El ascenso de la izquierda en Argentina

Las elecciones internas (PASO) que se vienen realizando en las distintas provincias argentinas, previas a elecciones provinciales y a las generales de octubre, están mostrando un escenario de gran centrifugación de todos los partidos.

El gobierno celebra un día un triunfo de su candidato del FPV en Salta (que por otra parte perdió votos respecto a una elección anterior) y a la semana siguiente sufre derrotas en Santa Fé (donde el peronismo quedó tercero) y en Mendoza. Luego sufre otra derrota en la Ciudad de Buenos Aires (contra Macri). Además, los candidatos que triunfan en la interna peronista no son los de La Cámpora, sino que vienen en general de la derecha del PJ, y probablemente se vuelquen en favor de Scioli en la pelea por la sucesión de Cristina Fernández.

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La oposición del macrismo, los radicales y Massa, si bien obtuvo algunos triunfos, también sufre las tendencias centrífugas. Fue derrotada en Salta, pero además su triunfo en Santa Fé (PRO) se produjo solamente a nivel de la candidatura del humorista Miguel Del Sel, mientras que fue superada en las otras categorías que se elegían. El radicalismo (que triunfó en Mendoza) está dividido; un ala apoyó la alianza con Macri, mientras que otro sector quiere un acuerdo con Massa. Este último y Macri por ahora rechazan concretar un acuerdo. Los sectores de la burguesía que impulsan a la oposición, reclaman un acuerdo Macri-Massa-UCR, pero está por verse si puede concretarse.

La tendencia general es a una profunda disgregación de los «partidos» capitalistas, lo cual dificulta generar una polarización entre el FPV y una oposición unificada. Por otra parte, el «progresismo» de Binner sufrió una derrota y está denunciado por protagonizar un fraude en las elecciones santafecinas. La constitución de un frente de centro-izquierda también está duramente cuestionada.

El Frente de Izquierda

Los resultados electorales en Salta, Mendoza, Neuquén, muestran una tendencia al ascenso de la izquierda. Es decir, un proceso que cuestiona la falsa polarización entre el bloque en disgregación del peronismo y el destartalado armado opositor. El PO y el FIT se han logrado mantener y desarrollar como una alternativa nacional, incluso en el terreno poco favorable de las PASO (internas obligatorias) donde se multiplican las listas de carreristas y confusionistas. Pero muchas de esas listas fueron derrotadas en las internas, o directamente no pasaron el «piso» fijado por la legislación proscriptiva. Esto significa que en las elecciones que vienen la oferta no será tan amplia, permitiendo un crecimiento de la izquierda ante una oferta electoral simplificada.

Diversos grupos de izquierda reformista quedaron por el camino en las PASO, no pudiéndose presentar en las elecciones provinciales ni nacionales, lo cual favorece al FIT para constituirse en un polo de atracción del voto de los trabajadores y los sectores progresistas –que se desgajan del kirchnerismo y de la oposición.

Este ascenso de la izquierda es la expresión de un largo trabajo preparatorio de diferenciación con el nacionalismo burgués, que ha conducido a que una fracción masiva de trabajadores y de la juventud defienda posiciones de independencia política ante los bloques capitalistas mayoritarios. Este trabajo prolongado ofrece una línea de resistencia incluso si prospera el operativo de polarización política que está impulsando un sector de la clase capitalista (que exige el acuerdo Macri-Massa).

Los resultados obtenidos por el PO y el Frente de Izquierda son expresiones particulares de la batalla nacional por una salida obrera y socialista a la bancarrota capitalista, y al agotamiento de la experiencia «nacional y popular» del kirchnerismo.