El negocio del fútbol y la pelea de los jugadores por recuperar su sindicato

En el mes de octubre los jugadores de la selección uruguaya tomaron la determinación, o al menos la hicieron pública, de no negociar sus derechos de imagen con ninguna empresa intermediaria, como lo es en la actualidad Tenfield. A partir de allí desataron en los jugadores del medio local la misma demanda, no explotar los derechos que la Mutual (su sindicato) le vende a Tenfield por 250.000 dólares anuales.

Los derechos de imagen son aquellos que permiten a la empresa explotar comercialmente mediante camisetas, juguetes, etc. la figura de los jugadores. Y lo que hay detrás de todo esto es el bajo precio que Tenfield paga por estos derechos en comparación con las ganancias que recibe por la explotación de los mismos.

EL CUESTIONAMIENTO A LA BUROCRACIA DE LA MUTUAL.

El cuestionamiento a la directiva actual de la Mutual por parte de los jugadores comenzó con el retiro de la potestad de decisión que tiene la misma sobre asuntos importantes, esto fue resuelto en la última asamblea de balance anual, el mensaje fue contundente: los jugadores ya no creen ni confían en la burocracia que los representa. La asamblea además rechazó por aplastante mayoría la renovación de los derechos de imagen con la empresa Tenfield.

La actual directiva de la Mutual fue votada por apenas 70 socios, es presidida por Enrique Saravia, un títere de Francisco Casal, además Saravia fue candidato a diputado en las últimas elecciones de 2014 por el MPP en el “espacio celeste”. Llegó al colmo de lanzar un comunicado del gremio por la página oficial de la empresa usurpadora del fútbol uruguayo Tenfield.com en pleno conflicto de los jugadores con la misma.

En los últimos días dos representantes de cada plantel del fútbol uruguayo llevaron personalmente a la sede de la Mutual el pedido de renuncia de la actual directiva con 590 firmas de jugadores del medio local que respaldaban el mismo. Este hecho representa un golpe a la burocracia entreguista encabezada por Saravia quien ya ha dado muestras de estar atornillado en su lugar.

TENFIELD Y EL PATOTERISMO COMO PRINCIPIO.

La empresa Tenfield es la poseedora de los derechos del fútbol uruguayo. Amo y señor del negocio, Francisco Casal maneja desde 1998 todas las decisiones que se deben tomar en la AUF. Mediante préstamos de rescate a los clubes uruguayos, sumergidos económicamente se ha asegurado que las votaciones siempre sean a su favor. Como en todos los casos la dependencia genera que no haya libertad de decisión y sólo así es posible explicar que en 1998 la empresa de Casal haya ganado una licitación por la televisación del fútbol uruguayo frente a una oferta mayor, cabe recordar que el contrato de 1998 tiene una cláusula de “prioridad” para la empresa Tenfield ante cualquier otra. O que en la reciente votación por la marca de la camiseta la votación haya salida 9 a 8 en favor de una oferta siete veces mayor que la de Tenfield.

La empresa de Casal entrega a la AUF 9 millones de dólares anuales por concepto de televisación teniendo ganancias por más de 40 millones.

La pobreza del fútbol uruguayo, y las pésimas condiciones que viven los futbolistas locales son producto del lucro empresarial, garantizado por el Estado y en particular por los gobernantes de turno, como es el caso de Mujica, quien le condenó una deuda a su amigo “Paco” por más de 10 millones de dólares.

RECUPERAR LA MUTUAL PARA LOS JUGADORES

El cuestionamiento a la directiva de la Mutual y la decisión de plantarse y reclamar lo que les pertenece, es decir lo que ellos mismos generan, por parte de los jugadores ha desnudado la triste realidad del fútbol uruguayo, que ojalá la nueva directiva una vez se haya derribado a Saravia batalle por cambiar, salarios inferiores a 8000 pesos, vestuarios sin agua caliente ni condiciones higiénicas, canchas en estado deplorable, y jugadores con más de tres meses sin cobrar, por nombrar solo algunas.

La crisis actual pone de manifiesto una vez más que el problema de nuestra época hace ya un tiempo es la dirección de los trabajadores, en este caso los trabajadores del fútbol, pero que se extiende a otros sindicatos manejados por burocracias entreguistas y enemigas de su propia clase.

Los jugadores han dado un paso importantísimo en un terreno hostil como lo es el mundo del fútbol, el horizonte tiene sus limitaciones (pues también se encuentra operando detrás las multinacionales como Nike que pretenden hacerse del negocio, y Novick que es el representante en Uruguay) pero aun así su decisión ha sido aleccionadora, la organización de los trabajadores es capaz de derribar a cualquier enemigo. Ya habrá tiempo de barrer a la lacra dirigencial, responsable también del ahogo en el que vive el fútbol uruguayo.

La experiencia de la democracia corinthiana, ese intento de autogestión por parte de los jugadores que sirvió de denuncia a la dictadura brasileña en la década del 80 puede ser un ejemplo muy valioso en un ambiente tan prostituido como lo es el del fútbol.