El Clinicas no permite demoras: Presupuesto YA!

Como afirmamos en el anterior número del Tribuna de los Trabajadores (10/7), la situación de la lucha contra las PPP en el Clínicas se encuentra en una nueva etapa. Sigue teniendo el mismo gran objetivo por lograr pero se dio un buen paso: el Consejo Directivo Central de la Universidad abandonó el camino de las PPP. Todas las miradas apuntan a la rendición de cuentas y al presupuesto que recibirá la UdelaR.
Es un paso para nada menor, pero insuficiente aún. Los años de lucha organizada, con la coordinación y participación de muchos actores, desde trabajadores del Hospital de Clínicas, pasando por los funcionarios y estudiantes universitarios, hasta sindicatos ajenos a la salud y educación e incluso usuarios de salud pública, lograron dejar bien claro que las PPP son el peor camino para la reconstrucción del hospital.
El rechazo en el CDC es un golpe durísimo para el gobierno y también para las camarillas docentes universitarias, que intentaban vehiculizar al interior de la UdelaR los intereses de los capitalistas impulsados por el gobierno. Con el rector Markarián a la cabeza y con el apoyo de la mayoría de los decanos y el orden docente, mediante maniobras autoritarias se había iniciado el camino que finalizó el pasado 11 de julio. La presión ahora recae por completo sobre el gobierno nacional y el parlamento, que aprobarán un presupuesto que hoy en día excluye todos los reclamos populares. El 6% + 1 para la educación pública y los 11 millones que pide la Universidad en particular, no parecen ser considerados por la bancada oficialista. La política de Astori y compañía es acompañada por el PCU, MPP, Ir, etc. Nada novedoso.

-Frente único-

La organización del Movimiento Todos por el Clínicas nucleó militantes de variadas corrientes políticas que con un método de plenarios frecuentes que orientaron la acción se transformó en un bloque único en defensa del hospital.
La táctica del frente único contra el gobierno y el rectorado envolvió a un conjunto de luchadores y dejó por el camino a las corrientes oficialistas, que no movieron un pelo contra las PPP.
Más allá de las diferencias y limitaciones que pudo tener la coordinación, es preciso rescatar el método de lucha. La confrontación política transparente, los debates al interior del movimiento obrero y estudiantil y la unidad en la lucha son armas fundamentales que se combinan para fortalecer al conjunto del movimiento y para elevar la conciencia de los oprimidos.
Debemos prepararnos como un gran frente único de luchadores con independencia política del gobierno y las patronales para conquistar todas nuestras reivindicaciones y derrotar el ajuste antiobrero que marca el camino del gobierno. Una pata de ese ajuste es el vaciamiento presupuestal sobre la educación y la salud, que se encuentran en un proceso de descomposión que viene de años. Es la ruta que lleva a su propia privatización.
Por eso se vuelve imprescindible la conquista de un presupuesto que contemple las necesidades de estos servicios y ponga en marcha mediante recursos directos del Estado la reconstrucción del Hospital de Clínicas.
Los intentos redistributivos que no modifican la esencia de la ley presupuestal y no atacan la rentabilidad del gran capital forman parte de una estrategia de defensa del régimen y no una defensa de las condiciones de vida de la clase obrera.
El Partido de los Trabajadores rechaza de principio a fin la rendición de cuentas que se discute en el parlamento y propone un programa de conjunto sobre la base del no pago de la deuda para destinar los recursos hacia la educación, salud y vivienda; la prohibición de los despidos y el reparto de las horas de trabajo entre ocupados y desocupados sin modificación salarial; la nacionalización de la banca y el comercio exterior, con el fin de poner en marcha la economía nacional en pos de los intereses de los trabajadores.