El mal rayo que nos va a partir

¿Réquiem para un proyecto maldito? Y una regasificadora todavía más inútil

William Yohai Columnista invitado.

Lo publica ayer el portal financiero  “Bloomberg News”:

“Goldman anuncia el fin de la edad de hierro después de la ‘dramática’ caída en el precio del mineral.”

“El precio del mineral de hierro cayó antes de lo esperado este año cuando la oferta excedió la demanda. Los precios difícilmente se recuperarán, de acuerdo a Goldman Sachs Group Inc. Que afirmó que 2014 marcaría el fin de la llamada edad de hierro. “

“Este año ‘es el punto de inflexión cuando la oferta se equipare, finalmente, con el crecimiento de la demanda y los márgenes de ganancia reviertan a la media histórica’ escribieron los analistas Christian Lelong y Amber Cai en un reporte hoy titulado ‘El fin de la edad de hierro’. El pronóstico del precio del mineral para los embarques de 2016 fue recortado a U$S 79 desde U$S 82 y el de 2017 fue reducido a U$S 78 desde U$S 85, de acuerdo al banco basado en Nueva York.”

‘La caída en el precio ha sido dramática, pero una perspectiva de demanda débil desde China y el carácter estructural del exceso hacen que una recuperación sea improbable’ dicen Lelong y Cai. ‘Es improbable que los reducidos precios incrementen la demanda en forma sensible. En lugar de ello es cada día más cercano el día en que la producción de acero en China alcance un tope’.”

 “‘Antes de que apareciera este exceso de producción la oferta de mineral era escasa y los productores obtuvieron ganancias por encima de la tendencia, aún cuando los costos aumentaron, de acuerdo a Lelong y Cai. Este período, llamado por el banco ‘edad de hierro’ está ahora terminando, han escrito.'”

“‘La actual fase de explotación podría durar una década’, dicen los analistas. ‘Los mercados de mineral de hierro sufrieron un período de 20 años de precios declinantes en términos reales durante la fase anterior que terminó en 2004.'”

“El exceso global más que se triplicará hasta 163 millones de toneladas en 2015 después de alcanzar 52 millones este año, de acuerdo a Goldman. Se prevé que la sobre oferta se expanda a 245 millones de toneladas en 2016, 295 millones en 2017 y 334 millones en 2018.”

Más adelante el trabajo citado menciona unas proyecciones más optimistas que parten de las grandes productoras, que siguen aumentando la capacidad de producción con la intención de obligar a cerrar a sus competidoras de menor porte.

De acuerdo a las previsiones del inciso C del artículo 24 la ley de minería de gran porte que publica el portal del poder legislativo que se refiere al contrato de inversión que debe firmarse en estos casos después de la declaración: “El plazo para alcanzar dicho acuerdo será de trescientos sesenta días desde la declaración de Minería de Gran Porte. De común acuerdo se podrá extender dicho plazo por noventa días adicionales. En caso de no alcanzarse dicho acuerdo o de no otorgarse la concesión para explotar, operará el artículo 38 de la presente ley. En dicha circunstancia, el solicitante de la concesión para explotar tendrá prioridad ante la Administración para presentar un posible interesado, durante los primeros noventa días en que dicha área de Minería de Gran Porte haya entrado en el Registro de Vacancias. En caso de que el solicitante presente un nuevo interesado, se establece un plazo de ciento veinte días no prorrogables para alcanzar un acuerdo.”

La declaración citada fue firmada por el Ministerio de Industria Energía y Minería (MIEM) el 4 de diciembre de 2013 según la resolución 3284/13.

El plazo para firmar el contrato vencerá, por tanto, alrededor del 30 de noviembre de este año. Sumándole los 90 días de prórroga establecidos más los 120 días que dispone el conjunto económico (son en realidad varias empresas encabezadas por una llamada “Minera Aratirí S.A.”) para presentar un nuevo interesado en caso que no se hubiese firmado el contrato; esta historia terminaría, sin pena, y mucho menos gloria, alrededor de junio de 2015.

Dado el panorama descrito más arriba en relación al mercado del mineral de hierro, salvo que ocurra algún milagro; o sea, que el precio de aquel dé un salto inesperado, el proyecto está liquidado.

Este acontecimiento tiene varias derivaciones: a) hace ya más de un año publicamos junto a la red de economistas de izquierda del Uruguay varios documentos (*) bajo el título “Regasificadora de Puntas de Sayago: dilapidación escandalosa de recursos públicos”.

En los mismos demostrábamos como, aún teniendo en cuenta el formidable aumento del consumo de energía eléctrica que representaría Aratirí (que se estimaba en el entorno del 20% del total del país), no se percibía la necesidad de una inversión de la cuantía de la regasificadora. En efecto, con los datos actualizados (públicamente conocidos, que el asunto se ha manejado con una opacidad notable) el costo de la regasificadora a lo largo de 20 años es ampliamente superior a los 2.000 millones de dólares. Los trabajos están en marcha, después de haber firmado un contrato leonino que sólo se ha hecho público después de gestiones judiciales. De acuerdo a las previsiones de consumo de energía eléctrica y gas natural cuando comience a funcionar la planta el nivel de su utilización será, ahora sin Aratirí, de menos del 10% de su capacidad.

Por si esto fuera poco decidimos analizar detenidamente los costos razonablemente previsibles de la escollera y el muelle donde estará amurado el barco regasificador. Con gran sorpresa constatamos (*) que estos no deberían superar los 200 millones de dólares. De acuerdo a la información públicamente conocida el costo de esas obras para el estado nacional, considerando los pagos mensuales a realizar durante 15 años y una tasa de descuento del 5% anual será de algo menos de 900 millones de dólares. Hasta ahora nadie se ha hecho eco de esta denuncia. Estamos hablando de un posible sobreprecio de cerca de 700 millones de dólares. Ningún político ni medio de comunicación se ha molestado en preguntar a ninguna autoridad que grado de certeza o incerteza tienen nuestros datos.

El sistema político no ha tenido en cuenta esta última denuncia.

La lucha contra los “mega proyectos” no debe ser el eje de la acción de los trabajadores. La soja, los eucaliptos y la celulosa, aún la extranjerización de la tierra son cuestiones contingentes. Dependen en definitiva de los niveles de los precios internacionales de insumos y productos.

Hoy podemos observar una tendencia declinante en el precio de varios de estos, el principal de ellos, la soja. Ya algunos analistas del sector comienzan a anunciar la posibilidad de que se revierta el uso de parte de los suelos agrícolas del país hacia la ganadería. Es imposible anticipar si esto será así o no.

Lo que si está claro, que con soja o con ganado, con o sin celulosa, con o sin extracción de hierro, la explotación capitalista continúa. En silencio, sin estridencias. Cada día más de un millón y medio de asalariados y cientos de miles de “cuentapropistas” y jubilados dejan en manos del capital la plusvalía. Allí está el eje del sistema. Es bueno no olvidarlo nunca.

11 de setiembre de 2014

(*) Los mismos se pueden consultar en www.resonandoenfenix.blogspot.com