Elecciones en EEUU: la crisis y el fenómeno Sanders

Bernie Sanders –veterano político independiente de la “izquierda liberal” estadounidense- se incorporó al Partido Demócrata recién en 2015. Es el congresista independiente con más presencia continua en el congreso de los EEUU. Este año dio la sorpresa al disputarle hasta el final la candidatura presidencial demócrata a Hillary Clinton. Hasta el final la tuvo a mal traer, en lo que era previamente un fácil triunfo.

Sanders sostuvo en su campaña política un discurso “progresista” (salario mínimo de 15 U$S la hora, cobertura universal de salud pública, cese de los aranceles universitarios, detención de los desalojos, derechos de las minorías). Logró que el 85% de los menores de 30 años lo apoyara; un porcentaje similar se autodefinía como “socialista” en oposición a “capitalista”. Los gastos de su campaña electoral fueron obtenidos en gran medida por aportes de sus simpatizantes y votantes –capas medias y trabajadores-. El Sindicato de Trabajadores de Comunicaciones de los EEUU (CWA, en inglés), que apoyó la candidatura de Sanders, inició una huelga de 40.000 trabajadores en su empresa Verizon en abril y Sanders participó de las protestas. Su rival Clinton, en tanto, lamentó la ruptura de las negociaciones entre la empresa y los trabajadores –que llevaban 10 meses sin avances-.

Todo este fenómeno político debe explicarse a la luz de la crisis mundial iniciada en 2007 en los propios EEUU. El endeudamiento del Estado, el estancamiento de los salarios, los desalojos, la precarización laboral, la violencia policial en movilizaciones y contra la minoría negra, son la cara real de la crisis. Más de 100 millones de estadounidenses reciben ayuda alimentaria. Para los jóvenes de la clase trabajadora y aun de capas medias, estudiar supone el pago de altos aranceles y un endeudamiento de por vida. No resulta ilógico que jóvenes y trabajadores apoyaran la candidatura de Sanders ante la falta de una alternativa de izquierda socialista y revolucionaria.

Este sector de jóvenes y trabajadores se presentó por miles en la convención demócrata e interrumpió con abucheos al propio Sanders cuando daba su discurso de apoyo a Clinton en las presidenciales. Al grito de ¡queremos a Bernie! plantearon su oposición al acuerdo con Clinton. Muchos querían una candidatura independiente de Sanders y está planteada la posibilidad de que no voten a Clinton. Las encuestas mostraban que Sanders tenía más apoyo general que Clinton para pelearle la presidencia al republicano Trump.

Sanders sepultó las expectativas de sus seguidores y marcha junto a la candidata preferida por el capital financiero y las grandes corporaciones. A pesar de sí mismo y de su capitulación, expresó por unos meses la bronca de millones de jóvenes y trabajadores que no ven en el marco del capitalismo una perspectiva de salida a la crisis que los afecta desde hace casi una década.