El rol de la burocracia en el achique del BROU

El tren que va por el camino del cierre parcial de dependencias del BROU avanza sin frenos con la complicidad de la Burocracia Sindical de AEBU. El primero de enero de 2017 llegará a destino.

No se trata de un tema nuevo, sino de un tema que está sobre la mesa hace meses, y que de hecho, se puede remontar su origen al primer cierre parcial de dependencias realizado hace algunos años, momento en el que advertimos que esto era un primer paso en una avanzada privatizadora y de achique del Banco, recibiendo a cambio el título de “catastrofistas” y asegurándose hacia quien quisiera escuchar, que ellos están contra todas las privatizaciones y que defenderán el Banco País a cualquier costo.

Pero, ¿por qué hablamos de privatizaciones? Para empezar, nos encontramos en un escenario en donde la política del gobierno es correr a los trabajadores del Banco. Esto se ve en el cierre de cajas, en los límites a los montos para operar en las escasas cajas que quedan, por la quita de billetes de 100 y 200 pesos de los cajeros automáticos, por el no llenado de vacantes que hace que ser atendido por un Ejecutivo de Negocios en una dependencia pueda llevar varias horas de espera, etc. A esto se le suma este cierre parcial, en donde dos o tres días a la semana directamente el Banco no abre sus puertas. La idea atrás de todo esto, es que la gente vaya a las corresponsalías (léase Abitab y RedPagos) a hacer sus trámites. Con la idea de transformarlos en “mini sucursales del BROU”, lo que se hace en la práctica es privatizar el negocio, y pasar toda la información y productos del Banco paulatinamente para que estos privados los utilicen como mejor le sirva a sus intereses. En resumen: se limita la cantidad y calidad de los servicios brindados en las dependencias bancarias para fomentar el negocio en Abitab y Redpagos.

La Burocracia Sindical ha jugado un rol clave en esto. Con el discurso de la defensa de las dependencias han recorrido el país; pero la única defensa que realizan, es la defensa a la ley de inclusión financiera que el Consejo Central de AEBU festejó como un logro. El problema sería no el avance en el proceso privatizador, no el achique del Banco, no el no llenado de vacantes, sino la velocidad con la que se realiza. Un documento elevado al Directorio del Banco por parte de la burocracia generó una respuesta contundente por parte del Directorio “… queda claro que el desacuerdo original entre AEBU y el BROU no tiene que ver sobre los fines propuestos (…) sino sobre la forma de alcanzar esos fines (…)Por lo tanto es un desacuerdo técnico (…) y no político”.

Esto estaba claro, ya que los agentes del gobierno dentro del Sindicato se dedican a allanar el camino para que las medidas adoptadas por este sean recibidas con tranquilidad. A la hora de defender a las dependencias en particular y al Banco en general se han negado a ocupar las dependencias que cierren, se han negado a convocar juntas de delegados para resolver colectivamente como proceder y se han negado sistemáticamente a convocar a los organismos de dirección. La medida propuesta por su parte han sido absolutamente risibles: lectura de proclamas en las dependencias con paro de 15 minutos. Pero, ¿qué medida le podemos pedir a quienes están de acuerdo con el cierre de las dependencias de ser necesario, solo que, “a otro ritmo”? En el documento presentado por AEBU se le propone al directorio que el cierre parcial sea la segunda mitad del mes mientras se realiza una campaña de educación a la población para la utilización de los canales alternativos y las corresponsalías. En definitiva, como ya bien lo dijo el propio Directorio del Banco, las diferencias son tácticas, no estratégicas. La discusión nunca gira en torno al rol social del Banco en particular, ni al rol que debería tener la Banca en general, sino a la mejor forma aplicar la famosa ley.

Los trabajadores del Banco de la República, del sistema financiero oficial y los trabajadores como clase, necesitamos un cambio profundo en la dirección de AEBU. Es fundamental que el Sindicato tenga una amplia democracia sobre la base de la participación, y la independencia política del gobierno. Trabajamos para que el Sindicato vuelva a ser una herramienta en manos de los trabajadores para la defensa de sus intereses. La burocracia la ha convertido en un instrumento de auto-flagelación.