país.

La clase obrera debe ponerse a la cabeza de una reorganización de toda la economía sobre nuevas bases sociales, comenzando con la ruptura con el FMI y la denuncia de todos los tratados internacionales que nos someten al imperialismo, la suspensión del pago de la deuda externa y la convocatoria a todos los obreros y campesinos de América Latina a luchar en común por la unidad política de nuestro continente sobre la base de una revolución de las relaciones sociales –reforma agraria, expulsión del imperialismo, gobiernos de trabajadores.

¿Ustedes se oponen a la línea de conducción del PIT-CNT?

La construcción del PIT (y antes la de la CNT) fue una conquista de los trabajadores que defendemos y no queremos tirar por la borda. La mayoría de la central sindical subordina al movimiento obrero al gobierno capitalista del Frente Amplio. Es necesario luchar por la independencia política del PIT-CNT, dar la lucha en cada sindicato para poner en pie agrupaciones clasistas, y construir así una nueva dirección que sea independiente y defienda en forma consecuente las reivindicaciones inmediatas e históricas de la clase obrera.

Algunos dirigentes del FA sostienen que a la izquierda de esta fuerza política no hay nada. ¿Qué opina de ello?

Se engañan a sí mismos. Durante mucho tiempo se acostumbraron a la idea de que podían derechizarse, casi ilimitadamente, sin perder votos por izquierda. Hace unos años el actual ministro de Economía afirmó que con el FA en el gobierno no habría más plebiscitos ni referéndums: ahora enfrentan un movimiento para prohibir la megaminería que apoyamos a muerte porque queremos que el pueblo decida. Va a haber plebiscito para que se vaya Aratirí, pese al Frente Amplio. Y nuestra intervención electoral busca generar un canal para que se exprese el fastidio y la bronca de los trabajadores y jóvenes de izquierda, que no toleran más tanta mediocridad y acomodo.

¿Por qué una mayoría de la población en nuestro país, no se siente identificada con ideologías de la denominada izquierda radical?

Los partidos burgueses tradicionales se derrumbaron electoralmente, y la gente puso una gran expectativa en un triunfo del Frente Amplio. Estos procesos son lentos, la gente necesita hacer su experiencia. Por otra parte, el FA ascendió en un contexto de relativa reactivación económica internacional (hasta 2007) y luego de altos precios de las materias primas y bajas tasas de interés; un escenario que se terminó. Entramos en una transición tanto desde el punto de vista económico como político, es decir que se abre una nueva etapa donde la izquierda anticapitalista va a crecer.

¿Cuál es la perspectiva electoral que tiene el PT para las elecciones nacionales?

Hemos ido superando los obstáculos que pone la legislación política y electoral, paso a paso. Juntamos 2.200 adhesiones para obtener el lema; luego obtuvimos 600 candidatos a la convención del PT para las “internas”. Ahora vamos por el voto popular para que el PT pueda estar presente en octubre. En todo este proceso notamos que hay un eco mayor, que no había en otras elecciones. Vamos a intentar desarrollar hasta el fin esta tendencia, que debería conducir a conquistar una bancada parlamentaria de trabajadores, obrera y socialista.

¿Qué opina sobre la ley de cuotas y las políticas de género en nuestro país?

Ha habido avances como el matrimonio igualitario y –pese a la derecha y a Tabaré Vázquez– también en el tema del aborto, por más que se trata de una ley mucho más conservadora que la anterior. Nosotros queremos que la mujer pueda decidir sobre su cuerpo sin tener que dar razones a ningún burócrata estatal ni ninguna junta de especialistas. La cuota femenina nosotros la adoptaríamos aunque no fuera ley, en tanto los grandes partidos hacen como que la aplican pero la trampean a cada paso. Para el PT es una preocupación muy importante impulsar a las mujeres trabajadoras a la acción y la militancia política.

¿El PT uruguayo tiene algún punto de contacto con el PT de Brasil?

En su momento el PT de Brasil fue un paso adelante muy importante. Nació como consecuencia de las huelgas metalúrgicas y obreras al final de la dictadura militar. Ese ascenso obrero cuajó luego en un movimiento político, que rompía con la idea de las alianzas con la burguesía progresista que levantaba por ejemplo el PC brasilero (que apoyaba al PMDB).

Lula también rompió con la socialdemocracia de Fernando Henrique Cardoso cuando se puso a la cabeza de construir un “partido de trabajadores”. La conducción petista luego fue derechizándose, expulsó a los sectores de izquierda revolucionarios de su seno, se alió a fuerzas capitalistas y hasta reaccionarias y clericales. Podríamos decir que el lulismo terminó adoptando la política “frenteamplista” que defendía el estalinismo brasilero y que el surgimiento del PT había desafiado.

El nombre de nuestra organización, que se adoptó en 1984, en parte recoge lo mejor de esa experiencia. En esa época levantamos una consigna que había sido muy importante en Brasil: “trabajador, vote trabajadores”. Es un eslogan que sigue plenamente vigente.