Partido de los Trabajadores

Elecciones en AFUTU: Necesitamos un programa y un plan de lucha unitario contra el ajuste

El próximo 31 de Octubre se realizarán las elecciones en AFUTU, en cuadro dominado por el ajuste del gobierno sobre los recursos de la UTU y de toda la educación pública que implicará menos cursos y horas docentes y más estudiantes expulsados del sistema educativo. En este marco, las elecciones se encuentran marcadas a nivel nacional por la dispersión de los sectores clasistas del sindicato en dos listas “Reconstrucción Clasista Independiente” y “Desde Abajo” y dos listas de las corrientes oficialistas.

La dirección oficialista en AFUTU

La huelga que en 2015 protagonizamos los trabajadores de la educación pública, exigiendo presupuesto y salario, contra la privatización y las reformas impuestas desde el imperialismo fue un hecho clave en el proceso de maduración de comprensión del carácter del gobierno del FA y del rol de la burocracia sindical, sus aliados políticos dentro del movimiento obrero. En AFUTU, la firma del convenio de entrega con que se levantó el conflicto fue desconociendo las resoluciones de la Asamblea Nacional de Delegados. Una muestra del rol de los sectores oficialistas del sindicato.
La campaña de calumnias y mentiras lanzada desde el gobierno para desacreditar nuestras reivindicaciones, sumado a la esencialidad que declaró la prohibición de la huelga y la brutal represión desatada sobre los estudiantes en CODICEN, no dejan lugar a dudas, estamos frente a un gobierno antiobrero que no dudó en negar el presupuesto necesario para la educación pública para defender el pago de la deuda externa y los privilegios del capital.
Nuestras reivindicaciones no fueron satisfechas en lo más mínimo, y la complicidad de las direcciones sindicales burocráticas fue clave para imponer la derrota, sea desmoralizado, aislando la lucha, maquillando el acuerdo o… pasando por encima de las resoluciones colectivas.
El régimen del capital y sus gobiernos ajustan y recortan contra los trabajadores para enfrentar las consecuencias de la crisis económica mundial y los pronósticos para 2017, -cuando el miserable acuerdo firmado en 2015 caiga-, exigen de nosotros estar preparados y organizados sobre la base de haber sacado todas las conclusiones políticas de las experiencias de las huelgas de 2013 y 2015, y de qué orientación puede abrir perspectivas de triunfo. No hay salida para los trabajadores subordinando nuestros reclamos y nuestra lucha a las necesidades de un gobierno entreguista y sometido al FMI. No hay lucha exitosa con direcciones conciliadoras con estos gobiernos.
Nuestra política
Necesitamos construir una dirección clasista, consecuente y dispuesta a ir al fondo de los problemas, audaz y confiable, y para lograrlo hay que ayudar a echar luz sobre la situación, hay que avanzar en la clarificación y concientización política de los compañeros. Explicar y volver a explicar, debatir y volver a debatir entre los trabajadores que ya han dado el paso de buscar una salida independiente.
El PT participa en esta elección en la lista “Desde Abajo”. Señalamos, sin embargo, que la fragmentación actual de los sectores clasistas del sindicato debilita la lucha contra el ajuste del gobierno. Nuestra política de buscar un espacio para debatir un programa y un plan de acción (a través de un llamamiento, cartas a los compañeros y documentos) no tuvo éxito, aunque no desistiremos en el esfuerzo de conformar un frente único de lucha contra el gobierno y sus direcciones afines en AFUTU. Será necesario superar la desorientación política reinante para poner en pie una fuerza capaz de enfrentar la destrucción de la educación técnica de la mano de la privatización y mercantilización.
Para enfrentar el ajuste-reforma hay que poner construir una corriente clasista que priorice los objetivos programáticos y ponga a la orden del día un plan de lucha unitario.
– Por presupuesto para la educación pública.
– Por salario y condiciones de trabajo.
– Contra el gobierno del ajuste y sus compañeros de ruta.
– Que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores.